MODA

Desde las calles de la capital francesa, la estrella colombiana revela el secreto para transformar un look casual en el atuendo de noche más sofisticado de la temporada.

París se ha convertido en el epicentro del mundo con el inicio de la Semana de la Moda este lunes 2 de marzo. Sin embargo, antes de que las modelos pisaran la pasarela, Sofía Vergara ya reclamaba el título de la mejor vestida en las avenidas parisinas. La actriz de 53 años ha aterrizado en la Ciudad de la Luz para demostrar que no se necesita un vestido de alta costura para derrochar elegancia; el verdadero lujo reside en saber accesorizar unos jeans de corte amplio.

Día y noche: La metamorfosis de Sofía en las calles parisinas

La primera lección de la colombiana ocurrió durante un paseo dominical tras el almuerzo. Sofía lució unos jeans anchos combinados con una playera blanca básica, pero elevó el conjunto al instante con un trench coat de ante marrón y botines de tacón vertiginoso. Un look chic sin esfuerzo que capturó la esencia del entretiempo francés.

Pero la verdadera magia sucedió al caer la noche. Sin cambiar de pantalones, Vergara transformó su imagen para una cena de gala sustituyendo la playera por un corsé de terciopelo en color borgoña, una de sus piezas fetiche. Añadió un abrigo de peluche y un clutch naranja vibrante, demostrando una maestría absoluta para transicionar una prenda informal hacia la sofisticación pura. Con su melena lacia y un maquillaje impecable en tonos tierra, Sofía confirmó que en París, la actitud y los accesorios adecuados lo son todo.

 

 

Desde las calles de Lima hasta las pasarelas más exclusivas de Italia: el diseñador que transformó la fibra de alpaca y el bordado ancestral en la nueva obsesión del «street style» global.

La Semana de la Moda de Milán ha sido testigo de una invasión de talento latino que está redefiniendo los códigos del lujo contemporáneo. Entre los gigantes de la industria, un nombre ha resonado con especial fuerza este 1 de marzo, marcando un hito para la moda sudamericana: Jorge Luis Salinas. El creativo peruano no solo presentó una colección; entregó un manifiesto de identidad, cultura y maestría técnica que dejó claro que el diseño artesanal es el verdadero futuro de la alta costura internacional.

Jorge Luis Salinas: El arquitecto del hilo y la herencia

Nacido y criado en Lima, Salinas lleva la moda en el ADN. Hijo de una modista, su conexión con las telas y las agujas comenzó en el taller familiar, una pasión que lo llevó a formarse en el prestigioso Philadelphia College of Textiles & Science. Tras décadas de evolución, desde la fundación de su primera marca Emporium hasta el nacimiento de su firma homónima J.Salinas, el diseñador ha hecho de su carrera una misión personal: dar voz y visibilidad al patrimonio cultural de Perú.

Lo que distingue a Salinas en un mercado saturado de fast-fashion es su compromiso innegable con la raíz. Sus piezas no son simples prendas; son historias tejidas que rescatan la mística de la selva amazónica, la fuerza de la danza Huaylas y la majestuosidad del Señor de Sipán. Con premios internacionales en Nueva York y Alemania que respaldan su trayectoria, su tercera aparición en Milán consolida su estatus como el embajador definitivo del diseño peruano en el mundo.

«Virreinato»: Donde el pasado colonial se encuentra con la rebeldía moderna

Su entrega para la temporada Otoño-Invierno 2026, titulada Virreinato, es un ejercicio magistral de equilibrio. Salinas toma como punto de partida la estética de la etapa virreinal peruana, pero la despoja de cualquier rastro de rigidez para transformarla en una propuesta vibrante, comercial y profundamente versátil. La colección es un diálogo entre siglos: técnicas de bordado tradicionales conviven con siluetas que apelan directamente a una audiencia joven y cosmopolita.

Sobre la pasarela milanesa desfilaron sacos estructurados, vestidos de seda adornados con olanes etéreos y sets de punto con una textura específica inspirada en el folclore marinero. Cada pieza es un objeto de contemplación, un lujo silencioso que revela su complejidad al observarse de cerca. No es solo ropa para usar; es arte para habitar, diseñado para una generación que busca autenticidad y propósito en lo que viste.

Sustentabilidad y Empoderamiento: El ejército de 50 artesanas

Detrás de cada costura de J.Salinas hay un ejército de talento femenino. Alrededor de 50 artesanas colaboran mano a mano con el diseñador, transformando saberes ancestrales en creaciones de vanguardia. Este enfoque humano se complementa con un compromiso férreo con la sustentabilidad y el uso de materiales locales de la más alta calidad, como el algodón Pima y la fibra de alpaca, elementos que son el alma de la industria textil peruana.

Jorge Luis Salinas ha demostrado que para ser global hay que ser profundamente local. Su éxito en Milán no es solo un logro personal, sino un triunfo para todo el diseño latinoamericano que hoy, gracias a su visión, se siente más moderno, contemporáneo y necesario que nunca. Sin duda, este es solo el comienzo de una nueva era donde el nombre de Salinas seguirá brillando en las capitales de la moda más importantes del planeta.

 

 

 

 

En un viaje nostálgico hacia los años noventa, el Golden Maknae de BTS redefine el concepto de sensualidad y estilo urbano, mientras se prepara para el regreso más esperado de la historia del K-pop con el álbum ARIRANG.

La industria de la moda y la música han vuelto a colisionar en un estallido de estilo que ha dejado a las redes sociales en un estado de euforia absoluta. Jung Kook, el integrante más joven del fenómeno global BTS, ha vuelto a tomar las riendas de su faceta como embajador global para protagonizar la nueva campaña de mezclilla Primavera 2026 de Calvin Klein. Esta no es una colaboración más; es la consolidación de un ídolo que, a sus veintiocho años, ha logrado fusionar la esencia clásica de una marca legendaria con la energía imparable de una estrella que domina el mundo entero.

Estética Noventera y Minimalismo: El uniforme de una nueva generación

La campaña, capturada bajo el lente magistral del reconocido Mert Alas, es un viaje visual que revisita la década de los noventa, una época donde la mezclilla era el símbolo máximo de la libertad y la rebeldía. Jung Kook aparece sumergido en una atmósfera cinematográfica, luciendo piezas que ya se perfilan como los objetos de deseo de la temporada. Desde los jeans rectos y holgados que evocan la comodidad de finales del siglo pasado, hasta una reinterpretación moderna de la icónica chaqueta Trucker, cada prenda parece haber sido diseñada para ser vivida y no solo vestida.

El video promocional es una pieza de arte en sí misma. Siguiendo al cantante a través de escenarios que van desde una bohemia tienda de discos hasta un refugio costero azotado por la tormenta, la narrativa nos permite ver a un Jung Kook completamente inmerso en sus grandes pasiones: la música y el baile. Con una banda sonora que evoluciona desde lo clásico hacia el ritmo vibrante de temas inolvidables, el anuncio incluye incluso un cameo sorpresa de la actriz Rosie Perez, quien le recuerda al ídolo coreano, entre risas, que una tienda de discos no es necesariamente una pista de baile.

Jung Kook: Entre la moda y el regreso triunfal de BTS

Para el artista, esta campaña representa una conexión profunda con su identidad personal. Según declaraciones del propio cantante, su amor por estas prendas radica en la capacidad que tienen para adaptarse a un estilo de vida moderno sin perder ese toque retro que tanto le fascina. Para Jung Kook, unir el baile y la moda con la energía de una gran ciudad ha sido una experiencia emocionante que llega en un momento crucial de su vida.

Y es que el 2026 no es un año cualquiera para el universo del K-pop. Tras una pausa de casi cuatro años en la que los integrantes del grupo cumplieron con sus responsabilidades militares en Corea del Sur, el regreso de BTS es finalmente una realidad inminente. La campaña de mezclilla sirve como el preámbulo perfecto para el lanzamiento del nuevo álbum del grupo, titulado ARIRANG, previsto para este 20 de marzo. La expectativa es total, ya que menos de un mes después de la salida del disco, la banda iniciará una gira mundial que promete romper todos los récords establecidos anteriormente.

Lujo accesible: Una colección disponible para el mundo entero

La propuesta de esta temporada no se queda solo en las imágenes impactantes. Calvin Klein ha diseñado una línea que incluye básicos elevados, desde camisetas informales con el logo clásico hasta chaquetas bomber extragrandes diseñadas para completar cualquier look urbano. Las piezas, que ya están volando de los estantes virtuales y tiendas físicas, ofrecen un rango de precios que permite a los fanáticos y amantes de la moda acceder al estilo que Jung Kook ha convertido en tendencia global.

Con el lanzamiento oficial de esta campaña, Jung Kook demuestra una vez más por qué es considerado el Golden Maknae. Su capacidad para transformar unos jeans básicos en una declaración de principios es lo que lo mantiene en la cima de la industria. Mientras el mundo cuenta los días para volver a ver a los siete integrantes de BTS juntos sobre un escenario, Jung Kook nos regala una última dosis de estilo, recordándonos que, aunque pasen los años, su influencia y su legado solo se vuelven más fuertes y modernos.

 

 

La estrella de ‘Bugonia’ se corona como el icono de estilo definitivo en la alfombra roja del Royal Festival Hall, rescatando la sofisticación del cuello halter y elevándola a un nuevo nivel de audacia.

Hay actrices que visten la moda, y hay iconos que, como Emma Stone, dictan el ritmo de las tendencias globales con un solo paso sobre la alfombra roja. Esta tarde, Londres se rindió ante la sofisticación de la ganadora del Oscar, quien acudió a la entrega de los Premios BAFTA 2026 no solo como una de las grandes favoritas por su papel en Bugonia, sino como la indiscutible musa del minimalismo moderno.

En una noche donde el lujo suele pecar de excesivo, Stone decidió que «menos es más», apostando por una silueta limpia, pero cargada de una sensualidad arquitectónica que dejó a los fotógrafos sin aliento. El protagonista absoluto de su estilismo fue un escote que promete convertirse en el objeto de deseo para las invitadas de la temporada verano 2026: el escote lágrima.

El poder del cuello ‘Halter’: Un homenaje a las grandes novias

Firmado por Louis Vuitton, la casa de la cual es embajadora global, el diseño en color negro de Emma Stone rescató el favorecedor cuello halter. Esta silueta, que ha sido la elección predilecta para momentos icónicos de estilo por figuras como Meghan Markle, Jennifer Lopez y Sofia Richie, encontró en Emma una nueva dimensión.

La abertura central en forma de lágrima resultó ser una apuesta tan arriesgada como acertada. El diseño, extremadamente pronunciado, permitió que los abdominales de la actriz se convirtieran en el accesorio principal, uniéndose a la tendencia de las celebridades que utilizan la anatomía como el detalle más elegante de la alta costura. Es una pieza que equilibra perfectamente la sobriedad del color con la osadía de la estructura.

Minimalismo de pies a cabeza: El sello Vuitton

Para no restar importancia a la impactante línea del vestido, la actriz de 37 años optó por un calzado que es la definición misma de la discreción: unas sandalias minimalistas en color negro. Sin ornamentos innecesarios, las sandalias alargaban su figura y mantenían la cohesión de un look que no buscaba gritar, sino susurrar lujo en cada fibra.

El estilismo de belleza siguió la misma línea de sofisticación práctica. Emma recogió su icónico corte bob en un peinado pulido, dejando apenas dos ligeros mechones enmarcando su rostro. Este peinado, fácil de replicar pero de impacto inmediato, se posiciona ya como el referente para eventos formales donde el tiempo es oro pero la elegancia es obligatoria.

La inspiración para la invitada perfecta del 2026

Más allá de la nominación y la estatuilla, lo que Emma Stone logró esta noche en el Royal Festival Hall fue darnos una lección de dirección creativa personal. El vestido «lágrima» no es solo una prenda de pasarela; es la guía definitiva para cualquier mujer que busque destacar en las bodas y galas del próximo verano.

Con este look, Emma Stone confirma que el secreto de la verdadera seducción reside en la precisión de los cortes y en la confianza de quien los porta. La era de Bugonia ha comenzado, y si el estilo de Emma es una pista de lo que vendrá, el 2026 será, sin duda, el año de la elegancia sin esfuerzo.

En plena gira por el estreno de Cumbres Borrascosas, la actriz redefine su imagen con una serie de looks que confirman su estatus como referente absoluto de moda

 Cada nuevo proyecto en la carrera de Margot Robbie marca también un punto de inflexión en su estilo personal. La actriz australiana ha demostrado, una y otra vez, que su presencia en la pantalla grande va de la mano con una narrativa visual cuidadosamente construida, donde la moda se convierte en una extensión de sus personajes. Tras conquistar al mundo con la estética rosa y nostálgica de Barbie en 2023 y tomarse una pausa para vivir su maternidad junto a su esposo Tom Ackerley, Robbie regresa con fuerza, elegancia y una sensibilidad renovada gracias a su participación en la esperada adaptación de Cumbres Borrascosas.

Este clásico de la literatura, que ha tenido múltiples versiones cinematográficas, vuelve a cobrar vida con una mirada contemporánea que ha despertado gran expectativa desde su anuncio. La elección de Margot Robbie y Jacob Elordi como protagonistas no hizo más que intensificar el interés por esta producción, que promete una carga emocional intensa y una estética tan poderosa como la historia que retrata. Como era de esperarse, una cinta de este calibre exige una gira promocional a la altura, y Margot ha sabido responder con una serie de apariciones que confirman su lugar como una de las figuras más influyentes del estilo actual.

Una nueva era estética

En sus más recientes apariciones públicas, la actriz ha sorprendido con una imagen que se aleja de lo convencional. Sus rizos naturales han quedado al descubierto, aportando un aire más orgánico y libre, mientras que sus elecciones de vestuario se han alineado con el espíritu oscuro, romántico y apasionado de la historia que protagoniza. El llamado method dressing ha sido clave en esta etapa, permitiéndole jugar con siluetas góticas, referencias literarias y detalles simbólicos que conectan directamente con la esencia de Cumbres Borrascosas.

Sin embargo, uno de los momentos más comentados de esta gira fue su aparición luciendo diseños de Victoria Beckham, confirmando una afinidad estilística que no pasó desapercibida. En medio de un contexto donde la diseñadora ha mantenido su enfoque creativo intacto, la elección de Margot como portadora de sus diseños se sintió natural y contundente: una musa moderna, sofisticada y con una fuerza silenciosa.

Plumas, dramatismo y libertad

Los atuendos seleccionados pertenecen a la colección Primavera-Verano 2026 de Victoria Beckham, presentada en París, y fueron cuidadosamente estilizados por Andrew Mukamal, uno de los nombres más solicitados del momento. Ambos looks compartieron un elemento en común que capturó miradas y generó conversación: las plumas. Más allá de su impacto visual, este detalle funciona como una metáfora poderosa, evocando tanto el clima agreste de la historia como la naturaleza indómita de sus protagonistas.

El primer look mostró a Margot con un vestido corto blanco adornado con plumas, combinado con plataformas en tono rosa que añadían un contraste inesperado y moderno. El peinado, ligeramente recogido y con textura, reforzaba una estética relajada pero intencional. En una segunda aparición, la actriz apostó por una tank top negra de estructura rígida, tipo corset, también decorada con plumas, acompañada de un pantalón ancho que equilibraba el dramatismo del conjunto con una silueta contemporánea.

El propio estilista compartió que la inspiración detrás de estas elecciones surgió de un pasaje de la novela, donde las plumas aparecen como símbolo de delirio, pasión y caos emocional, elementos centrales en la narrativa de Cumbres Borrascosas. Así, la moda se convierte en un puente entre literatura, cine y expresión personal.

Romanticismo y vanguardia en cada aparición

Más allá de los diseños de Victoria Beckham, Margot Robbie ha continuado elevando el nivel de su gira promocional con elecciones impecables. Para una entrevista televisiva, optó por un vestido negro de encaje con un aire romántico y oscuro, complementado con sandalias de tacón y gafas de sol de gran tamaño que aportaban un guiño contemporáneo. En otra ocasión, deslumbró con un mini vestido negro de líneas limpias y mangas holgadas, evocando una silueta victoriana reinterpretada con minimalismo y sofisticación.

Cada una de estas apariciones confirma que Margot Robbie no solo entiende la moda, sino que la utiliza como una herramienta narrativa. En esta nueva etapa de su carrera, la actriz se posiciona como una musa moderna capaz de reinterpretar clásicos, tanto en la pantalla como en el vestuario, consolidando una imagen que mezcla sensibilidad artística, elegancia y una libertad creativa que sigue marcando tendencia. 

 

El campeón mexicano y su esposa se roban las miradas en la Semana de la Moda al asistir al desfile de Amiri

Saúl “El Canelo” Álvarez ya no solo impone respeto con los puños. Hoy, su presencia trasciende el cuadrilátero y se mueve con total naturalidad en territorios donde el estilo, la imagen y la moda dictan las reglas. El boxeador mexicano se ha consolidado como una figura clave de la cultura contemporánea y, una vez más, lo demostró al aparecer entre los invitados más comentados de la Semana de la Moda de París.

Acompañado de su esposa, Fernanda Gómez, el campeón asistió al desfile de Amiri, firma de la cual es embajador desde el año pasado. Una alianza que no sorprende: ambos comparten una visión audaz, segura y sin miedo a romper moldes. Antes incluso de ostentar ese título, el Canelo ya había dejado claro su gusto por la moda, apostando por casas de lujo como Dolce & Gabbana para eventos especiales y apariciones públicas.

Un invitado que ya es habitual en Fashion Week

Lejos quedaron los días en los que la presencia de un boxeador en un evento de alta moda era una rareza. Hoy, el Canelo no solo asiste: destaca. Su paso por Fashion Week se ha vuelto recurrente y cada aparición reafirma su lugar como uno de los hombres mejor vestidos del circuito celebrity internacional.

París fue el escenario perfecto para esta nueva demostración de estilo. La pareja arribó a la capital francesa para presenciar la presentación de la nueva colección de Amiri, en el marco de una de las semanas más importantes para la industria de la moda. Y, como era de esperarse, su presencia no pasó desapercibida.

Un look que habla de poder y tendencia

Saúl Álvarez apostó por un estilismo sobrio pero contundente: cuello de tortuga negro combinado con una chaqueta de estampado animal, una de las tendencias más fuertes que marcarán el 2026. El resultado fue un equilibrio perfecto entre elegancia, riesgo y carácter, tres elementos que definen tanto su carrera deportiva como su evolución estética.

Fernanda Gómez, por su parte, reafirmó su estatus como referente de estilo al lucir un conjunto de minivestido y blazer en tono ladrillo, acompañado de un peinado pulido que elevó el look a otro nivel. Juntos, proyectaron una imagen de sofisticación moderna, dejando claro que son una de las parejas mejor vestidas del momento.

Durante el evento, se les vio interactuando con personalidades como Jeff Goldblum, quien también se ha convertido en un ícono del estilo llamativo y sin reglas, reforzando la idea de que la moda actual celebra la individualidad y la autenticidad.

Amiri y la nueva era del maximalismo

La colección Otoño/Invierno 2026 presentada por Mike Amiri confirmó por qué la firma se ha posicionado como uno de los referentes de la moda contemporánea. La propuesta incluyó claras influencias vaqueras, bordados florales, estampados audaces y una paleta de colores vibrantes que jugaron con contrastes bien ejecutados.

En una temporada donde el maximalismo comienza a tomar fuerza, Amiri ofreció una lección sobre cómo mezclar patrones, texturas y referencias sin perder coherencia. Aunque otras pasarelas destacaron por el dominio del layering, esta colección apostó por la personalidad, el exceso bien pensado y la libertad creativa.

Mucho más que moda

La aparición del Canelo Álvarez en París no es solo una anécdota fashionista: es la confirmación de una evolución. El campeón ha sabido construir una imagen que combina disciplina, lujo y autenticidad, demostrando que el estilo también es una forma de expresión y poder.

Junto a Fernanda Gómez, el mexicano reafirmó que su impacto va más allá del deporte. En París, entre flashes, pasarelas y grandes nombres de la industria, el Canelo volvió a ganar… esta vez, por nocaut estilístico. 

El diseñador francés convierte a una leyenda del estilo en el eje creativo de su colección otoño/invierno 2026

Simon Porte Jacquemus ha demostrado que su mayor fortaleza no reside únicamente en las siluetas que propone, sino en la capacidad de construir relatos emocionales alrededor de ellas. Su marca no se limita a vestir cuerpos: viste memorias, influencias y obsesiones personales que, colección tras colección, se convierten en potentes declaraciones estéticas. Esta vez, el diseñador francés presentó Le Palmier, su propuesta para otoño/invierno 2026, una colección profundamente cargada de simbolismo que encuentra su corazón creativo en una figura icónica: Paloma Picasso.

No se trata de una referencia superficial ni de un guiño pasajero. Paloma Picasso representa un punto de conexión íntimo entre el arte, la moda y los orígenes del propio Jacquemus. En 2017, cuando aún se encontraba en pleno ascenso, Simon Porte presentó su primera pasarela en el Museo Picasso de París. Hoy, casi una década después, regresa al mismo recinto para cerrar un círculo creativo que habla de evolución, memoria y respeto por las mujeres que han marcado su mirada estética.

Un año clave para Jacquemus

El 2026 parece marcar un antes y un después en la historia de la casa Jacquemus. Hace apenas unos días, el diseñador sorprendió al anunciar a su nueva —y hasta ahora única— embajadora: su abuela Liline Jacquemus. Una figura femenina fundamental en su vida, a quien atribuye haber moldeado la forma en que entiende la feminidad, la elegancia y la fuerza silenciosa de las mujeres reales.

Esta elección no fue casual. La colección Le Palmier dialoga directamente con esa visión: mujeres con carácter, historia y presencia, alejadas de la fragilidad estereotipada y mucho más cercanas a una feminidad poderosa, libre y profundamente estética.

Paloma Picasso como eje narrativo

Dentro de ese universo femenino, Paloma Picasso emerge como una musa natural. Hija del legendario Pablo Picasso y de la artista Françoise Gilot, Paloma creció rodeada de creatividad entre París y Nueva York, forjando un estilo propio que la convirtió en un ícono durante los años setenta y ochenta. Su estética —contundente, audaz, marcada por joyas escultóricas y una elegancia desafiante— sigue siendo una referencia viva dentro de la industria de la moda.

Jacquemus rindió homenaje a esta figura cerrando el desfile con una imagen cargada de simbolismo: una modelo vestida con una silueta asimétrica, sosteniendo una copa de vino frente a su pecho derecho. El gesto no pasó desapercibido. Se trató de una referencia directa a la icónica fotografía de Paloma Picasso capturada por Helmut Newton, una imagen que encapsula sensualidad, poder y sofisticación sin concesiones.

La inspiración quedó confirmada cuando el propio diseñador compartió la imagen original de Paloma en sus redes sociales, sellando así el vínculo entre musa y creador. Más que una cita visual, fue una declaración de admiración y continuidad estética.

Le Palmier: forma, peinado y concepto

El título de la colección no es fortuito. Le Palmier hace referencia al famoso peinado “palmera”, una coleta alta que dominó la escena estética de los años ochenta y que crea un efecto visual similar al de la planta que le da nombre. Este hairstyle fue uno de los protagonistas absolutos de la pasarela, llevado por la mayoría de las modelos como un símbolo de verticalidad, fuerza y teatralidad.

Antes del desfile, Jacquemus ya había anticipado este elemento a través de una serie de cortometrajes en los que distintos personajes portaban versiones personalizadas del peinado, adaptadas a sus identidades. En la pasarela, el concepto se expandió: no solo estuvo presente en el cabello, sino también en la construcción de los looks, algunos de los cuales evocaban la silueta de una palmera mediante sombreros amplios, estructuras voluminosas y gestos esculturales.

Una colección que mira al pasado para hablar del presente

Con Le Palmier, Jacquemus no propone una nostalgia literal, sino una reinterpretación sofisticada del legado visual de los años ochenta, filtrado por una sensibilidad contemporánea. La colección dialoga con el arte, la herencia cultural y la feminidad desde un lugar honesto, celebrando a las mujeres que han marcado historia sin pedir permiso.

Al tomar a Paloma Picasso como musa, el diseñador no solo rinde homenaje a una figura clave del estilo, sino que reafirma su interés por construir una moda con profundidad narrativa. Una moda que no grita, pero deja huella. Una moda que, como el arte, trasciende el tiempo.

Dos generaciones, un mismo lenguaje de estilo: música, actuación y moda se cruzan en uno de los desfiles masculinos más esperados de la temporada.

La Semana de la Moda de Milán no es solo una pasarela de tendencias futuras; es un escenario donde se escriben narrativas, se cruzan universos creativos y se consolidan figuras que trascienden su disciplina original. En esta edición, el desfile masculino de otoño/invierno 2026 se convirtió en el punto de encuentro de dos nombres que, desde lugares distintos, dominan la conversación global: Ricky Martin y Hudson Williams.

Entre la expectación, los flashes y la energía vibrante que caracteriza a Milán durante estos días, la presencia de ambos no pasó desapercibida. No solo por su estatus, sino por lo que representan dentro del ecosistema actual de la moda: influencia, identidad y una conexión directa con el pulso cultural del momento.

Ricky Martin es, desde hace décadas, una figura que no necesita presentación. Su impacto va mucho más allá de la música; su imagen ha evolucionado con naturalidad hacia un símbolo de sofisticación masculina, sensualidad elegante y presencia escénica. A lo largo de los años, ha sabido construir un estilo que dialoga con el lujo sin perder autenticidad, convirtiéndose en un habitual de las primeras filas de los desfiles más relevantes del mundo. Su sola aparición en Milán refuerza esa idea de que la moda también se nutre de trayectorias sólidas y carisma atemporal.

Hudson Williams, en cambio, representa la fuerza de una nueva generación que conecta con la moda desde una narrativa fresca, digital y profundamente contemporánea. Tras su creciente popularidad en el mundo audiovisual, su incursión en la industria de la moda ha sido natural y estratégica. Su debut sobre la pasarela durante esta misma semana confirmó lo que muchos ya intuían: Williams no es solo una figura emergente, sino un nuevo referente que entiende el lenguaje del lujo actual y lo traduce con una sensibilidad moderna.

Verlos compartir espacio entre los invitados al desfile masculino no fue una coincidencia, sino una declaración silenciosa. La firma que los reunió es conocida por su visión atemporal, su elegancia depurada y su capacidad de mantenerse relevante sin seguir modas efímeras. En ese contexto, Ricky Martin encarna la herencia, la experiencia y el magnetismo consolidado, mientras que Hudson Williams simboliza el presente y el futuro: la conversación digital, la cultura pop y la reinterpretación del estilo masculino.

Más allá de la colección presentada, su presencia conjunta refuerza una verdad cada vez más evidente dentro de la industria: hoy la moda se construye tanto en la pasarela como en el front row. Las figuras que ocupan esos asientos no solo observan, sino que amplifican el mensaje, lo reinterpretan y lo proyectan hacia audiencias globales.

Milán volvió a demostrar que la moda es un punto de encuentro entre generaciones, disciplinas y visiones. Y en esa intersección, Ricky Martin y Hudson Williams brillaron con luz propia, confirmando que el estilo no tiene edad, pero sí carácter. Dos nombres, dos trayectorias y un mismo impacto: el de convertir una aparición en un momento que define la temporada.

Rihanna vuelve a marcar el ritmo del estilo global al apostar por el estampado atigrado en una aparición que ya dicta el futuro de la moda

Si hay alguien capaz de anticipar el rumbo de la moda antes de que las tendencias se instalen en el imaginario colectivo, esa es Rihanna. La artista no solo observa lo que ocurre en el universo fashion: lo interpreta, lo transforma y lo proyecta hacia el futuro con una naturalidad que solo poseen los verdaderos íconos. Cada una de sus apariciones se convierte en una declaración estética, en un mensaje silencioso que el mundo aprende a leer con atención. Y esta vez, el mensaje es claro, audaz y feroz: el tiger print ha llegado para dominar el 2026.

Más allá de su faceta musical, Rihanna se ha consolidado como una figura clave en la conversación global sobre estilo. Su relación con la moda es lúdica, experimental y profundamente personal. No teme exagerar, mezclar o romper reglas, porque entiende que el verdadero lujo está en la autenticidad. Sus elecciones nunca son casuales; incluso en contextos cotidianos, su vestuario comunica intención, carácter y visión.

Rihanna

En su más reciente aparición, la cantante apostó por una variación del animal print que, hasta ahora, se mantenía en un segundo plano. Lejos del leopardo clásico o la serpiente recurrente, Rihanna eligió el estampado de tigre, llevándolo con una seguridad que solo confirma su poder como creadora de tendencias. El abrigo atigrado, acompañado de zapatos a juego, no solo elevó el look, sino que marcó un antes y un después en la evolución de este tipo de estampados.

Durante años, el animal print ha sido un pilar en las colecciones de lujo. Leopardo, cebra y pitón han transitado de las pasarelas a los armarios, transformándose en básicos infalibles del guardarropa contemporáneo. Sin embargo, como sucede con toda tendencia que alcanza un estatus permanente, la moda exige renovación. El tiger print aparece entonces como una evolución natural: conserva el dramatismo y el glamour del animal print tradicional, pero añade una carga visual más potente, gráfica y dominante.

Rihanna

A diferencia del leopardo, históricamente asociado a lo sensual y provocador, el tigre transmite autoridad, fuerza y presencia. Es un estampado que no busca agradar, sino imponerse. Y en ese lenguaje visual, Rihanna se mueve con absoluta maestría. Su elección no solo responde a una estética llamativa, sino a una narrativa de poder, independencia y carácter, valores que han definido su estilo a lo largo de los años.

Lo más interesante de esta nueva ola es cómo el animal print —incluso en su versión más salvaje— se integra con naturalidad en el día a día. Abrigos oversized, siluetas relajadas y accesorios contundentes permiten que estos estampados se alejen de lo extravagante para instalarse en lo cotidiano con una actitud cool y moderna. Lo que antes se reservaba para ocasiones especiales, hoy se adapta a la vida urbana sin perder impacto.

Rihanna entiende que la moda actual no se trata solo de lo que se lleva, sino de cómo se lleva. Su estilo siempre ha sido rebelde, impredecible y profundamente honesto. No sigue tendencias: las desafía, las redefine y, en muchos casos, las inaugura. Al apostar por el tiger print en un contexto de street style, la artista no solo reafirma su lugar como referente absoluto, sino que adelanta lo que veremos dominar el panorama fashion en los próximos meses.

El visionario italiano que vistió a Jackie Kennedy, Audrey Hepburn y Naty Abascal deja un legado inmortal que marcó para siempre la historia de la moda.

Solo unos pocos elegidos logran trascender su tiempo y convertir su nombre en un lenguaje propio. Valentino Clemente Ludovico Garavani fue uno de ellos. Hoy, la moda despide a uno de sus pilares más imponentes: el diseñador italiano falleció a los 93 años, dejando atrás no solo una firma, sino una estética, un color y una forma de entender la elegancia que sobrevivirá generación tras generación.

Hablar de Valentino es hablar del rosso Valentino, un tono intenso, luminoso y profundamente emocional que se convirtió en su sello más reconocible. Un color que no necesitaba presentación, porque bastaba verlo para saber quién estaba detrás. Ese rojo, que atravesó décadas de desfiles, alfombras rojas y momentos históricos, es apenas una puerta de entrada a un legado mucho más vasto.

El nacimiento de una obsesión: belleza, arte y perfección

Nacido en Voghera, en la Lombardía italiana, Valentino creció en un contexto marcado por la dureza de la Italia de los años 30 y 40. Sin embargo, desde muy joven tuvo claro que su destino no estaba en lo ordinario. Fascinado por los vestuarios de ópera, el brillo de las telas y la teatralidad del arte, descubrió pronto que la moda sería su lenguaje.

Gracias a su tía Rosa, modista, aprendió el oficio desde la base: cortar, coser, observar, perfeccionar. Esa formación artesanal, combinada con una sensibilidad estética excepcional, fue la semilla de todo lo que vendría después. A los 17 años dejó Italia para formarse en París, donde estudió en instituciones clave y trabajó junto a grandes nombres de la alta costura. Allí entendió la disciplina, la exigencia y el rigor que definirían su carrera.

Valentino Garavani

Roma, el amor y el inicio de la leyenda

En 1959, con apenas 27 años, Valentino regresó a Italia y abrió su primer atelier en Roma. El inicio fue tan brillante como frágil: el talento estaba, pero las dificultades económicas amenazaron con truncar el sueño. Fue entonces cuando apareció la figura fundamental de su vida personal y profesional: Giancarlo Giammetti.

Más que socio, Giammetti fue el gran aliado, el estratega y el amor silencioso que sostuvo la estructura de la marca durante décadas. Juntos lograron rescatar la firma, trasladarla a la icónica Via Condotti y presentar en 1962 el desfile que cambiaría todo, en el Palacio Pitti de Florencia. Aquel momento marcó el nacimiento oficial de Valentino como potencia internacional de la moda.

El rojo que conquistó al mundo

Desde su debut internacional, el rojo Valentino se convirtió en una constante, casi en un manifiesto creativo. Brillante, profundo, poderoso. Exceptuando contadas ocasiones —como la célebre colección blanca de 1968—, el rosso fue protagonista absoluto de su universo.

Valentino rompió con los rígidos cánones de la época al introducir siluetas fluidas, drapeados inspirados en túnicas helénicas y una feminidad que no era frágil, sino majestuosa. Sus vestidos no vestían a mujeres: las coronaban.

Valentino Garavani

Las musas que hicieron historia

Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Marisa Berenson… pero fue Jackie Kennedy quien elevó a Valentino al Olimpo mediático. Tras el asesinato de John F. Kennedy, confió en él para vestir su luto, encargándole una serie de vestidos sobrios y elegantes que definieron una nueva forma de fortaleza femenina. Más tarde, también lo eligió para su boda con Aristóteles Onassis.

En ese mismo universo de glamour y lealtad surgió una relación inseparable con Naty Abascal, musa, amiga y embajadora natural del espíritu Valentino. Juntos compartieron viajes, desfiles y una complicidad que trascendía la moda.

Décadas después, su legado continuaría brillando en momentos inolvidables: Julia Roberts ganando el Oscar enfundada en un vestido vintage de Valentino, Anne Hathaway vestida de novia por él, o la princesa Magdalena de Suecia luciendo uno de sus diseños más simbólicos.

El último emperador de la moda

“Valentino es el último emperador”, dijo quién mejor entendió su figura. Vestidos cosidos a mano, piezas que podían alcanzar cifras astronómicas, y una visión de la alta costura como arte absoluto. Durante cinco décadas, Garavani defendió una moda lenta, precisa y profundamente emocional.

Su despedida en 2008 fue tan grandiosa como su carrera: un desfile en París, todas las modelos vestidas de rojo, y una ovación interminable que selló el final de una era. A partir de entonces, la firma continuó bajo nuevos directores creativos, pero siempre bajo la sombra elegante de su fundador.

Un legado que no muere

Valentino ya no es solo un hombre: es una institución, una referencia eterna al nivel de Balenciaga, Chanel o Yves Saint Laurent. Su nombre seguirá pronunciándose cada vez que el rojo vuelva a dominar una pasarela, cada vez que un vestido haga sentir poderosa a quien lo lleva.

Hoy la moda está de luto, pero también de celebración. Porque Valentino no se va: permanece en cada costura perfecta, en cada drapeado sublime y en cada mujer que, al vestirse de rojo, entiende que la elegancia puede ser eterna.

Terciopelo azul, bordados de oro y una silueta monumental marcaron una velada privada cargada de simbolismo, elegancia y emoción.

Acostumbrada desde muy joven a vivir bajo el escrutinio público, Ivanka Trump ha demostrado una vez más que sabe cómo captar la atención sin necesidad de grandes escenarios ni discursos grandilocuentes. Esta vez, el foco no estuvo en una cumbre internacional ni en un evento político, sino en una celebración íntima y cuidadosamente orquestada: el 45º cumpleaños de su esposo, Jared Kushner.

La velada, rodeada de sus hijos —Arabella, Joseph y Theodore—, familiares y amigos cercanos, se desarrolló en una atmósfera casi onírica, donde la música, la cercanía y la complicidad marcaron el ritmo de la noche. Lejos del bullicio mediático, Ivanka compartió en redes sociales un mensaje cargado de emoción, agradeciendo la posibilidad de celebrar “rodeados de las personas que mejor te conocen y te quieren”, y destacando el papel de Kushner no solo como compañero de vida, sino como padre presente y comprometido.

Sin embargo, más allá del mensaje personal, hubo un elemento que se robó todas las miradas: el vestido.

Un vestido digno de un retrato del Renacimiento

Para una noche tan significativa, Ivanka Trump eligió una pieza que parece salida directamente de un salón florentino del siglo XV. Se trata del vestido Divinus, de la firma Annie’s Ibiza, una creación que fusiona historia, artesanía y una estética poderosa que no pasa desapercibida.

Confeccionado en terciopelo azul marino, el diseño destaca por su silueta arquitectónica y su estructura impecable. El cuerpo está reforzado con ballenas de acero que moldean el torso con precisión casi escultórica, mientras que la falda acampanada aporta volumen, dramatismo y una presencia escénica innegable. El escote curvado, elegante y sobrio, enmarca el cuerpo con exactitud milimétrica, recordando la obsesión renacentista por la proporción perfecta.

Los bordados dorados, realizados completamente a mano, recorren el vestido como si fueran paneles metálicos. La inspiración remite directamente a las icónicas Puertas del Paraíso de Florencia, una de las obras maestras del arte italiano, símbolo de una época donde la belleza, la innovación y el pensamiento humano se encontraban en su máximo esplendor.

Tradición y modernidad en equilibrio

Lejos de ser una pieza puramente histórica, el vestido sorprende con detalles inesperados que lo anclan al presente: bolsillos laterales discretos y una mini falda tipo tutú desmontable que aporta versatilidad y un giro contemporáneo. Es precisamente ese equilibrio entre lo clásico y lo moderno lo que define tanto a la prenda como a la firma que la creó.

Ivanka completó el look con medias negras, zapatos de tacón del mismo tono y un bolso coordinado, optando por una estética contenida que permitió que el vestido se convirtiera en el absoluto protagonista de la noche.

Moda con alma, historia y conciencia

La elección de Annie’s Ibiza no es casual. Fundada por la diseñadora británica Annie Doble, la firma se ha consolidado como uno de los secretos mejor guardados de la moda contemporánea. Su historia es tan singular como sus diseños: comenzó con una pequeña tienda en el casco antiguo de Ibiza y un presupuesto mínimo, para convertirse en una marca reconocida por su compromiso con la artesanía ancestral, la exclusividad y la sostenibilidad.

Las piezas se producen en series limitadas, utilizando materiales naturales y técnicas tradicionales como bordados de vidrio, metal y referencias otomanas, victorianas y teatrales. Cada vestido está pensado para durar toda una vida y ser heredado, concebido más como una obra de arte portátil que como una prenda efímera de temporada.

Más que un look: un mensaje

La elección de este vestido también habla del momento vital de Ivanka Trump. Alejada del foco político directo, pero inevitablemente ligada a él, su imagen parece inclinarse hacia lo atemporal, lo simbólico y lo sólido. El terciopelo oscuro, el oro y la silueta clásica transmiten autoridad, elegancia y una serenidad poderosa que encaja con su perfil actual.

La celebración llega, además, en un contexto relevante: poco después de que Jared Kushner fuera nombrado miembro del denominado board of peace para Gaza, junto a otras figuras políticas internacionales. Un detalle que añade una dimensión institucional a una noche que, aunque íntima, no deja de resonar más allá de lo personal.

Ivanka cerró la celebración con un mensaje tan sencillo como contundente:
“Feliz 45 cumpleaños, Jared. Me siento infinitamente agradecida de construir una vida a tu lado”.

En una sola noche, Ivanka Trump logró combinar moda, historia, intimidad y simbolismo. Un recordatorio de que, incluso en los momentos más privados, su presencia sigue siendo magnética y cuidadosamente construida, como una auténtica musa del Renacimiento reinterpretada para el siglo XXI.

Creció entre íconos del cine y la moda, pero hoy su nombre brilla por mérito propio.

Camila Morrone es uno de esos nombres que, sin hacer demasiado ruido, se han instalado con firmeza en la industria del entretenimiento. Actriz y modelo, su ascenso no ha sido inmediato ni improvisado: es el resultado de una trayectoria construida paso a paso, combinando disciplina, sensibilidad artística y una identidad clara que la diferencia en un mundo donde destacar no siempre es sencillo.

Para muchos, su rostro se volvió inolvidable tras Mickey and the Bear, una película que dejó huella por su crudeza emocional y su intensidad narrativa. En ese proyecto, Camila demostró que no solo tenía presencia frente a la cámara, sino también la capacidad de sostener personajes complejos y emocionalmente exigentes. Fue ahí donde dejó de ser “una modelo que actúa” para convertirse en una actriz a la que vale la pena seguirle la pista.

Mucho antes del cine: la moda como punto de partida

Antes de conquistar castings importantes, Camila Morrone ya tenía un lugar asegurado en el mundo de la moda. En 2016 apareció en la portada de Vogue Turquía, y un año más tarde debutó en la pasarela con la colección Resort de Moschino. Su imagen encajó perfectamente en una industria que empezaba a cansarse de lo uniforme y buscaba rostros con personalidad, belleza real y una energía auténtica que no se pudiera fabricar.

Su carrera como modelo la llevó a trabajar con marcas internacionales como TopShop, Lefties, Pink, Sephora y Victoria’s Secret. Sin embargo, más allá de los contratos y campañas, Camila se posicionó como parte de una generación de it girls que definieron una nueva estética global, junto a figuras como Kendall y Kylie Jenner, Emily Ratajkowski y las hermanas Hadid. Mujeres que no solo modelan ropa, sino que proyectan una identidad poderosa.

Una infancia entre dos mundos

Camila Rebeca Morrone Polak nació el 16 de junio de 1997 en Los Ángeles, California. Es hija del actor y modelo Máximo Morrone y de la actriz y exmodelo Lucila Polak, conocida artísticamente como Lucila Solá. Creció rodeada de cámaras, sets de filmación y figuras emblemáticas del espectáculo, lo que hizo que el mundo del entretenimiento nunca le resultara ajeno.

Esa cercanía temprana con la industria le dio ventajas, sí, pero también una claridad poco común: Camila entendió desde muy joven que la fama por sí sola no garantiza una carrera duradera. Por eso, antes de los 20 años, ya protagonizaba portadas de alto perfil, pero sin perder de vista que su verdadero objetivo estaba en la actuación.

Camila Morrone

Identidad latina en una industria global

Aunque nació y creció en Estados Unidos, Camila Morrone tiene raíces argentinas por ambos padres. Esa herencia cultural ha sido una parte fundamental de su identidad y ella misma ha hablado con orgullo de crecer entre dos mundos: el glamour de Hollywood y la esencia latina que su familia nunca dejó atrás.

En un medio que muchas veces prefiere narrativas simples, Camila ha defendido esa dualidad como una fortaleza. Su acento cultural, su mirada y su forma de entender los personajes aportan una profundidad distinta a los papeles que interpreta, y la colocan como parte de una nueva generación de actrices latinas que están redefiniendo los espacios que ocupan.

Vida personal bajo perfil

A diferencia de muchas figuras públicas de su generación, Camila ha optado por mantener su vida privada lejos del exceso mediático. Su relación más conocida fue la que mantuvo entre 2017 y 2022 con Leonardo DiCaprio, pero desde entonces ha sido especialmente reservada con su situación sentimental actual, priorizando su carrera y su crecimiento personal.

Esta discreción ha reforzado su imagen de profesional comprometida con su trabajo, más interesada en construir una filmografía sólida que en alimentar titulares pasajeros.

Géminis, versátil por naturaleza

Nacida bajo el signo de Géminis, Camila encarna muchas de las características asociadas a este signo: curiosidad, adaptabilidad y una notable capacidad para moverse entre distintos mundos. Esa versatilidad se refleja en su carrera, donde ha transitado con naturalidad desde la moda hacia el cine independiente y, más recientemente, hacia producciones de mayor alcance.

Camila Morrone

Presente y proyección

En redes sociales, su cuenta de Instagram (@camilamorrone) reúne a millones de seguidores que siguen de cerca su trabajo, su estilo y sus colaboraciones con firmas de moda. Lejos de ser solo un escaparate, su perfil funciona como una extensión de su identidad creativa: elegante, sobria y auténtica.

Uno de sus proyectos más recientes es su participación en The Night Manager (2024), un thriller de espionaje contemporáneo que marca un nuevo nivel en su carrera actoral. Compartir pantalla con figuras consolidadas confirma que Camila Morrone ya no es una promesa, sino una presencia cada vez más firme dentro de la industria.

El nombre que llegó para quedarse

Camila Morrone representa a una generación que entiende el éxito como un proceso y no como un golpe de suerte. Con una carrera que combina estrategia, talento y una identidad bien definida, su camino apenas comienza, pero todo indica que su nombre seguirá resonando con fuerza en el cine, la moda y la cultura pop global.

Hereda el espíritu libre de Estefanía de Mónaco y convierte el traje de chaqueta con calzado cómodo en el nuevo uniforme chic del Principado.

Dicen de ella que es una de las Grimaldi más discretas, y no es una exageración. En un clan acostumbrado a titulares constantes, flashes incesantes y miradas curiosas, Pauline Ducruet ha sabido moverse con una naturalidad poco común. La hija de Estefanía de Mónaco y Daniel Ducruet ha crecido bajo el foco, sí, pero también ha aprendido —en gran parte gracias a su madre— a proteger su espacio personal y a vivir la realeza desde un lugar mucho más auténtico y libre.

A sus 31 años, Pauline ha construido un perfil propio lejos de los moldes tradicionales. Diseñadora de moda y al frente de su propia firma, reparte su tiempo entre Nueva York, París y Mónaco, navegando con soltura entre el universo creativo y los compromisos institucionales. Es habitual verla en citas clave como la Paris Fashion Week, donde suele ocupar el front row con estilismos atrevidos, modernos y cargados de personalidad, demostrando que entiende la moda como una forma de expresión y no como una jaula de expectativas.

Sin embargo, cuando el escenario es el Principado y la agenda exige cierta formalidad, Pauline no renuncia a su esencia. Todo lo contrario: ha encontrado la fórmula perfecta para unir elegancia, comodidad y una rebeldía sutil que recuerda inevitablemente a la de su madre en los años 80.

Pauline Ducruet

La comodidad como declaración de estilo

Este fin de semana volvió a confirmarlo durante su asistencia al Festival Internacional de Circo de Montecarlo, un evento profundamente ligado a la historia familiar. Pauline acudió junto a sus hermanos, Louis y Camille, para acompañar a Estefanía de Mónaco, presidenta de honor del festival y figura clave en su historia. No es un detalle menor: el circo ha sido siempre un territorio emocional para los Grimaldi, hasta el punto de que Estefanía llegó a vivir en una caravana con sus hijos durante su relación con el trapecista Franco Knie.

En ese contexto tan simbólico, Pauline apostó por un estilismo que hablaba sin necesidad de palabras. Nada de tacones imposibles, nada de calzado pensado solo para posar. Su elección fue clara: zapatos planos, cómodos y con carácter, capaces de convivir perfectamente con un traje de chaqueta oversize.

El domingo optó por unos mocasines marrones de aire retro y piel con efecto desgastado, combinados con un dos piezas de pantalón de pinzas y americana amplia. Bajo la chaqueta, una camisa azul de manga larga aportaba frescura y equilibrio al conjunto. Un look sobrio, elegante y absolutamente funcional, que demuestra que la sofisticación no necesita altura.

El sábado, en cambio, sorprendió con un traje negro de rayas verticales, al que sumó un body de pronunciado escote en U bajo la chaqueta. De nuevo, el calzado fue protagonista: botas tipo cincel, uno de los modelos más virales de la temporada, reconocibles por su puntera geométrica, ligeramente cuadrada y con un borde frontal definido. Un guiño contemporáneo que elevó el conjunto sin sacrificar comodidad.

Pauline Ducruet

El ADN Estefanía de Mónaco, versión 2026

Estos trajes de silueta holgada, con pantalones amplios y americanas de hombros marcados, parecen haberse convertido en uno de los uniformes favoritos de Pauline para los eventos en Mónaco. No es casualidad. Las referencias a la estética que Estefanía de Mónaco defendía en los años 80 son evidentes: looks andróginos, prendas oversize y una clara preferencia por la ropa práctica frente a los vestidos de gala.

Mientras muchas royals siguen apostando por tacones clásicos, bailarinas delicadas o kitten heels, Pauline elige otro camino. Su mensaje es claro: la elegancia no está reñida con la comodidad, y el verdadero estilo reside en sentirse fiel a una misma.

El toque final lo aportan siempre los detalles. En esta ocasión, las joyas introducían el color y el contraste: colgantes de cadena de oro superpuestos, entre los que destacaba una amatista redonda, y pendientes geométricos que reforzaban el aire contemporáneo del look.

Una royal que marca su propio ritmo

Pauline Ducruet no busca romper reglas de forma estridente, pero sí reescribirlas desde la coherencia. Su forma de vestir en los actos oficiales del Principado es un reflejo de su identidad: sobria, elegante, funcional y con una libertad heredada que atraviesa generaciones.

En un mundo donde la imagen royal suele estar asociada a códigos rígidos, Pauline demuestra que hay espacio para reinterpretarlos. Y lo hace sin ruido, sin excesos y sin tacones. Solo con estilo, historia familiar y una seguridad silenciosa que, precisamente por eso, resulta tan poderosa.

Una magistral lección de sofisticación eterna firmada por la reina del estilo clásico.

Carolina Herrera vuelve a hacerlo. Cuando la industria cree haberlo visto todo, la diseñadora demuestra que la verdadera elegancia no entiende de modas fugaces ni de edades, sino de actitud, historia y saber hacer. Para la primavera 2026, la firma pone bajo los focos una prenda que durante años fue injustamente relegada: la conocida —y ahora reivindicada— blusa de abuela. Y lo hace con una claridad rotunda: lo clásico no solo no envejece, sino que puede convertirse en el mayor símbolo de modernidad.

Lejos de cualquier connotación anticuada, estas blusas resurgen como piezas clave del nuevo lujo silencioso. Encajes delicados, cuellos altos, mangas abullonadas, transparencias sutiles y tejidos etéreos componen una estética que habla de feminidad, herencia y refinamiento. Carolina Herrera transforma esa nostalgia en un lenguaje contemporáneo, pensado para una mujer segura, elegante y consciente de su estilo.

La blusa de abuela: de prenda olvidada a objeto de deseo

Estas blusas, tradicionalmente asociadas a un romanticismo conservador, vuelven con fuerza porque conectan con una necesidad muy actual: vestir con sentido. En un contexto donde la moda rápida pierde peso, las prendas con identidad, historia y calidad ganan protagonismo. Carolina Herrera entiende este cambio y eleva la blusa de abuela a una categoría de lujo discreto, donde cada detalle importa.

Bordados florales, botones forrados, puntillas artesanales y siluetas fluidas dialogan con cortes impecables y una visión moderna del estilismo. No se trata de mirar al pasado con nostalgia, sino de reinterpretarlo con inteligencia.

El equilibrio perfecto: la clave del estilismo

Uno de los grandes aprendizajes que deja la propuesta de Carolina Herrera es el equilibrio de volúmenes. Dado que muchas de estas blusas destacan por su amplitud y ligereza, la diseñadora propone combinarlas con prendas inferiores estructuradas: pantalones de pinzas de tiro alto, faldas lápiz o líneas rectas que estilizan la figura y actualizan el conjunto.

Una blusa blanca con encaje, por ejemplo, encuentra su mejor aliado en pantalones en tonos neutros como beige, gris perla o camel. El resultado es un look pulido, fresco y absolutamente primaveral.

Carolina Herrera

Una paleta suave para una primavera refinada

Para la primavera 2026, Carolina Herrera apuesta por colores que respiran calma y elegancia. Marfil, rosa empolvado, lavanda, celeste y verde salvia dominan la escena, reforzando el carácter romántico de estas piezas. Son tonos que iluminan el rostro, suavizan el conjunto y permiten combinaciones infinitas sin perder sofisticación.

En cuanto a materiales, algodón, seda y lino ligero se convierten en los grandes protagonistas. Tejidos nobles que aportan movimiento, comodidad y una sensación de lujo natural, ideal para los días templados de la temporada.

Looks de día: elegancia sin esfuerzo

Para el día a día, la firma propone estilismos que demuestran que la elegancia no está reñida con la comodidad. Una blusa de abuela con cuello alto puede llevarse con jeans rectos de lavado claro, bailarinas o mocasines, logrando un equilibrio perfecto entre lo casual y lo refinado.

Los accesorios juegan un papel fundamental: bolsos estructurados, cinturones finos y joyería minimalista aportan un aire contemporáneo que actualiza la prenda sin robarle protagonismo.

De la luz del día a la noche con un solo gesto

Una de las grandes virtudes de estas blusas es su versatilidad. Carolina Herrera las proyecta también como protagonistas de la noche. Combinadas con faldas largas de satén, pantalones palazzo o trajes sastre en tonos oscuros, se convierten en una alternativa sofisticada y distinta a los tops tradicionales.

Las transparencias delicadas y los bordados artesanales aportan carácter, mientras que unos tacones clásicos y unos pendientes llamativos completan un estilismo elegante y con personalidad propia.

Carolina Herrera

Más que una tendencia, una declaración de estilo

Con esta propuesta, Carolina Herrera lanza un mensaje claro y poderoso: la elegancia no tiene fecha de caducidad. Las blusas de abuela, reinterpretadas con maestría, se convierten en el símbolo de un armario consciente, femenino y lleno de historia.

En la primavera 2026, vestir bien no será cuestión de seguir tendencias, sino de elegir piezas que hablen de quién eres y de en quién te quieres convertir. Y en ese camino, Carolina Herrera vuelve a marcar el rumbo.

El clásico reinventado que dominará el estilo del inicio de 2026

La moda tiene la capacidad de reinventarse sin perder su esencia, y enero de 2026 llegó con una clara declaración de estilo: la chamarra de mezclilla vuelve a ocupar el centro del clóset, esta vez elevada a un nuevo nivel de sofisticación gracias a Angelique Boyer. La actriz, reconocida no solo por su trayectoria artística sino también por su impecable sentido estético, demostró que una prenda clásica puede transformarse en el elemento más poderoso de un look cuando se lleva con intención, elegancia y visión contemporánea.

En una temporada marcada por temperaturas bajas y agendas exigentes, Angelique logró una combinación perfecta entre funcionalidad y refinamiento. Su elección no pasó desapercibida: expertos en moda, estilistas y seguidores coincidieron en que la actriz se posicionó como una de las figuras mejor vestidas del inicio de 2026. Más que seguir una tendencia, Boyer reafirmó una filosofía clara: el verdadero lujo está en saber reinterpretar lo esencial.

Una prenda clásica que renace con fuerza

La chamarra de mezclilla ha sido, durante décadas, una aliada infalible del guardarropa femenino. Sin embargo, en manos de Angelique Boyer, esta prenda alcanzó un estatus renovado. Lejos de lo casual o predecible, la actriz apostó por un diseño estructurado, ligeramente oversize, con hombros definidos y un lavado azul profundo que transmite elegancia sin perder frescura. Es una silueta que dialoga con las tendencias actuales, pero que al mismo tiempo promete permanencia más allá de la temporada.

Este tipo de diseño no solo estiliza la figura, sino que también ofrece versatilidad absoluta. Puede adaptarse a distintos estilos, cuerpos y ocasiones, algo que Boyer valora especialmente al construir un clóset funcional, inteligente y coherente con su estilo de vida.

Angelique Boyer

Detalles que elevan la mezclilla

El verdadero encanto de esta chamarra no reside únicamente en su forma, sino en los detalles que la distinguen. Costuras visibles ejecutadas con precisión, botones metálicos de acabado mate y un cuello clásico reforzado aportan carácter, durabilidad y un aire sofisticado. Además, el interior forrado con un textil térmico ligero la convierte en la aliada perfecta para los días fríos de enero, ofreciendo abrigo sin sacrificar movimiento ni ligereza.

Un punto clave que refuerza el valor de esta prenda es su enfoque consciente. La mezclilla fue trabajada mediante procesos de bajo impacto ambiental, reduciendo el consumo de agua y apostando por prácticas más responsables. Este detalle conecta directamente con la visión de Angelique, quien en distintas ocasiones ha manifestado su interés por apoyar propuestas que combinen diseño, calidad y compromiso.

Cómo Angelique Boyer la transformó en un look ganador

La actriz demostró que la clave del estilo está en el equilibrio. Combinó la chamarra de mezclilla con prendas básicas cuidadosamente seleccionadas: un suéter de punto fino en tonos neutros, pantalones de corte recto y botines de piel en colores sobrios. El resultado fue un look pulido, moderno y sumamente versátil, ideal tanto para compromisos profesionales como para apariciones más relajadas.

Los accesorios, discretos, pero bien pensados, permitieron que la chamarra se convirtiera en la protagonista absoluta del conjunto. Nada estuvo de más, nada compitió por atención. Esa coherencia visual es precisamente lo que transforma un outfit en una verdadera declaración de moda.

Angelique Boyer

Más que una tendencia, una declaración de estilo

La chamarra de mezclilla que Angelique Boyer llevó en enero de 2026 no es solo una prenda destacada del momento, sino un símbolo de cómo la moda puede ser práctica, elegante y consciente al mismo tiempo. Su elección reafirma que los clásicos bien ejecutados no pasan de moda y que la sofisticación no depende de excesos, sino de decisiones acertadas.

Una vez más, Angelique Boyer demuestra por qué es considerada un referente indiscutible del buen vestir. Su capacidad para reinventar piezas icónicas inspira a miles a mirar su clóset con nuevos ojos y a apostar por prendas que trascienden temporadas. En este inicio de 2026, la mezclilla no solo volvió: regresó con fuerza, carácter y una elegancia que promete quedarse.

Cuando se trata de marcar tendencia en el mundo de la manicura, Hailey Bieber no compite con nadie: juega en su propia liga. Cada diseño que luce se convierte en referencia inmediata y, una vez más, confirma por qué es la musa indiscutible del nail art contemporáneo. Detrás de este fenómeno está la impecable alianza creativa que mantiene con Zola Ganzorigt, una de las manicuristas más influyentes de Hollywood.

Juntas han sido responsables de auténticos hits de belleza, desde las ya icónicas glazed donut nails hasta las refrescantes lemon drop nails que dominaron el verano pasado. Aunque Hailey disfruta experimentar con nuevos efectos, su estética se mantiene fiel a un mismo hilo conductor: acabados luminosos, detalles delicados y un lujo sutil que nunca resulta excesivo.

Esta temporada, la dupla vuelve a sorprender con un diseño híbrido que eleva el minimalismo a un nuevo nivel. Zola fusiona el característico efecto cromado que distingue a Hailey con el misterioso ojo de gato, creando inicialmente un juego de luz concentrado en las puntas de las uñas. El resultado fue etéreo, femenino y perfecto para los meses fríos.

Pero como toda tendencia en evolución, el diseño dio un paso más allá. En su versión más reciente, ambos efectos se integran a lo largo de toda la uña, dando vida a un acabado tipo ópalo, con un brillo tornasol que cambia sutilmente según la luz. A simple vista parece una manicura neutra y elegante; bajo la iluminación adecuada, revela destellos que recuerdan al brillo de una joya fina al reflejar el sol.

Hailey eligió este diseño en un momento clave: un fin de semana repleto de compromisos y apariciones públicas. La manicura se adaptó con absoluta armonía a cada uno de sus looks, demostrando su versatilidad y su capacidad para elevar cualquier outfit sin robar protagonismo.

¿La mejor noticia? Este estilo funciona en todo tipo de uñas: cortas o largas, cuadradas o almendradas. El efecto se mantiene intacto y favorecedor, sin importar la forma o el largo.

Sofisticada, minimalista y profundamente moderna, esta manicura se perfila como la opción ideal para quienes buscan elegancia sin caer en lo predecible. Una vez más, Hailey Bieber demuestra que el verdadero impacto está en los detalles… y que su influencia en el universo beauty sigue marcando el pulso de la temporada

La llegada de Ariana Grande a la alfombra roja de los Globos de Oro 2026 no fue simplemente una aparición más en la temporada de premios: fue una declaración de intenciones. Tras meses inmersa en la narrativa visual de Glinda, marcada por rosas empolvados, brillos etéreos y una feminidad casi onírica, la artista dio un giro radical al abrazar la sobriedad absoluta del negro profundo, bajo la visión estructural e indomable de Vivienne Westwood.

Este cambio no solo sorprendió a la industria de la moda, sino que marcó un punto de inflexión en la construcción pública de su imagen artística.

Arquitectura de Alta Costura: El Poder de lo Sobrio

El vestido, concebido como una pieza de alta costura con vocación escultórica, destacó por un corpiño firmemente estructurado de inspiración clásica que moldeaba la silueta con precisión casi arquitectónica. La falda, de volumen dramático y pliegues generosos, aportaba una teatralidad cinematográfica que remitía tanto al glamour del Hollywood clásico como al espíritu rebelde que define el legado de Westwood.

Lejos de cualquier artificio cromático, el negro funcionó como un lienzo de madurez, sobriedad y control, simbolizando el tránsito de Grande hacia una etapa más oscura, compleja y sofisticada en la promoción de Wicked: For Good. El abandono del imaginario pastel no fue casual: fue un gesto narrativo que acompaña la evolución emocional de su personaje y de la propia artista.

Identidad y Simbolismo: Un Puente con Oz

A pesar del giro estético, Ariana no renunció a los códigos que definen su identidad. Su icónica cola de caballo alta, inspirada en los años 50, actuó como un ancla visual que conectó este nuevo capítulo con su ADN estilístico. El equilibrio entre transformación y continuidad fue clave para que el look resultara coherente y poderoso.

El lujo se concentró en los detalles simbólicos. Un collar de diamantes de formas redondeadas evocaba sutilmente las burbujas asociadas a Glinda, creando un delicado guiño a su personaje sin recurrir a lo literal. El homenaje se amplificó cuando el director Jon M. Chu apareció luciendo un broche compuesto por más de 9.000 cristales Swarovski con el perfil de la actriz, sellando visualmente la complicidad creativa del proyecto.

Consagración Artística y de Moda

Este diseño de Vivienne Westwood funciona como el broche final de una gira de prensa histórica, en la que Grande ha rendido tributo a figuras como Diahann Carroll y a casas legendarias como Balenciaga y Schiaparelli, consolidándose no solo como un ícono pop, sino como una figura plenamente integrada en el lenguaje del cine y la alta moda.

Más allá del impacto visual, su nominación como Mejor Actriz de Reparto y la destacada presencia de Wicked en categorías como Logro de Taquilla y Mejor Canción Original (“The Girl in the Bubble”) confirman que Ariana Grande atraviesa uno de los momentos más sólidos y versátiles de su carrera.

En los Globos de Oro 2026, el negro no fue ausencia de color: fue autoridad, evolución y consagración.

La alfombra roja de los Globos de Oro 2026 volvió a confirmar su rol como termómetro de las tendencias globales, y esta vez el veredicto fue inequívoco: Emma Stone firmó el look capilar que marcará el año. La actriz, nominada por Bugonia, debutó un ‘bob’ vaporoso de aire flotante y silueta suavemente curvada que, según estilistas y analistas de belleza, se perfila como el corte con mayor poder rejuvenecedor de la temporada.

Arquitectura del corte: fluidez, ligereza y precisión

Tras una etapa dominada por el pixie, Stone sorprendió con un crecimiento impecable que culmina en una melena a la altura de la barbilla, deslizándose con naturalidad sobre la línea de la mandíbula. La responsable del cambio, la estilista Mara Roszak, apostó por una estructura que huye del exceso de capas y del volumen rígido para construir un acabado effortless —aparentemente desenfadado, técnicamente sofisticado—.

Las claves del ‘bob’ vaporoso:

  • Líneas curvas y controladas: ondulaciones sutiles que enmarcan el rostro, suavizan las facciones y aportan un gesto de dulzura contemporánea.

  • Peinado estratégico: raya al centro con un volumen ligero a la altura de las orejas, culminado con puntas levemente hacia afuera que inyectan dinamismo y frescura.

  • Movimiento natural: el cabello “flota” y acompaña los gestos, evitando el efecto bloque.

Colorimetría: el nuevo castaño rojizo que eleva el lujo

Para potenciar el impacto del corte, la colorista Tracey Cunningham evolucionó el icónico cobrizo de Stone hacia un castaño rojizo profundo y cremoso. El tono, uniforme pero con dimensiones más oscuras en las puntas, aporta riqueza visual y favorece la reflexión de la luz, un factor decisivo para que los cortes rectos se perciban pulidos y lujosos en cámara y en persona.

Por qué este ‘bob’ define 2026

El éxito del ‘bob’ vaporoso reside en su versatilidad transversal: favorece distintas texturas, se adapta al día a día y eleva cualquier estilismo nocturno. Además, propone una elegancia moderna que equilibra precisión y naturalidad, alineándose con el deseo actual de belleza realista, cuidada y sin artificios.

Con este gesto, Emma Stone no solo reafirma su estatus como referente de estilo, sino que instala el corte insignia del año: un ‘bob’ que no pesa, no envejece y —sobre todo— se mueve.

Karol G volvió a acaparar la atención de sus seguidores al mostrar un inesperado cambio de imagen mientras disfruta de unos días de descanso en Hawái. La artista colombiana apareció en sus redes sociales con un corte de cabello a la altura del cuello, una transformación que no pasó desapercibida y que generó un inmediato revuelo entre fans y medios.

Fue la propia cantante quien explicó el motivo detrás de esta decisión. A través de sus historias de Instagram, Karol G señaló que el corte responde a un proceso personal para cuidar la salud de su cabello y estimular su crecimiento, dejando en claro que se trata de una elección consciente y ligada a su bienestar. Las imágenes la muestran relajada, rodeada de naturaleza, playas y paisajes paradisíacos, en un momento que transmite calma y conexión consigo misma.

El cambio de look llega, además, en un contexto en el que la intérprete de Milagros, Única y Si antes te hubiera conocido se encuentra disfrutando de un viaje lejos del ruido mediático. En redes sociales, algunos seguidores especularon con que este retiro podría estar vinculado a un distanciamiento de su pareja, el cantante Feid, en medio de rumores sobre una posible ruptura. Sin embargo, hasta el momento, ninguno de los dos artistas ha confirmado ni desmentido versiones, manteniendo su vida personal en estricta reserva.

Una artista en constante transformación

Carolina Giraldo Navarro, nombre real de la cantante, ha hecho de sus redes sociales un espacio de conexión directa con su público. Allí comparte tanto hitos de su carrera como momentos cotidianos, lo que ha fortalecido el vínculo con millones de seguidores que siguen de cerca cada paso de “La Bichota”.

A lo largo de su trayectoria, Karol G se ha caracterizado por sus constantes transformaciones estéticas, especialmente en su cabello, que ha funcionado como un sello visual de cada etapa artística. Tonos como el azul, el rosado y el rojo han acompañado distintos momentos de su carrera, convirtiéndose en símbolos de evolución y renovación. Este nuevo corte, realizado por ella misma, se suma a esa narrativa de cambios y, para algunos fans, representa el cierre de ciclos personales y profesionales.

Un impacto que trasciende la música

Más allá de su imagen, Karol G ha consolidado una carrera internacional que la ha llevado a participar en eventos de alto perfil. Desde su presencia en el desfile de Victoria’s Secret hasta colaboraciones con figuras de talla mundial como Andrea Bocelli —con quien interpretó Vivo por ella en el Vaticano—, la cantante ha ampliado su influencia más allá del ámbito musical. También se ha posicionado como referente de moda, ocupando lugares front row junto a estrellas como Dua Lipa y Cardi B.

Su autenticidad y cercanía con el público han sido claves para mantener su vigencia global. Cada decisión personal o profesional genera conversación, y su reciente cambio de look no fue la excepción. En redes sociales, los comentarios se multiplicaron rápidamente: “Entró en la etapa Britney que se cortó hasta los malos recuerdos”, “De cualquier manera se ve hermosa” o “Si quiere, se pone extensiones y listo”, fueron algunas de las reacciones que reflejan el apoyo incondicional de sus fans.

Un recuerdo familiar que conmovió a sus seguidores

En paralelo a las imágenes de su viaje, Karol G también compartió un momento íntimo que tocó la fibra de sus seguidores. La cantante publicó fotografías familiares para recordar a su abuelita Teresa, resaltando la importancia de las imágenes analógicas y los álbumes físicos como forma de preservar la memoria.

“Nada como el privilegio que tuvimos en mi generación, que todavía nos tomaban fotos en rollo para poder hacer álbumes físicos y morirse de la risa después, un domingo reunida toda la familia”, escribió la artista. Además, compartió imágenes de sus padres en distintas etapas de sus vidas, acompañadas de mensajes en los que destacó cuánto ha heredado de cada uno en su personalidad.

Entre cambios de look, recuerdos familiares y momentos de descanso, Karol G vuelve a demostrar que cada paso que da —dentro o fuera del escenario— despierta interés y reafirma su conexión con el público.

París volvió a convertirse en el epicentro del glamour internacional con la premiere de la quinta temporada de Emily in Paris. El elenco de la exitosa serie de Netflix se reunió en la ciudad del amor para presentar los nuevos episodios, que llegarán a la plataforma el próximo 18 de diciembre, en una alfombra roja donde la moda —como ya es costumbre— fue la gran protagonista de la noche.

La capital francesa sirvió una vez más como el escenario perfecto para celebrar el universo estético que convirtió a Emily in Paris en un fenómeno global. Con la historia expandiéndose entre París y Roma, la presentación oficial funcionó como un adelanto del nuevo rumbo narrativo que tomará Emily Cooper, mientras el elenco desplegó una cuidada selección de looks que mezclaron alta costura, elegancia contemporánea y el inconfundible espíritu sofisticado de la serie.

Lily Collins, Philippine Leroy-Beaulieu, Ashley Park y el resto del reparto acapararon flashes y miradas en una velada que reafirmó el vínculo inseparable entre la ficción y la moda. Cada aparición fue leída como una extensión del estilo que la serie ha sabido imponer tanto dentro como fuera de la pantalla.

Los mejores looks de la noche

Lily Collins
La protagonista de la serie apostó por un diseño de Armani Privé perteneciente a la colección de alta costura otoño/invierno 2025–2026. Collins lució un vestido largo y ajustado, confeccionado en un delicado tejido de strass que capturaba la luz a cada movimiento. El diseño presentó un profundo escote en V con tirantes finos que dejaban la espalda al descubierto, mientras que la falda tipo lápiz incorporó una abertura frontal que aportó dinamismo y sofisticación.
El detalle central fue un gran lazo de terciopelo negro en la parte delantera, que se convirtió en el punto focal del estilismo y elevó el conjunto a una categoría plenamente de alfombra roja.

 

Ashley Park
La actriz que interpreta a Mindy, la inseparable amiga de Emily, apostó por un giro audaz y ultra glam inspirado en la icónica estética de Betty Boop. Park sorprendió con una melena rojo cereza, un cambio de look que reforzó su actitud sensual y teatral frente a las cámaras.
El estilismo se completó con un vestido largo de Dolce & Gabbana, fiel al ADN seductor de la casa italiana. El diseño presentó un escote palabra de honor en forma de corazón, cuerpo encorsetado y una falda sirena que realzaba la silueta. Los delicados detalles de encaje floral en los laterales añadieron textura y dramatismo, consolidando uno de los looks más comentados de la noche.

 

Philippine Leroy-Beaulieu
Fiel a la esencia de Sylvie, su personaje en la serie, Philippine Leroy-Beaulieu llevó la sensualidad a un terreno marcadamente francés con un diseño de Yves Saint Laurent. La actriz eligió un minivestido de encaje negro con escote en V y mangas largas, que jugó con las proporciones gracias a una falda asimétrica: corta por delante y con una caída más larga tipo cola en la parte posterior.
Para completar el conjunto, sumó un abrigo corto de pelo marrón que aportó textura y un aire sofisticado, reforzando su imagen de elegancia poderosa y atemporal.

Moda y narrativa, un sello de la serie

Una vez más, Emily in Paris confirmó que la moda no es solo un complemento, sino una parte esencial de su narrativa. A pocos días de su estreno, la quinta temporada ya comienza a marcar pauta fuera de la pantalla, demostrando que cada aparición pública del elenco es también una declaración de estilo y una antesala del universo visual que conquistará nuevamente a los espectadores.

París, la moda y Emily in Paris vuelven a encontrarse en una ecuación que promete seguir marcando tendencia.

Kylie Jenner y Timothée Chalamet volvieron a demostrar por qué se han convertido en una de las parejas más observadas —y comentadas— de la industria del entretenimiento. Esta vez, ambos acapararon todas las miradas durante el estreno mundial de “Marty Supreme”, donde apostaron por un vibrante color naranja que rápidamente se volvió tendencia en redes sociales.

Kylie Jenner: elegancia moderna en un naranja imposible de ignorar

La empresaria y estrella televisiva apostó por un vestido naranja de silueta ajustada, líneas minimalistas y un acabado pulido que elevó su aura glam sin caer en excesos. El diseño abrazaba su figura con precisión, fusionando sensualidad y sofisticación en partes iguales.

El tono elegido resaltó su piel y aportó un brillo cálido que reforzó su presencia en la alfombra roja. Para equilibrar el look, Jenner optó por un maquillaje en gama cálida, con labios nude y ojos sutilmente definidos, permitiendo que la potencia del vestido fuese el foco absoluto de la noche.

Timothée Chalamet: un traje audaz que confirma su influencia en la moda

Por su parte, Timothée Chalamet —protagonista de la nueva cinta— eligió un traje naranja de corte moderno, fiel a su estilo relajado, experimental y siempre adelantado a las tendencias. El conjunto presentaba un ligero acabado satinado que capturaba la luz con cada movimiento, potenciando el efecto visual del color.

El actor complementó el traje con una camiseta básica en tono neutro, una elección que permitió mantener la armonía del conjunto y que reafirmó su sello personal: effortless chic con un giro vanguardista. Una vez más, Chalamet dejó claro por qué es uno de los favoritos de la moda masculina contemporánea.

Una aparición conjunta que marca tendencia

Aunque no llevaron atuendos completamente coordinados, el diálogo visual entre sus looks en naranja fue suficiente para convertirlos en el centro de atención del evento. El contraste entre el glam pulido de Kylie y el estilo desenfadado de Timothée creó una combinación inesperada pero perfectamente equilibrada, generando miles de reacciones en redes sociales y reafirmando su estatus como una pareja icónica de la cultura pop.

Su aparición en la gala de “Marty Supreme” no solo celebró el lanzamiento de la película, sino también su capacidad innata para transformar una alfombra roja en un escenario de moda y tendencia.

El Caribe fue el escenario donde la moda latina alcanzó su punto más alto. En una noche donde el arte, la elegancia y la autenticidad se entrelazaron con la emoción, los Latin American Fashion Awards 2025 celebraron no solo el talento, sino el alma de una región que está redefiniendo las reglas del lujo contemporáneo. Desde los destellos de las cámaras hasta el murmullo expectante del público, todo en el ambiente respiraba orgullo y revolución creativa.
Realizados en República Dominicana, los premios reunieron a diseñadores, artistas y figuras icónicas del mundo del entretenimiento que hoy representan el nuevo rostro de la moda latina. La alfombra roja fue un desfile de poder y diversidad: telas artesanales mezcladas con cortes futuristas, colores vibrantes inspirados en los paisajes del continente, y una presencia arrolladora de personalidades que hicieron de la identidad su estandarte. Era más que una gala: era una declaración de que América Latina ya no está a la sombra de las capitales europeas de la moda, sino que está marcando su propio camino. Entre los grandes ganadores de la noche, Willy Chavarría fue el más celebrado. Con su estilo inconfundible que combina lo urbano con lo poético, el diseñador mexicano estadounidense se llevó el premio a Designer of the Year. Su discurso fue un momento de pura emoción: habló de sus raíces, de su infancia en Fresno, de su comunidad, y de cómo la moda puede convertirse en un acto de resistencia cultural. Su colección más reciente, aplaudida por críticos internacionales, traduce la fuerza del barrio en elegancia minimalista, con piezas que cuentan historias de identidad y orgullo.

El carisma y la presencia de Maluma encendieron la gala cuando subió al escenario para recibir el premio a Fashion Icon of the Year. Fiel a su estilo audaz, el colombiano deslumbró con un look que combinaba un blazer de líneas clásicas con joyería contemporánea y detalles metálicos que reflejaban su espíritu innovador. Más allá de la estética, Maluma ha sido una figura clave en la internacionalización del estilo latino,llevando las influencias de Medellín a los escenarios y portadas del mundo. En su discurso, dedicó el reconocimiento “a los soñadores que se atreven a romper moldes”,consolidando su posición como símbolo global de autenticidad y reinvención.

La noche también aplaudió a Raúl López, el visionario detrás de LUAR, y a Patricio Campillo, dos diseñadores que representan el futuro del diseño latinoamericano. López, con su fusión entre el espíritu caribeño y la sofisticación neoyorquina, reafirmó por qué es considerado uno de los diseñadores más influyentes de la moda actual. Campillo, por su parte, presentó una propuesta inspirada en los ecosistemas latinoamericanos, utilizando materiales sostenibles y técnicas ancestrales reinterpretadas desde una mirada moderna. Su trabajo fue un canto visual a la naturaleza y al equilibrio entre tradición e innovación.

Cada premiado llevó consigo un mensaje que trascendió las pasarelas: la moda es una herramienta de identidad, una voz política y una forma de contar quiénes somos. En un contexto global donde la autenticidad se ha convertido en un lujo, los Latin American Fashion Awards demostraron que el verdadero poder está en abrazar las raíces. Desde el bordado artesanal de Oaxaca hasta la sastrería experimental de Buenos Aires, la moda latina se presentó como un mosaico diverso, vibrante y profundamente emocional.

La producción del evento fue un espectáculo en sí misma. El escenario, iluminado por tonos dorados y turquesa, evocaba el espíritu caribeño, mientras los invitados disfrutaban de una atmósfera que combinaba el glamour de los grandes desfiles internacionales con la calidez propia de la región. Cada detalle, desde la música hasta la puesta en escena, celebraba la mezcla única de culturas que define a América Latina.

El cierre de la gala fue tan poético como poderoso. Los presentadores recordaron que estos premios no solo reconocen el talento, sino que crean un legado. Un legado que inspira a nuevas generaciones de diseñadores, artistas y creativos a mirar hacia sus propias raíces como fuente de innovación. Porque en un mundo globalizado, donde las tendencias se repiten y los estilos se diluyen, el verdadero lujo es tener una identidad clara, una historia que contar y un acento que se escuche.

Los Latin American Fashion Awards 2025 no fueron solo una celebración, fueron una revolución silenciosa. Un recordatorio de que la moda es más que estética: es memoria, es política, es expresión. América Latina, con su mezcla de culturas, su historia de resiliencia y su creatividad inagotable, se ha convertido en una fuerza imparable dentro del panorama global.

Esta gala no solo reconoció nombres, sino que confirmó un movimiento. Un movimiento que mira al futuro sin olvidar el pasado. Un movimiento que, con cada puntada y cada diseño, grita al mundo que la moda latinoamericana no necesita permiso para brillar. Ya lo está haciendo.

Para asistir al Fashion Trust Arabia 2025, la empresaria hispano-argentina dejó claro que, cuando se trata de causar impacto, no hay elección más acertada que recurrir a una pieza histórica. Consciente del valor simbólico y estético de la moda, optó por un diseño de Azzedine Alaïa de 1993, una auténtica joya que confirma su buen ojo para las piezas que trascienden el tiempo.

Este vestido, proveniente de los archivos de la prestigiosa firma, no solo resalta su figura, sino que también demuestra su respeto por la artesanía y la visión del célebre diseñador. Con líneas clásicas, acabado impecable y una silueta que celebra la elegancia en su máxima expresión, la prenda la convirtió en una de las invitadas más comentadas de la noche.

La elección no fue casualidad. En un evento donde convergen creatividad, innovación y lujo, ella decidió apostar por la moda como una declaración de estilo y de historia. Al lucir un diseño vintage de tal magnitud, logró conectar la estética contemporánea con la esencia de los años noventa, un periodo marcado por la sofisticación pura y la figura inconfundible de Alaïa.

El look fue complementado con accesorios minimalistas que permitieron que el vestido brillara por sí mismo. La empresaria demostró que, en ocasiones, menos es más: bastó un par de pumps negros y un maquillaje pulido para potenciar el aura refinada que transmitía su elección de vestuario.

Con este estilismo, no solo reafirmó su estatus como referente de moda, sino que también recordó al público la importancia de reivindicar piezas icónicas en un mundo donde lo efímero suele dominar. Su presencia en el evento quedó marcada como un homenaje a la moda atemporal y a la elegancia genuina que pocas figuras saben manejar con tanta naturalidad.

La estrecha y constante conexión entre Georgina Rodríguez y el mundo de la moda es innegable. A lo largo de los últimos años, la modelo ha demostrado una afinidad natural por este universo, consolidando una imagen sofisticada y llena de intención. Su presencia en eventos, campañas y colaboraciones la ha posicionado como una de las figuras más influyentes dentro del panorama fashion internacional.

Para muchos, basta recordar sus apariciones en algunos de los desfiles más importantes de la Semana de la Moda de París. Uno de los más comentados fue el debut de Pierpaolo Piccioli como director creativo de Balenciaga, donde Georgina se convirtió en una de las invitadas más observadas. Asimismo, su protagonismo como estrella de portada en la edición de febrero de 2024 de Vogue México y Latinoamérica reafirmó su estatus como un verdadero ícono de estilo, capaz de marcar tendencia con cada elección.

Después de algunos meses alejada de los reflectores, su retorno era esperado, pero no por eso dejó de causar sorpresa. Su reaparición llegó de la mano de un evento de talla internacional que celebra el talento, la creatividad y el futuro de la moda. Y como era de esperarse, lo hizo con una presencia que acaparó miradas desde el primer instante.

La modelo y empresaria hispano-argentina decidió hacer su gran regreso en Doha, Qatar, asistiendo a la prestigiosa ceremonia de premiación Fashion Trust Arabia 2025. Su presencia no solo reavivó el interés del público y de la prensa especializada, sino que también reforzó la idea de que continúa siendo una figura clave en el circuito de eventos globales de moda.

Con esta aparición impecablemente calculada, Georgina confirmó que su relación con la moda no es pasajera, sino parte esencial de su identidad pública. Su regreso a los eventos internacionales no solo la coloca nuevamente en el radar de la industria, sino que también deja claro que sigue siendo una musa contemporánea que inspira, sorprende y evoluciona con cada paso que da.

En la alfombra roja del Fashion Trust Arabia 2025, Georgina Rodríguez volvió a demostrar por qué es considerada una de las mujeres más elegantes y observadas del panorama internacional. Con una presencia magnética y una seguridad impecable, la modelo y empresaria capturó todas las miradas desde el instante en que llegó al recinto. Entre celebridades, diseñadores y figuras influyentes, su aparición se convirtió rápidamente en uno de los momentos más comentados de la noche.

Para esta cita tan esperada, Georgina apostó por un look que no solo resaltó su figura, sino que también rindió homenaje a la historia de la moda. Elegir una pieza vintage es una declaración poderosa, y ella lo sabe. Por eso recurrió a un vestido negro de archivo de Azzedine Alaïa, proveniente de la colección Otoño-Invierno 1993, una muestra del genio del diseñador tunecino y de su talento para crear siluetas atemporales.

El diseño presentaba una estructura impecable, un escote en V discreto y una confección en textil acolchado que añadía profundidad sin perder delicadeza. Al prescindir de mangas, el vestido lograba un equilibrio perfecto entre sobriedad y sofisticación, permitiendo que la silueta de Georgina fuera protagonista sin necesidad de excesos. La elección de una pieza tan emblemática demostró, una vez más, que ella entiende como pocas el poder de la moda con historia.

Fiel a una estética minimalista pero sumamente refinada, la empresaria decidió complementar este vestido con un par de pumps negros, un básico eterno que este año ha regresado con fuerza y que se ha posicionado como uno de los zapatos estrella de la temporada Otoño-Invierno 2025. Su diseño pulcro y su acabado glamuroso potenciaron la elegancia del conjunto sin robar protagonismo a la pieza principal.

Si uno observa con detenimiento, queda claro que cada detalle fue cuidadosamente planificado. Georgina domina a la perfección ese estilo de “elegancia silenciosa”, donde las líneas limpias, los tonos neutros y las piezas bien escogidas se convierten en una declaración contundente de buen gusto. Su look en Doha no solo refleja su evolución estilística, sino también la forma en que ha aprendido a narrar una historia a través de su vestuario.

En lugar de recurrir a un collar llamativo, como el deslumbrante collar de diamantes que lució meses atrás en la cena Kering Caring For Women, esta vez optó por un enfoque más equilibrado. Eligió pendientes largos, una pulsera delicada y anillos brillantes que añadieron el toque justo de luminosidad al conjunto. La joyería, cuidadosamente seleccionada, cumplió el rol de elevar el look sin competir con la majestuosidad del vestido.

El peinado también jugó un papel fundamental en la armonía visual. Georgina apostó por un recogido pulido y elegante, un estilo que enmarca su rostro y resalta sus facciones sin desviar la mirada del outfit. Este hairstyle, clásico y moderno a la vez, contribuyó a reforzar la estética sobria que definió su paso por la alfombra roja.

El maquillaje acompañó a la perfección esta propuesta. Sus cejas marcadas, un delineado sutil y un rubor coral delicadamente aplicado aportaron frescura y definición al rostro. Los labios, en un tono glossy similar al del rubor, ofrecieron un acabado jugoso y luminoso que equilibró la sobriedad del vestuario con un toque de suavidad.

El resultado final fue un look que combinó historia, actualidad y personalidad. Cada elemento, desde el vestido hasta los accesorios, se integró para construir una imagen coherente y poderosa que reafirma el estatus de Georgina como referente estilístico a nivel global. Su capacidad para mezclar piezas icónicas con tendencias modernas demuestra una madurez sartorial que pocos logran alcanzar.

Con su aparición en el Fashion Trust Arabia 2025, Georgina Rodríguez no solo reafirma su dominio en la alfombra roja, sino que también deja claro que sigue apostando por la moda con intención y propósito. Su presencia se convierte, así, en un recordatorio de que la elegancia no es solo cuestión de vestirse bien, sino de saber contar una historia a través de cada elección.

La presencia de Georgina en Doha también puso en evidencia su creciente influencia dentro del ecosistema de la moda de Medio Oriente, una región que celebra el lujo, la artesanía y la expresión cultural. Su participación en un evento como Fashion Trust Arabia no solo refuerza su papel como embajadora de estilo, sino que además demuestra su interés por apoyar iniciativas que impulsan a diseñadores emergentes y consolidan nuevas voces en la industria.

En este contexto, su elección de una pieza vintage cobra aún más relevancia. En un mundo dominado por tendencias efímeras y ritmos acelerados, apostar por un vestido histórico comunica un mensaje claro: la moda es patrimonio, memoria y legado. Georgina, consciente de ello, utiliza cada aparición pública como una oportunidad para promover la permanencia del diseño atemporal y destacar la importancia de preservar el trabajo de grandes creadores como Alaïa.

Además, su look se convirtió en una conversación inevitable en redes sociales, donde sus seguidores celebraron la combinación de sobriedad y glamour que la caracteriza. Las fotografías de su paso por la alfombra roja circularon rápidamente, generando comentarios positivos sobre su estilo, su porte y su capacidad para transformar un diseño de archivo en un atuendo completamente vigente y moderno.

La noche no solo fue un triunfo estético para la modelo, sino también un recordatorio del impacto que puede tener una figura pública en la valorización de la moda como arte. Su presencia fue un punto de conexión entre generaciones, uniendo el pasado de la alta costura con las nuevas propuestas que buscan abrirse camino en un mercado cada vez más competitivo y globalizado.

Con este cierre perfecto, Georgina Rodríguez reafirma, una vez más, que su relación con la moda trasciende tendencias pasajeras. Su habilidad para equilibrar glamour, historia y actualidad la consagra como una de las referentes más influyentes del momento. Y si algo quedó claro en Doha, es que cada una de sus apariciones seguirá generando expectativas, admiración y titulares en todo el mundo.

La modelo, empresaria y figura clave en el mundo de la belleza, Hailey Bieber, brilló en la ceremonia de los WSJ Magazine Innovator Awards 2025 celebrada en el Museum of Modern Art de Nueva York. En la velada recibió el premio Beauty Innovator en reconocimiento a su rol al frente de la marca de cuidado de la piel Rhode, que fue adquirida por e.l.f. Beauty por mil millones de dólares en mayo de 2025.

Durante su discurso, Bieber tomó un enfoque poco convencional en estos eventos de alta gala: no solo agradeció el reconocimiento sino que dedicó unas palabras al ecosistema de fundadoras y creadores de la industria de la belleza. “Celebro a cada fundador que está en este camino junto a mí”, dijo, remarcando que la innovación no solo es crear productos nuevos, sino también ofrecer oportunidades, romper barreras y redefinir lo que puede significar tener influencia. 

La estética de la velada también tuvo su momento: Bieber apareció vestida con un conjunto total de cuero negro de la colección Primavera/Verano 2026 de Saint Laurent (diseñador Anthony Vaccarello) — chaqueta tipo motociclista, bustier corset, falda lápiz de cuero y un detalle atrevido: tacones slingback de cuero blanco que rompían la paleta oscura. La estilista apuesta al poder del contraste, la textura y el diseño arriesgado, reafirmando que el estilo puede ser al mismo tiempo elegante y disruptivo.

Pero más allá del vestido, hubo un detalle que captó la atención de los presentes y de los medios: Bieber llevó consigo un Labubu — la figura de juguete coleccionable creada por el ilustrador Kasing Lung y comercializada por la empresa POP MART — que se ha convertido en un fenómeno viral en moda, street style y cultura pop. 

Labubu no es simplemente un muñeco; es símbolo de una cultura que mezcla nostalgia, coleccionismo, moda y exclusividad. Su estética — orejas puntiagudas, sonrisa de dientes afilados y una expresión juguetona-feroz — ha capturado a diversas generaciones, desde adolescentes que cuelgan versiones en mochilas hasta celebridades que lo convierten en parte de su look.

Que Bieber lo incorporase como detalle demuestra cómo ella combina las dos caras de su perfil: por un lado, la ejecutiva que lidera una marca millonaria, y por otro, la creadora de tendencia que entiende que los símbolos importan. El pequeño giro del juguete añade personalidad, enfatiza que la moda puede ser divertida, y que incluso en eventos ultra formales hay espacio para el juego y el ‘easter egg’ cultural.

El reconocimiento de Hailey Bieber no es sólo un trofeo: representa una transición. Ya no se la ve únicamente como modelo o esposa de una superestrella, sino como una empresaria que genera valor (y visibilidad) por sí misma, que entiende la intersección entre marca, medios, cultura y comunidad. Su discurso hacia otros creadores sugiere un cambio de paradigma en la industria de la belleza, hacia alianzas más horizontales y colaborativas.

Y al mismo tiempo, la presencia del Labubu revela que esta generación —que ya no separa los mundos de lujo, pop-cultura y streetwear— entiende los accesorios como expresiones de identidad. En un evento de alto nivel, el juguete funciona como signo de pertenencia a una élite cultural que domina tanto las pasarelas como los salones de board room.

Queda preguntarse si este tipo de momentos serán el nuevo estándar: empresarias-celebridades que combinan resolución de negocios con códigos de estilo disruptivos, y que no tienen miedo de tomar riesgos estéticos. También queda ver cómo marcas como Rhode evolucionan bajo la nueva etapa con e.l.f. Beauty, y si Hailey continuará siendo la cara visible, creativa y estratégica de ese proceso.

Por otro lado, la conexión juguetona con Labubu ofrece una pista sobre hacia dónde camina la moda-celebridad: menos solemnidad tradicional, más guiños conscientes, más hibridación entre seriedad empresarial y cultura pop. Y todo eso en una noche donde los innovadores se celebran no solo por lo que crean, sino por lo que simbolizan.

En suma, Hailey Bieber en los Innovator Awards fue mucho más que una aparición glamorosa: fue una declaración de intenciones. Negocio + estética + cultura pop. Y en su bolso, un muñeco que lo decía con estilo.

Anoche en Nueva York, la gala de los WWD Honors 2025 se transformó en una pasarela de alta costura sobre la alfombra roja. Con la presencia de figuras como Anne Hathaway, Laverne Cox y un listado de personalidades del mundo de la moda, el cine y el entretenimiento, el evento volvió a marcar —como cada edición— la conexión entre reconocimiento profesional y estilo de impacto.

La gran protagonista de la noche fue Anne Hathaway, que llegó al evento con un vestido arquivístico de Valentino en un rojo icónico diseñado originalmente para la colección Alta Costura Otoño 2003 del sello. Al hablar con la prensa, la actriz compartió que la prenda tenía un significado especial: “Creo que este vestido se mostró en 2005, que es el año en que conocí a Valentino y Giancarlo Giammetti en el set de The Devil Wears Prada”, comentó. El atuendo, con tonos de carmesí y silueta fluida, reafirma cómo un vestido puede convertirse en símbolo, tanto personal como de marca.

Por su parte, Laverne Cox eligió un look con un pasado potente: un diseño de Alexander McQueen de la colección Primavera 2013, reinterpretado para esta alfombra. La estructura dramática, el contraste entre cuero y tul, y los detalles arquitectónicos hablaron de riesgo y sofisticación. Al elegir esta pieza, Cox demostró no solo su afinidad con la moda de archivo sino también una declaración de estilo: la alfombra roja como espacio de expresión auténtica.

El análisis general de Tom & Lorenzo lo resumió bien: “La mayoría de los asistentes vinieron con looks discutibles”, pero eso es exactamente lo que se espera de una noche que celebra creatividad, visión y legado. En esencia, el evento no se trató sólo de “buena ropa”, sino de moda como lenguaje, como referencia cultural y como homenaje visible al trabajo de décadas.

Entre los matices destacados de la noche estuvo la fusión entre lo moderno y lo histórico: piezas de archivo de casas legendarias junto a interpretaciones personales de las celebridades, mezclando pasadas temporadas con el presente inmediato. Esto generó una atmósfera de “moda viva”, donde el traje no es solo vestido, sino conversación, memoria y posicionamiento.

El lugar elegido, Cipriani South Street en Nueva York, añadió al ambiente el glamour sobrio que acompaña cada edición de los WWD Honors. Las luces, el acceso limitado para prensa especializada, y la clara intención de que la alfombra roja sea tan protagonista como la ceremonia misma: un momento para detenerse, mirar y comentar.

La relevancia de la alfombra roja en este contexto va más allá del estilo. El evento premia a figuras que han dejado huella en el mundo de la moda o han tenido impacto cultural significativo. En ese sentido, vestir para la ocasión no es únicamente lucirse, sino situarse dentro de una narrativa de influencia. Vestir Valentino vintage, optar por McQueen de archivo, significa participar del legado que esas firmas representan.

La presencia de mujeres y hombres en esos atuendos también evidenció cómo la alfombra está menos encasillada que en décadas pasadas: no solo vestidos largos femeninos tradicionales, sino interpretaciones más variadas, piezas de archivo, avances de temporada, texturas oscuras y juegos de proporción que retan la norma. Esta edición lo dejó claro: la moda es menos uniforme, más personal y más comentada.

Para los seguidores del estilo, uno de los aprendizajes de la noche fue reconocer cómo un solo vestido puede hablar de historia (Valentino 2003), de conexión personal (Hathaway), de riesgo (Cox) y de nuevo significado al volver a la luz del presente. En un mundo saturado de “estrenos” rápidos, la apuesta por lo archivo se siente refrescante.

Este tipo de evento también revela la sinergia entre moda y medios. La cobertura de la alfombra roja fue amplia, desde fotografías en los portales de moda hasta análisis de estilistas y bloggers que comentaron cada detalle: forma, material, accesorios, peinado, pose. Así, la alfombra vuelve a ser un escenario donde importa lo que se ve y lo que se dice.

En definitiva, la alfombra roja de los WWD Honors 2025 no fue solo un pasillo de flashes, sino un momento de moda con propósito. Fue una llamada a mirar el valor de lo que vestimos —la historia que traen, la declaración que hacen— y por qué, en una noche dedicada a los “héroes” del estilo y la visión, cada atuendo se convierte en un homenaje. La próxima vez que aparezca un vestido rojo en un evento importante, quizás lo veamos como algo más que “bonito”. Quizás lo veamos como parte de una conversación que comenzó en una alfombra roja.

El ídolo surcoreano Jung Kook, integrante del fenómeno global BTS, ha vuelto a causar sensación al protagonizar una nueva campaña de Calvin Klein, consolidando su estatus no solo como una de las voces más reconocidas del K-pop, sino también como un ícono de estilo internacional. Las imágenes, recientemente lanzadas por la marca, revelan una faceta más madura, segura y audaz del artista, reafirmando la conexión natural que ha construido con la estética minimalista de la casa estadounidense.

Desde su primera colaboración con Calvin Klein en 2023, Jung Kook se ha convertido en uno de los rostros más potentes dentro de la estrategia de la firma por conquistar a un público joven, diverso y digital. En esta nueva campaña, el artista luce piezas clásicas de mezclilla, camisetas ajustadas y, por supuesto, la icónica ropa interior de la marca, reinterpretadas bajo una mirada moderna y sofisticada que potencia su magnetismo natural. Cada imagen combina sensualidad y elegancia sin esfuerzo, evocando la esencia de la marca pero con el toque inconfundible del cantante.

Las fotografías, tomadas en blanco y negro —un sello distintivo del universo Calvin Klein—, muestran a Jung Kook en su máxima expresión: relajado, pero cargado de intensidad. El concepto visual explora la dualidad entre vulnerabilidad y poder, dos cualidades que el cantante ha sabido transmitir desde sus inicios. Su lenguaje corporal habla por sí solo: una mezcla entre naturalidad y presencia escénica que hace difícil apartar la mirada. No es solo una sesión fotográfica, sino una declaración de identidad.

El impacto fue inmediato. En cuestión de horas, las redes sociales estallaron con millones de interacciones, convirtiendo el nombre del artista y de la marca en tendencia global. Fans de todo el mundo compartieron las imágenes, generando debates sobre la estética, el crecimiento artístico y la madurez del cantante. Las piezas que Jung Kook modela se agotaron en varios países en tiempo récord, reafirmando el fenómeno comercial que lo rodea. La llamada “efecto Jung Kook” volvió a hacerse evidente: todo lo que lleva, promociona o menciona, se convierte en objeto de deseo.

 

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Esta colaboración no es casualidad. Calvin Klein ha apostado históricamente por figuras que encarnan rebeldía, individualidad y autenticidad —desde Kate Moss y Mark Wahlberg hasta Justin Bieber—, y en Jung Kook ha encontrado la representación perfecta de esos valores adaptados al presente. Su imagen combina fuerza y sutileza, juventud y elegancia, con una autenticidad que conecta con una audiencia global cada vez más ávida de referentes reales.

Además, la elección del artista simboliza la evolución del lujo contemporáneo, uno que se aleja del elitismo tradicional para abrazar la diversidad cultural y la conexión emocional. Calvin Klein no solo vende ropa: vende actitud. Y Jung Kook, con su carisma natural y estética versátil, personifica esa nueva generación que entiende la moda como una extensión del alma.

Más allá de la moda, esta alianza refuerza el poder cultural del K-pop como fenómeno global. Jung Kook, quien paralelamente continúa consolidando su carrera en solitario con éxitos como “Seven” y “Standing Next to You”, demuestra que su influencia trasciende géneros y fronteras. Su versatilidad lo ha convertido en un referente tanto en la música como en la moda, capaz de dominar escenarios, campañas y alfombras con el mismo magnetismo.

En esta campaña no solo posa un cantante: posa un símbolo contemporáneo de confianza, libertad y cambio. Calvin Klein lo sabe, y Jung Kook lo interpreta con naturalidad y poder. Su presencia redefine los códigos de la masculinidad moderna, combinando vulnerabilidad y fuerza en una sola imagen.

En definitiva, Jung Kook no solo viste Calvin Klein; lo reinterpreta. Su imagen encarna la energía de una generación que busca autenticidad en cada detalle. La colaboración entre ambos no solo celebra la moda, sino también una forma de entender el presente: espontáneo, diverso y profundamente conectado con la cultura global.

El 26 de octubre, los históricos estudios Paramount en Los Ángeles se transformaron en un escenario de ensueño. Allí tuvo lugar Vogue World: Hollywood 2025, una gala que unió el poder del cine y la moda en un desfile que fue mucho más que una simple pasarela. Bajo la producción de Vogue, el evento —que en ediciones anteriores visitó Nueva York, Londres y París— celebró esta vez el legado del séptimo arte con homenajes visuales, recreaciones de vestuarios legendarios y una propuesta estética que combinó nostalgia, innovación y espectáculo puro.

La inauguración estuvo a cargo de Nicole Kidman, quien interpretó el clásico “Put the Blame on Mame”, en un guiño directo a Gilda (1946), para luego descender la pasarela con un impresionante vestido negro de Chanel diseñado por Matthieu Blazy. Su presencia marcó el tono de la noche: sofisticado, cinematográfico y profundamente evocador. En otro momento de la velada, Kendall Jenner sorprendió al usar el traje original de Moulin Rouge! que Kidman había lucido en 2001, una pieza resplandeciente de lentejuelas que sirvió como símbolo de conexión entre generaciones de glamour.

La estructura del desfile se dividió en capítulos temáticos, cada uno inspirado en distintas épocas y estilos cinematográficos. El primero, titulado “Renegades”, rindió homenaje a personajes excéntricos y rebeldes como los de Matrix, Edward Scissorhands y Alice in Wonderland, con colaboraciones entre casas de moda como Alexander McQueen y la diseñadora Colleen Atwood. Luego, Julia Garner deslumbró al transformarse en Marie Antoinette, con un vestido rosa lleno de volantes y detalles barrocos inspirado en el filme de Sofia Coppola, una recreación firmada por la legendaria figurinista Milena Canonero.

Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con el tributo a Diane Keaton, fallecida recientemente. La modelo Betsy Gaghan desfiló con un traje Ralph Lauren al estilo Annie Hall, mientras la voz de Keaton sonaba de fondo interpretando “Seems Like Old Times”. También hubo homenajes a íconos eternos como Audrey Hepburn, cuya silueta de Breakfast at Tiffany’s fue revivida con una réplica exacta del vestido Givenchy y su inconfundible collar de perlas. Cada secuencia del evento fue pensada como un relato visual, donde la moda reescribía los capítulos del cine clásico.

El cierre del espectáculo fue tan vibrante como su inicio. Doja Cat apareció en escena con un mini vestido de cota de malla diseñado por Michael Schmidt, inspirado en el atuendo de Tina Turner en Mad Max Beyond Thunderdome. La artista fusionó poder, rebeldía y sensualidad en una performance que selló el espíritu del evento: el arte como punto de encuentro entre mundos distintos.

Entre el público, las celebridades también marcaron tendencia. Miley Cyrus asistió en cuero negro de Saint Laurent, compartiendo primera fila con Hailey Bieber, mientras que V de BTS atrajo todas las miradas con su elegante traje clásico junto a Dakota Johnson. Más allá del brillo, Vogue World: Hollywood tuvo una causa solidaria: el 100 % de los ingresos fue destinado al Entertainment Community Fund, organización que apoya a trabajadores del cine y la televisión afectados por los incendios recientes en California y otras crisis del sector.

El mensaje del evento fue claro: la moda no solo viste, sino que cuenta historias. Al reunir a diseñadores, actores, músicos y figurinistas en una misma narrativa, Vogue World demostró que el estilo puede ser tan poderoso como una película, capaz de evocar emociones, rescatar memorias y construir nuevas identidades culturales. Este encuentro entre pasarela y celuloide también reveló el poder de la nostalgia como motor creativo, y cómo la reinvención de lo clásico puede seguir inspirando nuevas generaciones.

En definitiva, Vogue World: Hollywood 2025 no fue simplemente un desfile, sino una puesta en escena que celebró la conexión eterna entre el cine y la moda. Bajo las luces del legendario estudio Paramount, los trajes, los gestos y las referencias fílmicas revivieron como si fueran escenas de una película viva, recordándonos que, al final, el verdadero glamour no solo se lleva puesto: se interpreta.

La actriz Emma Stone ha causado sensación recientemente al aparecer en Nueva York vestida con un conjunto que evoca uno de los momentos más emblemáticos de la moda de los años noventa. Con motivo de la promoción de su nueva película Bugonia, Stone desembarcó en la ciudad el 22 de octubre de 2025 con un look que rinde homenaje directo a Gwyneth Paltrow y a su icónica aparición en la cinta Great Expectations (1998).

El atuendo en cuestión es nada menos que el conjunto de seda verde hoja —blusa de manga larga con cuello y falda recta a juego— perteneciente a la colección Primavera-Verano 1996 de Donna Karan, exactamente el mismo que Paltrow lució al interpretar a Estella en Great Expectations. Stone completó el estilismo con sandalias negras de tacón bajo (Manolo Blahnik “Susa”) y aretes discretos de diamantes, apostando por una elegancia sobria que permite al conjunto brillar por sí solo.

Este regreso estilístico no es casual. Paltrow misma declaró que aquel conjunto había sido diseñado por Donna Karan para encajar con la ambientación cromática de la película: “Todo era verde —cada set, cada tela, cada traje—”, contó la actriz en una entrevista con Vogue. Al elegir Stone este look, se refuerza la idea de que la moda noventera, célebre por su minimalismo y líneas limpias, continúa vigente y es reinterpretada por nuevas generaciones con respeto por su legado.

En un momento donde las tendencias cambian casi a diario, la decisión de rescatar una pieza de archivo demuestra una apuesta por la atemporalidad. Como señaló Grazia, “mientras muchas revivals de los 90 tienden al grunge o al streetwear, este gesto celebra un minimalismo más adulto: sensual sin gritar, femenino sin florituras”. La elección de Emma Stone encarna precisamente esa premisa: sutileza con intención.

Su aparición ocurre además en un punto crucial de su carrera. Con Bugonia próximo a estrenarse, la actriz vuelve a ocupar el foco mediático. Adoptar un estilismo cargado de historia añade una capa de profundidad a su imagen pública: no sólo como intérprete versátil, sino como referente de estilo que sabe dialogar con el pasado y el presente. Escoger un atuendo que remite a Paltrow —y por extensión a toda una estética cinematográfica de los 90— es también una declaración de principios: la moda que realmente importa no siempre es nueva; a veces es reimaginada.

La elección de Stone invita a reflexionar sobre cómo entendemos la moda contemporánea. Los looks de archivo ya no son simples ejercicios de nostalgia, sino vehículos de autoridad estética. Funcionan como un lenguaje que une épocas y discursos: la elegancia puede residir en la moderación, en la coherencia entre piezas y en el respeto por la historia del diseño. Revivir un estilo es también rescatar el contexto cultural que lo generó: el cine, la fotografía, la sensibilidad visual de toda una década.

Con su aparición en la Gran Manzana, Emma Stone no solo se vistió de verde; se alineó con una estética que fue referente en los noventa, conquistó una escena cinematográfica y se convirtió en símbolo de moda. Al hacerlo con el conjunto de Donna Karan que definió la imagen de Gwyneth Paltrow en Great Expectations, Stone reafirma que el buen estilo trasciende décadas, que lo icónico perdura y que, a veces, mirar atrás es la mejor manera de avanzar.

En su caso, el pasado no es nostalgia: es inspiración puesta al servicio del presente, una conversación entre generaciones de mujeres que han encontrado en la moda un medio para contar su propia historia. Emma Stone, una vez más, demuestra que vestir puede ser también una forma de actuación: un papel donde cada detalle —color, textura y memoria— tiene algo que decir.

La luz del Atlántico volvió a brillar con fuerza en la nueva edición de la Gran Canaria Swim Week by Moda Cálida 2025, el evento más importante de moda baño en Europa, que reunió a diseñadores, marcas emergentes y talentos internacionales en una celebración de creatividad, sostenibilidad y belleza natural. Del 16 al 19 de octubre, el recinto ferial de ExpoMeloneras (Maspalomas) se convirtió en el epicentro del glamour veraniego, confirmando que la moda de baño vive un momento de renovación total.

Esta edición se distinguió por una fuerte apuesta por la diversidad, la innovación textil y la sostenibilidad, tres pilares que definen la nueva dirección de la industria. Bajo la organización del Cabildo de Gran Canaria y la colaboración de IFEMA Madrid, el evento consolidó su posición como una de las plataformas más relevantes para el diseño de moda resort y beachwear, no solo en España, sino también a nivel europeo.

El desfile inaugural dejó claro el tono de la semana: una mezcla entre elegancia y conciencia ambiental. Las firmas presentaron colecciones que combinan la funcionalidad del diseño con materiales ecológicos, tejidos reciclados y procesos de confección responsables. Marcas consagradas como Como un Pez en el Agua, Ágatha Ruiz de la Prada y Gottex compartieron pasarela con diseñadores emergentes que apuestan por el futuro de la moda sostenible.

Entre las tendencias más destacadas, FashionUnited señala el retorno del minimalismo elegante con trajes de baño de cortes limpios, tonos neutros y detalles metálicos, así como la influencia del estilo retro de los años 70 y 90, reinterpretado con tejidos tecnológicos y estampados digitales. También brillaron los diseños con formas asimétricas, bordados artesanales y drapeados que realzan la silueta sin sacrificar comodidad.

Uno de los puntos más comentados fue la presencia de marcas internacionales invitadas, que aportaron una visión global al evento. Diseñadores de Portugal, Italia, Colombia y Grecia presentaron propuestas inspiradas en el Mediterráneo y el Caribe, creando un diálogo visual entre tradición y modernidad. Esta apertura internacional refuerza el objetivo de Gran Canaria Swim Week: posicionarse como un hub creativo del Atlántico, donde confluyen la innovación, el arte y la moda.

La pasarela también apostó por la inclusión y la representación real. Modelos de diferentes tallas, edades y etnias desfilaron con naturalidad, rompiendo con los estereotipos tradicionales de la moda baño. El mensaje fue claro: el cuerpo real es protagonista, y el verano pertenece a todos. Este cambio de enfoque refleja una evolución profunda en el discurso estético de la industria, cada vez más comprometida con la diversidad y el bienestar.

Otro de los grandes protagonistas fue el diseño local canario, que continúa ganando terreno internacional. Firmas como Lenita & XTG, Lía Swimwear y Aurelia Gil demostraron la fuerza creativa de las Islas Canarias, combinando artesanía, color y vanguardia. Estas colecciones, inspiradas en la naturaleza volcánica y marina del archipiélago, reivindicaron la identidad isleña como fuente de inspiración para una moda global.

La organización del evento también destacó por su compromiso medioambiental. Se redujo el uso de plásticos, se promovieron materiales reciclables y se implementaron prácticas de bajo impacto energético. Además, se impulsaron charlas y mesas redondas sobre moda circular, innovación textil y consumo responsable, demostrando que la Gran Canaria Swim Week es mucho más que una pasarela: es un espacio de reflexión sobre el futuro del sector.

Otro aspecto relevante fue el uso de la tecnología como herramienta creativa. Varias firmas incorporaron técnicas de impresión 3D, tejidos inteligentes y patrones digitales que se adaptan al cuerpo. Este cruce entre diseño y tecnología consolidó la idea de que el traje de baño del siglo XXI debe ser tanto estético como funcional, capaz de unir moda, comodidad y conciencia ambiental.

La clausura del evento fue un despliegue de energía, música y color. La pasarela se transformó en una oda al océano: tonos azules, verdes y corales dominaron los looks, evocando la esencia marina que inspira a los creadores. Entre aplausos, los diseñadores desfilaron junto a sus equipos, celebrando no solo la moda, sino el trabajo colectivo que sostiene cada prenda.

En resumen, la Gran Canaria Swim Week 2025 ha confirmado que la moda de baño está viviendo una nueva edad dorada. Ya no se trata solo de tendencias, sino de valores y experiencias: del respeto por la naturaleza, la representación de todos los cuerpos y la fusión entre arte y sostenibilidad.

El evento, que ha convertido al archipiélago canario en el escaparate internacional del verano eterno, reafirma que el futuro de la moda está en el equilibrio: diseñar con propósito, producir con respeto y vestir con libertad.

La Semana de la Moda de Milán siempre ha sido sinónimo de audacia, elegancia y provocación, pero en esta edición, una aparición eclipsó todas las miradas. La cantante británica Dua Lipa se convirtió en el centro absoluto de atención al asistir al desfile de la firma italiana GCDS luciendo un impactante vestido negro transparente que redefinió el equilibrio entre sensualidad y sofisticación. Su look, aplaudido por la crítica y viralizado en redes sociales, consolidó a la artista como una de las nuevas musas de la moda contemporánea.

¡HOLA! Fashion, el diseño elegido por Dua Lipa pertenece a la colección de GCDS (God Can’t Destroy Streetwear), una de las marcas italianas más influyentes en la fusión entre el lujo y la cultura urbana. El vestido, confeccionado en una gasa negra translúcida de efecto fluido, deja entrever una silueta sutilmente estructurada con bordes brillantes y detalles estratégicos que realzan la figura sin caer en la vulgaridad. La prenda equilibraba la transparencia y la sobriedad, un sello característico de la estética de la artista: sensual, pero siempre con control y personalidad.

El look se completó con unos tacones minimalistas negros, joyería discreta y un maquillaje natural que destacó sus rasgos. Dua Lipa optó por un peinado con raya al medio y ondas suaves, evocando una elegancia relajada y contemporánea. El resultado fue un conjunto de sofisticación moderna con toque rebelde, perfecto para el espíritu irreverente de GCDS.

Su aparición no pasó desapercibida entre los asistentes ni entre los fotógrafos que abarrotaron la primera fila del desfile. La artista, embajadora de grandes firmas como Versace y Balenciaga, ha construido una identidad estética versátil, moviéndose con naturalidad entre el pop y la alta costura. En Milán, reafirmó su lugar como referente global de estilo y como un puente entre la moda callejera y el glamour de pasarela.

La estrecha relación entre Dua Lipa y la moda italiana. La cantante no solo ha sido imagen de Versace protagonizando campañas junto a Donatella, sino que también ha impulsado la visibilidad de marcas emergentes que, como GCDS, proponen un lenguaje más libre, inclusivo y experimental. Su presencia en el desfile fue interpretada como una declaración de apoyo a una generación de diseñadores que buscan romper los códigos clásicos del lujo.

El desfile de GCDS, dirigido por Giuliano Calza, apostó por una estética que mezcla el humor, la ironía y la sensualidad pop. En la pasarela desfilaron diseños llenos de color, referencias al cómic y guiños al estilo Y2K, pero Dua Lipa, desde el front row, aportó el contraste perfecto: un negro absoluto que simboliza poder y misterio, recordando que la elegancia no necesita exceso, solo presencia.

Se destaca que la cantante se ha convertido en un icono generacional que encarna la nueva feminidad del siglo XXI: segura, autónoma y expresiva. Su elección de vestuario, más allá de la moda, es un acto de narrativa visual. Cada aparición pública de Dua Lipa transmite un mensaje de empoderamiento y libertad estética. En Milán, su vestido transparente no fue solo un homenaje a la sensualidad, sino una afirmación de confianza corporal y autenticidad.

Las redes sociales no tardaron en reaccionar. Miles de publicaciones con el hashtag #DuaLipaMilanFashionWeek inundaron Instagram y X (Twitter), con fanáticos, periodistas y expertos en moda alabando el equilibrio entre provocación y elegancia que logró la artista. Para muchos, fue el mejor look de la semana y un ejemplo de cómo la moda puede ser al mismo tiempo atrevida y refinada.

El fenómeno Dua Lipa trasciende la alfombra roja. Su estilo combina influencias del vintage, el glamour noventero y la estética futurista, creando una identidad visual coherente con su evolución musical. En cada aparición ya sea en una gala, un festival o un desfile reafirma su papel como musa de una generación que reivindica la individualidad como forma de poder.

El vestido negro transparente se convierte así en algo más que una prenda: es un símbolo de la nueva sensualidad contemporánea, aquella que no busca complacer, sino expresar. Dua Lipa, con su elegancia despreocupada, demuestra que la moda actual trata de contar historias a través de la piel, la actitud y la libertad.

La figura del piloto monegasco Charles Leclerc, actualmente al volante del equipo Scuderia Ferrari en la Fórmula 1, ha extendido recientemente su influencia más allá del asfalto: aparecer en las páginas de la revista Icon Magazine para hablar de su pasión por la alta relojería, el automovilismo y, de forma destacada, su vínculo con la nueva colección «primavera/verano 2026» de Ferrari Style. Esa combinación de deporte, estilo y marca le sitúa en un territorio donde la velocidad y la moda convergen.

En la entrevista concedida a Icon, Leclerc se muestra en un registro sorprendentemente introspectivo. Más allá del habitual discurso competitivo —«quiero ganar el Mundial con Ferrari»—, expone un deseo de explorar su identidad fuera de la pista, de cómo vestir, de qué significa el lujo hoy y qué papel juegan la autenticidad y el estilo personal en su día a día. Esta edición de la revista dedica un amplio reportaje al piloto–embajador, con tomas donde aparece enfundado en el traje rojo-bordó de Ferrari, mezclado con piezas de la colección cápsula de primavera/verano 2026: tejidos técnicos, siluetas relajadas, un guiño al denim de inspiración automovilística y detalles que recuerdan al universo de las carreras.

La colección en cuestión parte de una colaboración entre Ferrari Style y Leclerc, lo que convierte cada prenda en una extensión de su propia personalidad. Tal como lo describió la propia marca: “Los códigos de elegancia y prestaciones de Ferrari se unen al carácter desenvuelto y dinámico de Charles”. En Icon, Leclerc comenta cómo participó activamente en el diseño: desde la elección de textiles livianos para desplazamientos hasta el uso de colores que evocan tanto el monoplaza rojo como la paleta mediterránea de su Mónaco natal.

Un aspecto que resalta el artículo es la tensión entre su rol de piloto estrella y el de embajador de moda. En la pista, cada milésima cuenta; en la moda, el valor está en la imagen y en cómo se cuenta una historia. Leclerc afirma que ambas facetas no están tan alejadas: “Cuando llevo el mono y entro en el garaje, todo está diseñado; cuando visto con la colección, quiero sentir la misma precisión, pero con comodidad”. Esa disposición quedó reflejada en la sesión fotográfica que acompaña al reportaje: fondos sobrios, iluminación natural, prendas que toman protagonismo y, en medio de todo ello, Leclerc, que se mueve entre las piezas con una familiaridad poco común en pilotos.

Otro punto que aborda la entrevista es el futuro de Ferrari y, de forma indirecta, su propia trayectoria. Aunque la conversación no se centra en estrategia deportiva, las líneas evocan una voluntad de Leclerc por consolidar no solo resultados en pista sino también una identidad global. Según él, la colección primavera/verano 2026 simboliza “un nuevo capítulo” para Ferrari Style y, por extensión, para su carrera. Esa idea —de renacimiento o reinvención— se alinea con las expectativas puestas en la temporada 2026 de Fórmula 1, donde cambia el reglamento y Ferrari espera volver a la cima.

La cobertura de Icon también destaca el equilibrio entre lo aspiracional y lo humano. Leclerc habla de su relación con la ciudad de Mónaco, del peso de llevar el número 16 y de cómo la presión de Ferrari lo define tanto como su pasión por la moda. Una frase que retumba: “Ser el piloto de Ferrari no se apaga cuando dejo el casco; la identidad continua en cada gesto”. Y esa continuidad la ve reflejada en cada prenda de la colección: desde sudaderas con detalles de carreras hasta baúles de cuero hechos a mano, todos elementos simbólicos de un mundo donde la velocidad, el estilo y la marca forman un triángulo inseparable. 

Por último, el artículo señala que esta aparición en Icon no es un movimiento aislado: representa una estrategia consciente de Leclerc para proyectar su imagen más allá de la parrilla. En un entorno mediático donde los pilotos ya no solo compiten en la pista sino también en redes, moda y estilo de vida, él parece apostar fuerte. La primavera/verano 2026 de Ferrari Style se convierte así en escenario, no solo de prendas, sino de narrativas: de un piloto que acelera hacia su próximo campeonato y de una marca que busca redefinir su legado estético.

En resumen, la entrevista de Charles Leclerc para Icon Magazine nos muestra a un deportista en plena transición hacia convertirse en un protagonista multiplataforma: corredor, embajador, icono de estilo. Y cuando viste la colección primavera/verano 2026 de Ferrari, no lleva solo ropa: lleva una historia. Una historia que se gestó en un monoplaza rojo, entre curvas y boxes, y que ahora se despliega en tejidos, cortes y accesorios pensados para la vida —no solo para la pista.

El Gran Premio de los Estados Unidos en Austin no es solo velocidad, motores y adrenalina: se ha vuelto una pasarela urbana donde moda, cultura local y activaciones reinventan la experiencia del aficionado. En la edición 2025, el Circuito de las Américas (COTA) vuelve a demostrar que ir a la F1 significa también vestirse para impresionar, explorar, interactuar y conectar con algo más que solo la carrera. Aquí te cuento lo más destacado en cuanto a vestimentas y estilo, y lo que están haciendo los organizadores para que cada rincón vibre con identidad texana.

Austin está celebrando su sabor local, y la moda de los asistentes lo refleja. En los últimos días se ha visto un fuerte predominio del estilo cowboy: sombreros (Stetsons), botas vaqueras, prendas de mezclilla – vaqueras y chamarras – que se combinan con camisetas de equipos o logotipos de F1. Este guiño al estilo texano no es solo apariencia, es parte de la atmósfera que el evento busca promover.

El ambientador cultural va más allá del calzado o los sombreros: se llama “Haturday” al sábado del Gran Premio, donde se alienta a los asistentes a llevar su sombrero texano, como parte de la identidad de comunidad.

El calor de Texas, combinando con la gran cantidad de caminatas, hace que la vestimenta funcional sea esencial. Muchos fans optan por outfits ligeros, tejidos transpirables, sneakers cómodos y sombreros para protegerse del sol. En las áreas VIP y de hospitalidad, el dress code marca “smart casual”: pantalones de vestir o chinos, camisas de cuello; las mujeres pueden usar vestidos, faldas, looks un poco más arreglados. Jeans limpios (sin rotos extremos), calzado decente, nada de prendas deportivas muy informales o rotas.

Los autos también se suman a esta tendencia estética. Seis equipos han presentado liveries especiales para destacar en Austin. McLaren por ejemplo incorpora una librea iridiscente inspirada en la paleta de colores de Google Gemini. Racing Bulls con Visa Cash App apuesta por un diseño tipo carey (tortoise shell), Williams rescata un estilo retro de 2002, Alpine luce los colores de Mercado Libre. Estas creaciones no solo decoran los autos, sino que combinan con uniformes, merchandising y presencia visual en toda la pista.

Fanáticos y marcas han elevado el nivel. Por ejemplo, McLaren lanzó colecciones exclusivas para Austin: gorras edición especial, ropa con los colores del GP de Austin, colaboraciones con New Era, colecciones de merchandising que combinan con la cultura local y el gusto del público joven.
GPFans

Pacsun también destaca: trae colecciones de moda F1-USGP con toque texano – sombreros vaqueros, trucker hats, camisetas, chaquetas, etc. La idea no es solo ofrecer merch oficial, sino permitir que los fans expresen su estilo personal integrando elementos locales.

La vestimenta también se vuelve parte del entretenimiento. No solo te vistes para ver la Fórmula 1, sino para participar en entornos donde la moda, el arte y la cultura convergen. Algunas de las experiencias más notables:

F1 Hub: una pop-up store que funciona varios días en el barrio South Congress Avenue, con colecciones especiales, colaboraciones, ropa, merch oficial, para que los fanáticos no solo vean los autos sino también vivan el ambiente.

McLaren Racing Live: Zone Studio: un espacio gratuito en el downtown de Austin donde arte, diseño, performance y cultura cruzan con la estética de McLaren. Se hacen murals, intervenciones artísticas, experiencias interactivas que mezclan moda, tecnología y marca.
McLaren

Activaciones de marcas: experiencias con simuladores de pits, pop-ups de moda, tiendas especiales de colecciones limitadas, todo pensado para que los asistentes se involucren y lleven algo tangible de recuerdo

Ver estos cambios hace evidente que la F1 en Austin no sólo quiere ser una carrera, sino un festival de cultura global con identidad regional marcadas. Cada livery especial, cada sombrero vaquero, cada colección exclusiva le da al evento una capa de significado que va más allá del automovilismo.

Para los fanáticos, esto significa que asistir ya no es solo apoyar a un piloto, sino expresarse; llevar un outfit que cuente algo, que diga de dónde vienes, qué te gusta. Para las marcas, una oportunidad enorme de conectar con públicos diversos, jóvenes, con gusto estético, que valoran el estilo tanto como el deporte.

Cuando tres titanes del diseño se encuentran, el resultado no es simplemente un lanzamiento: es un evento cultural. NIGO, Levi’s y Nike han unido fuerzas para reinterpretar uno de los modelos más subestimados del archivo de Nike: los Air Force 3. Este trío icónico no solo combina experiencia, legado y creatividad, sino que también demuestra cómo la moda y la cultura urbana continúan evolucionando en diálogo constante. Los NIGO x Levi’s x Nike Air Force 3 Low no son solo un par de sneakers; son una obra de arte funcional, un testimonio del diseño colaborativo y un homenaje a la historia del calzado deportivo.

Desde su creación en 1982, los Nike Air Force han trascendido el deporte para convertirse en iconos culturales globales. Diseñados por Bruce Kilgore, introdujeron una innovación técnica que cambiaría para siempre la forma en que experimentamos la comodidad en el calzado: una unidad de amortiguación bajo el talón, conocida popularmente como “Air”, que se convirtió en sinónimo de ligereza, soporte y estilo. Con el paso de los años, la silueta de los Air Force se ha transformado en un lienzo abierto para la experimentación: colores, materiales, colaboraciones con marcas y diseñadores de renombre, y reinterpretaciones que mantienen viva su esencia sin perder su identidad original.

Entre todas estas reinterpretaciones, los Air Force 3, lanzados en 1988, habían quedado relativamente olvidados, eclipsados por la omnipresencia de los Air Force 1. Sin embargo, para NIGO, fundador de Human Made y director artístico de Kenzo, estos modelos representaban un terreno fértil para la creatividad. Desde 2024, el diseñador japonés ha trabajado para devolverles la relevancia que merecen, reimaginando la silueta clásica con su enfoque único, caracterizado por la atención al detalle, la innovación en texturas y la reinterpretación de códigos culturales.

Lo que hace que esta nueva colaboración sea verdaderamente especial es la incorporación de Levi’s, la casa que ha definido la historia del denim durante más de un siglo. Por primera vez, Levi’s aporta su experiencia textil al diseño de sneakers de Nike, transformando los Air Force 3 Low en auténticas piezas de colección. Los detalles de mezclilla no son meramente decorativos; son un estudio de contraste, textura y narrativa histórica. La versión azul deslavada evoca la tradición del jean vintage, con un acabado que recuerda al desgaste natural de décadas de uso. La versión marrón combina mezclilla oscura con gamuza, creando un contraste que aporta sofisticación y profundidad a la silueta.

Cada par conserva la esencia de los Air Force 3: la estructura robusta, los refuerzos, los ojales y la forma que ha definido la línea durante más de 40 años. Sin embargo, los detalles sutiles marcan la diferencia. Los Swoosh, más claros o más oscuros según el modelo, destacan con elegancia sobre la base textil, mientras que la etiqueta Levi’s blanca, colocada en el lateral, sirve como un guiño histórico y un sello de autenticidad. Tradicionalmente reservada para chamarras y pantalones, esta etiqueta se convierte aquí en un símbolo de la fusión entre moda urbana y heritage denim, un detalle que cualquier sneakerhead apreciará al instante.

La colaboración NIGO x Levi’s x Nike Air Force 3 Low no solo es un tributo al pasado; es también una declaración sobre el presente y el futuro de la cultura sneaker. En un mundo donde la moda rápida y las tendencias efímeras dominan, estos tenis representan algo duradero: un equilibrio perfecto entre innovación, calidad y narrativa. Son una invitación a coleccionar, a observar cada textura, cada puntada y cada contraste de color como si fueran obras de arte.

Además, el lanzamiento llega en un momento en que los sneakers se han consolidado como un verdadero vehículo de expresión personal. Más allá de la comodidad y la funcionalidad, los tenis son un reflejo de identidad, estilo y aspiración. La reinterpretación de NIGO sobre los Air Force 3, combinada con la maestría de Levi’s y la herencia de Nike, convierte a este par en un objeto de deseo tanto para coleccionistas como para quienes buscan una pieza única que trascienda temporadas.

En otoño de 2025, estos Air Force 3 Low no solo ocuparán un lugar en los closets de los sneakerheads más exigentes, sino que también consolidarán un legado que conecta décadas de historia con la modernidad del diseño contemporáneo. Cada paso, cada combinación de color, cada detalle en mezclilla, gamuza y etiqueta es un recordatorio de que la moda puede ser atemporal y audaz a la vez. Los NIGO x Levi’s x Nike Air Force 3 Low no son solo un calzado: son una declaración de estilo, una celebración de la creatividad y un homenaje a la colaboración en su máxima expresión.

El calendario musical limeño se ha convertido en una auténtica celebración durante octubre de 2025. La ciudad, conocida por su público apasionado y su creciente infraestructura de espectáculos, será testigo de una de las agendas más vibrantes del año: Imagine Dragons, Linkin Park, Super Junior, Cristian Castro y Carlos Vives encabezan la lista de artistas que prometen hacer temblar los escenarios limeños. Un mes que se perfila como una fiesta de sonidos, emociones y reencuentros con la música en vivo.

Los conciertos, programados en distintos puntos de la capital, confirman que Lima sigue consolidándose como una de las plazas más importantes de Sudamérica en la industria del entretenimiento. En los últimos años, la llegada de artistas internacionales ha dejado de ser un evento esporádico para convertirse en una constante. Octubre, sin embargo, supera todas las expectativas: cada semana habrá un espectáculo de talla mundial, atrayendo tanto al público local como a visitantes de países vecinos.

Entre los más esperados está el regreso de Imagine Dragons, que vuelve a Perú tras siete años de ausencia. La banda estadounidense, conocida por himnos como Believer y Demons, se presentará en el Estadio Nacional en el marco de su gira Mercury World Tour. Su show, cargado de energía, luces y efectos visuales, promete ser uno de los momentos más memorables del año para los fanáticos del rock alternativo.

Otro acontecimiento que genera enorme expectativa es el retorno de Linkin Park, con su nueva formación y vocalista. Este será el primer tour global de la banda tras una pausa prolongada, y su paso por Lima tiene un valor especial: representa una oportunidad para rendir homenaje al legado de Chester Bennington y celebrar una nueva etapa creativa del grupo. Las entradas se agotaron en cuestión de horas, reflejando el cariño que el público peruano conserva por la icónica agrupación.

El toque coreano llega con Super Junior, una de las bandas más emblemáticas del K-pop, que traerá su espectáculo Super Show 10. Sus seguidores, que llevan más de una década apoyándolos en el país, ya organizan fanmeetings y actividades previas al concierto. El fenómeno del K-pop en Perú continúa creciendo, y la visita de Super Junior reafirma la conexión cultural entre Asia y América Latina a través de la música.

Para quienes prefieren la balada y los sonidos latinos, octubre también ofrecerá momentos llenos de nostalgia y romanticismo. Cristian Castro regresa a Lima con su gira Hits Inmortales, interpretando clásicos como Azul y Por amarte así, que marcaron a toda una generación. Y Carlos Vives, con su contagiosa fusión de vallenato y pop, promete un cierre espectacular con su show en el Arena 1 de la Costa Verde, donde presentará temas de su más reciente disco Escalona: Vol. 3.

Más allá del espectáculo, la intensa agenda musical de octubre refleja un fenómeno más amplio: la recuperación total de la industria del entretenimiento en el país tras los difíciles años de pandemia. Los conciertos ya no son solo eventos artísticos, sino también motores económicos que reactivan el turismo, la gastronomía y el comercio local. Hoteles, restaurantes y servicios de transporte reportan un incremento significativo en reservas durante estas fechas, impulsados por la llegada de visitantes nacionales y extranjeros.

Por supuesto, el auge también plantea desafíos. La seguridad en los recintos, la movilidad y la organización logística son aspectos que las autoridades y promotores deben coordinar cuidadosamente para garantizar una experiencia segura y fluida para el público. Hasta ahora, los eventos previos del año han mostrado un notable nivel de profesionalismo, lo que genera confianza en el éxito de esta “temporada dorada” de conciertos.

En definitiva, octubre de 2025 quedará marcado como un mes histórico para la música en Perú. Lima, vibrante y diversa, se consolida como un destino cultural capaz de recibir a los grandes del mundo. Y aunque cada show será único, todos compartirán una misma emoción: la alegría colectiva de volver a cantar, saltar y sentir que la música, una vez más, nos une más allá de idiomas y fronteras.

Durante el reciente festival Austin City Limits 2025, la cantante Olivia Dean logró más que una presentación musical impactante: también protagonizó un momento de moda memorable gracias a un vestido con mariposas que acaparó titulares y miradas. Su elección estilística no solo realzó su presencia escénica, sino que refuerza su discurso como artista que entiende la moda como parte integral de su expresión y de su identidad pública.

El vestido en cuestión pertenece a la colección Ready-to-Wear otoño-invierno 2025 de la casa Chopova Lowena. Se trata de un mini strapless con base en tonos blanco y verde oliva, sobre los que bordados iridiscentes de mariposas en rosa, azul y púrpura parecen revolotear como símbolos poéticos. Dos grandes colgantes metálicos con forma de mariposa cruzaban el busto y la cintura, sostenidos por cadenas que atravesaban los ojales laterales. En la parte inferior, el diseño adoptaba una falda tipo bubble con capas de tul que aportaban movimiento y un efecto luminoso que resaltaba bajo los reflectores del escenario.

Para completar el look, Olivia optó por unos tacones slingback blancos, elegantes pero discretos, para no competir con la intensidad del vestido ni restarle protagonismo al trabajo artesanal de los bordados.

Para Dean, la moda no es un accesorio secundario: es parte de su narrativa artística. En una entrevista con Harper’s Bazaar, la cantante confesó que muchas veces ve un diseño en pasarela y se pregunta: “¿Me atreveré a usarlo?”. Su respuesta habitual es afirmativa. “No creo en reglas con mi estilista”, comentó, dejando claro que su enfoque se basa en la experimentación, la teatralidad y la autenticidad.

Ese enfoque valiente quedó patente en su elección de las mariposas: un motivo recurrente en la cultura pop —Britney Spears, Mariah Carey y Christina Aguilera lo han utilizado con intención simbólica— y que aquí se reinterpreta con frescura y personalidad. Olivia envía así un mensaje claro: busca ocupar su propio espacio entre las grandes, con una estética que combina inocencia, fantasía, identidad visual y fortaleza.

Durante su presentación, Olivia interpretó temas de su más reciente álbum The Art of Loving, así como canciones destacadas de trabajos anteriores. El público no solo reaccionó al poder de su voz, sino que celebró su presencia visual como parte del espectáculo, una fusión que enriqueció la experiencia en vivo y generó conversación en redes.

Críticos del festival apuntan que este tipo de decisiones estilísticas ayudan a posicionar a artistas emergentes como protagonistas memorables. Un vestido icónico en el momento justo puede transformar una actuación en una imagen perdurable y, en la era de los reels, el streaming y la viralidad, esa coherencia estética puede tener tanto impacto como una buena presentación vocal.

Las mariposas no son solo adornos bonitos: a menudo simbolizan transformación, libertad, renacimiento y crecimiento. No es descabellado leer esta puesta en escena como una declaración de intenciones artística: Olivia Dean vislumbra una metamorfosis, en el escenario y fuera de él. Su estilismo parece alinearse con una etapa más ambiciosa de su carrera, en la que la imagen acompaña al relato sonoro.

Si bien el vestido fue el foco de atención mediático, la coherencia entre imagen, sonido y mensaje marca una diferencia en un contexto saturado de propuestas. Para una artista joven en ascenso, estas elecciones pueden ayudar a construir un sello visual reconocible y diferenciarse en un circuito competitivo.

Será interesante ver en futuras presentaciones si Olivia repite motivos simbólicos o continúa apostando por piezas escénicas tan audaces como la del Austin City Limits. También queda abierta la posibilidad de que esta colaboración con Chopova Lowena marque el inicio de una relación creativa más prolongada, como ha ocurrido con otras artistas emergentes y firmas de autor.

Por ahora, esa mariposa bordada parece haber dejado huella: no solo en el escenario, sino también en la conversación sobre moda y música. La actuación de Olivia Dean se consolida así como una muestra de cómo el vestuario, cuando se entiende como extensión del discurso artístico, puede convertir un momento musical en un ícono visual.

En un desfile donde cada detalle cuenta, Willow Smith se robó las miradas en la pasarela de Dior durante la Semana de la Moda de París. La cantante, actriz e ícono de estilo apareció con un look que no solo demostró la fuerza de su personalidad, sino que también dejó claro que es una de las jóvenes estrellas más influyentes en la moda contemporánea. Con un peinado elevado estructurado, maquillaje audaz y un conjunto completo de Dior, Willow se convirtió en uno de los momentos más comentados de la jornada.

La Semana de la Moda en París suele ser escenario de innovación y dramatismo, pero Willow logró ir un paso más allá. Su “stacked updo”, un recogido alto y geométrico que le otorgó una silueta elegante y futurista, fue el centro de atención. Lejos de ser un simple peinado, este estilo proyectó fuerza, modernidad y sofisticación, recordándonos por qué la hija de Will Smith y Jada Pinkett se ha ganado su propio lugar en la industria. La estructura del peinado, cuidadosamente equilibrada, parecía dialogar con las líneas rectas y limpias de la colección presentada por Dior, creando una sinergia perfecta entre la modelo invitada y la propuesta de la maison.

El maquillaje no se quedó atrás. Willow lució una sombra azul bebé extendida hasta los extremos de sus párpados, un detalle arriesgado que rompió con lo convencional y otorgó un aire casi galáctico a su rostro. A esto se sumó un rubor rosa vibrante que aportó frescura juvenil, y unos labios neutros que equilibraban la intensidad del resto del look. El resultado fue un rostro etéreo, con notas artísticas que hicieron eco de las tendencias actuales: maximalismo en el color, pero sin perder elegancia.

Su elección de atuendo reafirmó el sello Dior: sofisticación contemporánea con un toque rebelde. El conjunto, cuidadosamente confeccionado, mostró que la casa sigue apostando por reinterpretar la feminidad con propuestas que se mueven entre lo clásico y lo experimental. Willow, conocida por desafiar etiquetas y expectativas, fue la embajadora ideal para transmitir ese mensaje en la pasarela.

Más allá del impacto estético, la aparición de Willow Smith en Dior habla de un cambio generacional en la moda. Durante décadas, la industria ha estado marcada por figuras consagradas, pero hoy, jóvenes artistas como Willow están redibujando el mapa de la influencia. Su estilo no solo refleja tendencias, sino que también inspira a nuevas generaciones a abrazar la autenticidad y a ver la moda como un espacio de libertad creativa. La elección de Dior de tenerla como protagonista en este desfile no fue casual: representa a una juventud que no teme explorar, mezclar y reinventar.

En redes sociales, las imágenes de Willow circularon de inmediato, generando miles de comentarios y reacciones. Usuarios en Instagram y TikTok destacaron el peinado como un ejemplo de “glam futurista”, mientras que otros aplaudieron el riesgo del maquillaje. Incluso expertos en belleza señalaron que su look podría marcar una tendencia en la temporada primavera-verano: sombras pastel intensas y recogidos geométricos como los nuevos imprescindibles.

Willow Smith ha demostrado que ya no es solo “la hija de”, sino una figura con voz propia en el panorama artístico y cultural. Su música, su estilo y su manera de hablar en espacio público la convierten en un referente de autenticidad. En Dior, no solo caminó una pasarela, sino que envió un mensaje: la moda es un campo donde la juventud puede y debe marcar nuevas rutas.

Paris, una vez más, fue testigo de que los momentos memorables en la moda no siempre provienen únicamente de los diseños, sino también de quienes los encarnan. Y en esta ocasión, Willow se llevó el protagonismo absoluto, confirmando que su estilo seguirá siendo tema de conversación mucho después de que se apaguen las luces de la pasarela.

La pasarela madrileña se encendió de nuevo con creatividad, audacia y tradición en su 82º edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWM). Esta cita, además de celebrar la moda, ha sido una muestra clara de cómo los diseñadores nacionales e internacionales siguen renovando códigos estéticos, explorando espacios emblemáticos y dando visibilidad a nuevas voces. A continuación, los momentos destacados que han marcado esta temporada, primavera-verano 2026:
Tempus Fugit de Baro Lucas: maestría sartorial y modernidad compartida

El diseñador vallisoletano Barlo Lucas fue reconocido con el Premio L’Oréal París a la mejor colección de esta edición. Su propuesta, “Tempus Fugit”, combina con acierto lo clásico y lo contemporáneo: chaquetas sartoriales, abrigos con estructura clásica, bermudas, pantalones oversize y siluetas vaporosas que rompen con el molde habitual. Diseñada para mujer y hombre, la colección evidencia evolución: no se trata solo en vestir, sino de narrar tiempos, espacios y posibilidades.

Con apenas 23 años, África García ha sido premiada también en esta edición como Mejor Modelo (Premio L’Oréal Paris). Su presencia fue constante: desfiló en doce shows, consolidándose como una de las figuras jóvenes más solicitadas del circuito internacional. Su proyección confirma no sólo talento sino también un estilo que trasciende fronteras.
Después de cuatro años sin desfilar en Madrid, Palomo regresó con Eighteen, una colección primavera/verano 2026 que explora la frontera entre adolescencia y adultez. Su desfile, realizado en el histórico The Palace Hotel, contó con la participación del actor Martiño Rivas como modelo invitado, lo que agregó un componente teatral y simbólico al espectáculo.

Esther Cañadas, la top albaceteña que supo conquistar pasarelas internacionales hace décadas, volvió a demostrar que la experiencia no cede ante el paso del tiempo. Fue protagonista del desfile colorista de Lola Casademunt by Maite, luciendo con autoridad, elegancia y presencia. Su regreso al centro de la escena refuerza la idea de que en la moda la autenticidad y el carácter siguen siendo esenciales.

Además, como en cada edición importante, el front now fue escenario de glamour, estilo y tendencias. y otras figuras conocidas desfilaron con sus looks más personales en el desfile de Pedro del Hierro, que presentó una visión conjunta de moda femenina y masculina bajo el liderazgo creativo de Nacho Aguayo y Álex Miralles. Una de las citas sociales más comentadas también nutrió el espíritu de la pasarela.

Una de las señas distintivas de esta edición ha sido la elección de espacios fuera del habitual Pabellón 14.1 de. Los desfiles en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, en el COAM, en el centro cultural Daoíz y Velarde, e incluso en el Movistar Arena, han permitido no sólo cambiar escenarios, sino profundizar en la relación entre arquitectura, moda y la ciudad. Esa variedad espacial de mayor fuerza narrativa a cada colección, haciendo que cada desfile sea más único.

El premio Mercedes-Benz Fashion Talent lo ganó Guillermo Décimo con In Tempo, una colección teatral, colorida y ricamente trabajada, que recogió elogios tanto del jurado, que incluye figuras como Baro Lucas y Valeria Mazza, como de la audiencia. Su propuesta se destaca por combinar audacia estética y precisión técnica, sugiriendo que la próxima generación tiene ganas no solo de hacer moda, sino de contar historias y plantear reflexiones.

Por último, la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ha vuelto a demostrar que no es solo un evento de telas, colecciones o fotógrafos: es un espejo de identidad, un escenario donde se mezclan estilos, roles, generaciones y donde Madrid recupera su lugar como epicentro de la moda iberoamericana. Las sedes emblemáticas le dan peso cultural, los accesorios muestran la artesanía local, los diseñadores jóvenes plantean preguntas, todo suma. Lo que se desfila hoy es una conversación sobre quiénes somos, qué queremos vestir, y cómo queremos hacerlo.

La Semana de la Alta Costura en Milán fue el escenario donde Jorge Luis Salinas, director creativo de la firma J. Salinas, presentó una de sus propuestas más personales. En un desfile cargado de simbolismo, el diseñador peruano no solo mostró su colección Primavera-Verano 2026, sino que convirtió la pasarela en un homenaje vivo a las manos artesanas detrás de cada prenda.

Con bordados inspirados en la danza de las tijeras y la participación de mujeres peruanas en la pasarela, reafirmó su objetivo de transformar la moda en un puente entre la tradición ancestral y la modernidad. Su debut en Milán evitó lo convencional: apostó por una narrativa visual y cultural que trascendió la estética.

La colección SS26 tuvo como eje la danza de las tijeras, una expresión andina reconocida por su fuerza, simbolismo y complejidad. Esa energía se tradujo en siluetas estructuradas, colores vibrantes y acabados bordados a mano que evocaban movimiento y ritualidad.

El momento más emotivo llegó cuando artesanas textiles peruanas caminaron junto a modelos internacionales. Para Salinas, no se trataba de una puesta en escena, sino de visibilizar a quienes sostienen, desde generaciones, el arte del tejido. “Perú tiene mucho que contar, y lo hará a través de la moda”, declaró, enfatizando que su trabajo busca posicionar el legado cultural andino en plataformas globales.

Detrás de este hito hay una historia construida con esfuerzo, constancia y convicción. Conocido como el “Orgullo de Gamarra”, Jorge Luis Salinas es hijo de una costurera y un vendedor de menús que se establecieron en el emporio textil limeño. Desde niño convivió con telas, hilos y máquinas en el pequeño taller familiar, lo que despertó su vocación.

Impulsado por sus padres, viajó a Estados Unidos para formarse en diseño de modas en el Philadelphia College of Textiles & Science. “Siempre agradeceré a mis padres por impulsarme en esta carrera que, en esos años, muchos no entendían. Nunca me negaron la oportunidad de cumplir mis metas”, recordó.

 

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Ya graduado, regresó al Perú en 1995 y fundó Emporium. Con máquinas prestadas por su madre confeccionó sus primeras prendas, principalmente pantalones, que rápidamente destacaron en Gamarra y llegaron a tiendas por departamento. Ese primer impulso marcó el inicio de una proyección internacional.

Antes de esta colección inspirada en la danza de las tijeras, ya había sorprendido en Milán con Huaylarsh, su propuesta otoño-invierno 2024/2025. En esa ocasión, Natalie Vértiz lideró la pasarela, mientras figuras como Nina García, Karla Martínez de Salas y Anna Dello Russo lucieron sus diseños. Ese desfile marcó un antes y un después en su carrera, consolidando su capacidad para llevar la moda peruana a vitrinas de prestigio.

Su estilo, que combina técnicas tradicionales con una estética contemporánea, ha captado la atención de críticos y expertos internacionales. Con cada colección, reafirma su apuesta por demostrar que la herencia cultural puede convivir con las tendencias de la alta costura sin perder autenticidad.

El diseñador ha relatado que su camino no estuvo libre de prejuicios ni críticas. En más de una ocasión enfrentó comentarios desalentadores y episodios de discriminación. “Cuando alguien te diga que no puedes, no escuches. A mí esos comentarios me entraban por un oído y me salían por el otro”, dijo alguna vez.

Hoy lidera una marca consolidada, con ocho tiendas propias, presencia en grandes almacenes y participaciones en pasarelas de Alemania, Nueva York y Miami. Ha sido reconocido como embajador de la marca Perú y premiado en concursos de moda en Colonia y Nueva York.

Más allá del reconocimiento, busca inspirar a nuevas generaciones. En charlas y conferencias —como las que dicta en la Galería de los Jeans de Gamarra— comparte su historia y anima a los jóvenes a creer en su talento y superar barreras. Su mensaje es claro: la moda peruana puede competir en los escenarios más exigentes sin renunciar a su identidad.

Su presentación en Milán fue más que una colección: fue un acto de reivindicación, un tributo a las artesanas que sostienen la tradición textil y un recordatorio de que cada puntada cuenta una historia.

Milán, septiembre de 2025. La pasarela, la calle, los front rows: todos parecían hablar inconfundiblemente un nuevo idioma estético. El K-Pop, más que con su música, está conquistando la moda, y los ídolos que la representan —como Jin (BTS), Joshua Hong y S.Coups (Seventeen), Bang Chan (Stray Kids), y Momo (Twice)— llegaron a la Milan Fashion Week con looks tan precisos como mensajes, con presencia más allá del fandom, con un nuevo espacio de exposición global que trasciende conciertos y covers.

Es notable cómo cada uno canaliza su identidad personal en su estilismo. Joshua Hong optó por un blazer corto con pantalones de vestir, calzado con tachuelas sutiles; S.Coups cerró el desfile de Boss Spring/Summer 2026 con un trench de cuero marrón, blusa transparente, y elementos duros que hablaban de contraste entre elegancia y ruptura.

Jin, fiel a su título de “Worldwide Handsome”, vistió Gucci con camisa blanca al estilo mandarín, pantalones vintage de inspiración clásica y accesorios que guiñaban hacia la nostalgia de lo retro. 

Bang Chan se inclinó por el riesgo: una camisa de encaje translúcido bajo un abrigo largo negro de Fendi; audaz, visible, mezcla de suavidad y fuerza. 

 Y Momo, en la primera fila, apostó por un look que recordaba workwear: blazer sobrio, pantalones anchos, actitud relajada pero poderosa. Cada outfit, cada aparición, alimenta la conversación.

Enhypen luciendo Prada en fashion show for Milan.

Que estos momentos sean noticia no es casualidad. Las casas de lujo están invirtiendo fuerte en embajadores del K-Pop porque saben que su alcance ya no es solo musical. La audiencia que sigue a estos artistas consume todo lo que hacen: música, escenario, redes sociales, viajes, estilo, campañas, apariciones. Verlos en Milán es ver cómo ese consumo se materializa: cada outfit es contenido, cada foto, un anuncio tácito, cada mirada, un click. Marcas como Gucci, Fendi, Boss ya no solo visten celebridades; están formando parte de un storytelling global en el que el K-Pop es protagonista.

Además, la moda es una plataforma para identidad cultural. Artistas como estos no solo lucen prendas de lujo; reinterpretan moda occidental con influencias de su cultura, de la estética del fandom, del estilo surcoreano que privilegia detalles, contraste, presencia visual, color, texturas extemporáneas. En un desfile como Milán, esto se transforma en visibilidad global, en reconocimiento más allá del gusto occidental tradicional.

S.Coups de Seventeen modelando para BOSS en la Milan Fashion Week

Para los fanáticos, lo que sucede en Milán no se queda en pasarelas: se replica en redes sociales, en tiendas locales, en marcas de belleza, en la estética diaria. Looks de encaje translúcido, blazers cortos, pantalones vintage, accesorios retro, transparencias atrevidas; todo ello se convierte en tendencia. Jóvenes diseñadores ya trabajan para capturar esa estética: crear prendas asequibles que rememoren lo que Jin o Bang Chan usaron, adaptar texturas y cortes para climas y estilos locales.

Joshua Hong en la Milan Fashion Week

Para los propios artistas, la pasarela les da otra dimensión. No solo conciertos, no solo discos: ahora su imagen física, su estilo, su presencia en la moda valida que pueden ocupar roles híbridos: embajadores culturales, rostros de campañas, actores en cruce de música + moda. Algunos ya tienen contratos formales como embajadores de marcas, lo que les da acceso a decisiones creativas, participación en diseño, en campañas visuales de gran producción.

Lo más interesante de este fenómeno no es solo que idols del K-Pop estén en Milán, sino cómo lo están haciendo: ni imitación simple ni pose vacía, sino mezcla, reinterpretación, presencia genuina. Es una lección para el mundo de la moda: entender que la modernidad ya no es unilateral, que el público ya no responde solo al lujo tradicional, sino al relato que cada artista cuenta con su imagen, su estilo, su historieta personal.

La presencia de Jin, Joshua Hong, S.Coups, Bang Chan, Momo y otros en la Milan Fashion Week no es un acto simbólico menor: es una reafirmación de que el K-Pop ya no solo exporta música, exporta influencia, estética, cultura. Y donde hay cultura y estilo con impacto, hay oportunidad.

La Plaza Mayor de Madrid no suele prestarse a desfiles de moda, pero la noche en que Carolina Herrera decidió desplegar allí su colección primavera/verano 2026, el espacio histórico se transformó en un escenario digno de las capitales más fashion del planeta. Bajo un cielo iluminado por focos, música en directo y la expectación de casi 800 invitados, la firma dirigida por Wes Gordon firmó un hito: por primera vez, presentar su propuesta fuera del calendario oficial de la Semana de la Moda de Nueva York, apostando por la esencia castiza y cosmopolita de España.

Lo que se vivió en la Plaza Mayor fue un auténtico manifiesto: Madrid no es solo destino vacacional de celebridades internacionales, es también nuevo enclave clave en el mapa de la moda global. Y entre quienes comprendieron a la perfección el peso histórico de la velada, Sebastián Yatra se alzó como uno de los invitados más comentados y, sin duda, uno de los mejor vestidos.

El cantante colombiano, que pasa largas temporadas en la capital española y que ha hecho de Madrid casi un segundo hogar, llegó con un estilismo que respiraba tendencia y nostalgia a partes iguales. Apostó por un total look negro que rendía homenaje a una estética en plena ebullición: el grandpacore.

Se trataba de un conjunto cuidadosamente pensado: pantalón de pinzas de tiro alto, ceñido por un cinturón estrecho, y camisa negra de corte redondeado y sobredimensionado. Una silueta que recuerda a la de nuestros abuelos, rescatada con intención por los it boys contemporáneos, que ven en este regreso a lo clásico una declaración de modernidad. Lejos de parecer un guiño anecdótico, la elección de Yatra consolidó esta corriente como uno de los códigos estéticos dominantes en la moda masculina de 2025.


Pero ningún look de impacto se sostiene sin un accesorio que cuente su propia historia. Y ahí es donde Yatra elevó su estilismo a la categoría de conversación de moda. En su muñeca brillaba un Union Square de Tiffany & Co., un reloj que parece salido de otra época y que, sin embargo, encaja de lleno en la sensibilidad contemporánea.

Con caja cuadrada de 30 mm en oro de 18 quilates y líneas inspiradas en la arquitectura de Nueva York —la ciudad donde nació la legendaria casa de joyería—, este modelo encapsula el espíritu vintage con un toque arquitectónico. Las manecillas recuerdan los rascacielos de la Gran Manzana y su correa marrón de piel de caimán refuerza la estética retro, en perfecta sintonía con la tendencia grandpacore. Una pieza que no solo acompaña al look, sino que lo define.

El poder de un front row en un desfile como el de Carolina Herrera va más allá de la moda: se trata de comunicar un estilo de vida, de marcar referentes culturales. En esta ocasión, la mirada no solo estaba en los 77 looks que Wes Gordon llevó a la pasarela, sino también en cómo los invitados interpretaban el momento. Y Sebastián Yatra supo hacerlo con naturalidad, convirtiendo su presencia en un statement.

Entre el dramatismo barroco de la Plaza Mayor, la colección luminosa de Herrera y la diversidad de invitados internacionales, Yatra logró destacar con algo que pocas veces se consigue: elegancia sin esfuerzo. Esa capacidad de tomar elementos tradicionales, darles un aire contemporáneo y proyectar autenticidad.

Madrid se vistió de gala para la moda, y Sebastián Yatra hizo lo mismo. Lo que pudo haber sido solo una velada glamourosa terminó siendo una declaración: el cantante no solo brilla sobre los escenarios musicales, también se ha consolidado como referente estilístico de una generación que no teme mirar al pasado para reinterpretar el futuro.

En esa fusión entre Carolina Herrera, Tiffany & Co. y la energía de la capital española, Yatra no fue un invitado más: fue el protagonista inesperado que convirtió la Plaza Mayor en su propia pasarela personal.

En el universo de la moda, existen momentos en los que las estrellas parecen alinearse y nos obsequian con un juego de espejos fascinante: dos divas, dos escenarios y un mismo vestido convertido en obra de arte. Esta vez, el fenómeno lo protagonizan Karol G y Adele, dos mujeres de voz poderosa y presencia magnética que, aunque provienen de mundos musicales distintos, encontraron un punto de encuentro en la visión dramática y exquisita del diseñador hongkonés Robert Wun.

La colombiana sorprendió a todos al dejar de lado su ADN urbano y sensual para abrazar una estética solemne y etérea durante el evento Gracia para el mundo, celebrado en la majestuosa Plaza de San Pedro en el Vaticano. La intérprete de Provenza se envolvió en el diseño bautizado como Amantes bajo la lluvia: un vestido negro de mangas largas, confeccionado con precisión arquitectónica, cuya superficie se convierte en un lienzo de luz gracias a los más de 15,000 cristales transparentes de Swarovski incrustados a mano. Cada pieza, en forma de delicada gota de lluvia, genera un efecto casi cinematográfico, donde la silueta se transforma en un espectáculo de destellos bajo la mirada de quienes la observan.

El dramatismo del vestido no fue solo un recurso estético, sino también un vehículo emocional. “El momento más, pero más sublime de mi carrera lo tuve hoy. Literal, experimenté el nirvana en su estado más puro, y nadie me arranca la emoción y el orgullo que siento por mí y por los míos”, compartió la artista de 34 años, visiblemente conmovida. Karol G agradeció, además, a Pharrell, Andrea Bocelli, su profesor vocal Felipe Pérez y, por supuesto, a sus seguidores, quienes han acompañado cada paso de su carrera. Fue un instante de comunión entre moda, música y espiritualidad.

Sin embargo, esta pieza no solo pertenece a la historia de la música latina. Antes de Karol, la británica Adele ya había tejido su propia narrativa con el mismo diseño de Wun, personalizado para ella, en agosto de 2023 durante una de sus memorables presentaciones en The Colosseum del Caesars Palace en Las Vegas. Allí, frente a un público entregado, la intérprete de Hello convirtió el vestido en un símbolo de fuerza emocional, llevando la teatralidad del diseño a su máxima expresión. Robert Wun no tardó en manifestar su gratitud en redes sociales: “Han sucedido muchas cosas increíbles este año, pero este es uno de los más emotivos para mí, como fan desde 2010. Es un verdadero honor. Gracias, Adele”.

Karol G y Adele luciendo el mismo vestido.

El impacto de este duelo de estilo trasciende lo anecdótico: muestra cómo un mismo vestido puede transformarse en dos experiencias estéticas y emocionales radicalmente distintas. En Karol G, la pieza se vuelve solemne, casi litúrgica; en Adele, se convierte en un himno de nostalgia y poder escénico. Dos visiones de lo femenino que dialogan a través de la lente creativa de un diseñador que ha sabido conquistar el corazón de la moda internacional.

Vestido confeccionado por Robert Wun que porta 15,000 cristales Swarovski.

Desde el lanzamiento de su marca en 2014, Robert Wun se ha convertido en un referente de la moda conceptual, vistiéndose con nombres de peso como Cardi B, Lady Gaga, Beyoncé, Usher, Priyanka Chopra Jonas, Céline Dion y Lisa. Pero más allá de la lista de celebridades, lo que define su sello es la capacidad de construir narrativas a través de piezas que no son meros vestidos, sino esculturas textiles cargadas de simbolismo.

Este episodio confirma algo que la moda lleva décadas enseñándonos: un vestido no es solo tela y costura, sino un lenguaje universal capaz de trascender culturas, géneros musicales y generaciones. Y cuando ese lenguaje lo comparten dos mujeres tan influyentes como Karol G y Adele, el resultado no es un simple duelo de estilo, sino un momento icónico para la historia de la moda contemporánea.

Tras una intensa gira promocional de la segunda temporada de Miércoles —donde cada aparición se convertía en noticia por sus estilismos cargados de referencias góticas y teatrales— Jenna Ortega volvió a ser el centro de todas las miradas en la alfombra roja de los Emmy 2025. En esta ocasión, la actriz decidió dejar atrás el method dressing con el que venía jugando, optando por un look que habla más de la evolución de su estilo personal y de su consolidación como un auténtico ícono de la moda contemporánea.

El vestido elegido fue una creación de la primera colección de Sarah Burton para Givenchy, lo que en sí mismo ya lo convierte en un look de alto valor simbólico dentro de la industria. Se trató de un top de red cubierto de cristales y perlas que aportaban un brillo casi etéreo, acompañado de una falda negra de tiro bajo con caída fluida, abertura al muslo y complementado por unas plataformas de Louboutin que reforzaban la fuerza de su presencia en la alfombra. El maquillaje de Ortega, con un delineado intenso y labios en tonos oscuros, y su peinado con ondas naturales, mantuvieron la coherencia con el aura gótica que tanto la distingue, aunque con un toque más maduro y sofisticado.

Homenaje de Jenna Ortega a Isabella Rossellini

Para Jenna Ortega, llegar impecable a los Emmy no es novedad. La actriz ya había dado de qué hablar en la edición de 2024, cuando deslumbró con un Dior semitransparente, bordado con flores moradas, que contrastaba con el característico negro de Wednesday Addams. Ese movimiento marcó un precedente: Ortega no teme jugar con los códigos de moda, transitar entre lo oscuro y lo romántico, y apropiarse de las tendencias sin perder autenticidad.

El naked dress, tendencia que parecía haber entrado en pausa tras su auge en 2024, demuestra así que sigue teniendo vigencia en las alfombras más exclusivas. Figuras como Margot Robbie y Dakota Johnson lo confirmaron en semanas recientes: Robbie con un Armani Privé plagado de pedrería en Londres y Johnson con un Gucci de encaje negro durante la gala Caring for Women. Ortega se suma a este movimiento, revitalizando el concepto del naked dress con un giro gótico y elegante que se diferencia de las interpretaciones más clásicas o puramente sexys de la prenda.

Jenna Ortega en la alfombra roja de los Emmys

Más allá del vestido, lo que genera conversación es cómo Ortega se consolida como referente de estilo entre la generación Z y los nuevos consumidores de moda. Con solo 22 años, su capacidad de dictar tendencias la ubica en la misma línea de otras it girls del momento, pero con un sello personal que mezcla lo juvenil con lo sofisticado. Su influencia no se limita a la pantalla: cada aparición suya se convierte en inspiración para editoriales, diseñadores y jóvenes que replican su estética en redes sociales.

Con esta elección en los Emmy 2025, Jenna Ortega no solo reivindica la vigencia del naked dress, sino que reafirma su papel como una de las actrices más influyentes del panorama actual, tanto en la industria del entretenimiento como en el mundo de la moda.

La reconocida artista argentina se convierte en el rostro de la nueva propuesta de la marca deportiva, dando vida a una colección de calzas especialmente diseñada para ofrecer comodidad, confianza y soporte durante los entrenamientos. Esta apuesta pone en primer plano la importancia de prendas que acompañen el movimiento sin perder de vista el estilo, reforzando la idea de que la moda y el deporte pueden convivir en perfecta armonía.

Con el lanzamiento de Optime, adidas Training suma a Emilia Mernes como embajadora de una línea que busca redefinir la experiencia de quienes practican actividades físicas, en especial ejercicios de fuerza como las sentadillas. La campaña, presentada oficialmente en Argentina, no solo resalta los atributos técnicos de las prendas —ajuste ergonómico, diseño funcional y libertad de movimiento—, sino que también refleja la estrategia de la compañía de estrechar lazos con figuras de la música y la cultura local, conectando de manera más auténtica con las nuevas generaciones.  

La nueva propuesta de adidas Training resalta valores esenciales como la fuerza, la confianza y el estilo, atributos que encuentran en Emilia Mernes a su mejor representante. La compañía destacó que la cantante “transmite seguridad y autenticidad en cada movimiento”, subrayando así la elección de una figura que no solo inspira desde la música, sino también desde su manera de conectar con una generación que busca expresarse sin límites.

La colección Optime ha sido diseñada para acompañar cada etapa de la actividad física, ofreciendo soporte y seguridad en rutinas deportivas exigentes, sin sacrificar el confort ni el atractivo visual. Su funcionalidad se combina con un diseño pensado para potenciar el rendimiento y, al mismo tiempo, reafirmar la identidad personal de quienes la utilizan.

Con esta colaboración, la marca refuerza su apuesta por acercarse a los consumidores jóvenes y activos, integrando innovación técnica con un lenguaje cultural que habla de movimiento, autenticidad y autoconfianza. De este modo, adidas Training no solo lanza una línea de calzas, sino que propone una forma de vivir el deporte como experiencia estética y emocional, impulsada por el magnetismo de una artista que se ha convertido en símbolo de inspiración para miles de seguidores.

La más reciente campaña de adidas Training se presenta con una estética cuidada y potente, en la que las imágenes y materiales audiovisuales se convierten en protagonistas. Estos contenidos, disponibles en los canales oficiales de la compañía, tienen como objetivo resaltar las características técnicas de la línea Optime, demostrando cómo las prendas se adaptan a diversas rutinas de entrenamiento y potencian el desempeño físico sin dejar de lado el estilo.

La marca ha encontrado en Emilia Mernes la figura ideal para transmitir el espíritu de la colección. “Si hay una persona que expresa fuerza, confianza y estilo en cada movimiento, esa es Emilia Mernes”, señaló la empresa en el marco del lanzamiento. La elección de la cantante argentina responde a su capacidad de conectar con las nuevas generaciones a través de su autenticidad y energía, cualidades que se alinean a la perfección con los valores de la firma deportiva. 

Más allá de su rol como embajadora, Mernes aporta un toque cultural y aspiracional que trasciende lo meramente deportivo. Su presencia en la campaña refleja el cruce entre música, moda y deporte, un territorio donde adidas busca posicionarse con fuerza, construyendo un mensaje que conecta tanto con los atletas como con quienes ven en el entrenamiento una forma de expresar su identidad personal. 

La colección Optime, pensada para ofrecer soporte, seguridad y libertad de movimiento, se convierte así en el símbolo de un estilo de vida activo y contemporáneo. Cada detalle de su diseño combina funcionalidad y estética, lo que la transforma en una propuesta versátil que puede acompañar desde las rutinas más exigentes hasta momentos más casuales, reafirmando que el deporte también es un espacio para la creatividad y la autoexpresión. 

Con esta colaboración, adidas Training no solo consolida su presencia en el mercado nacional y regional, sino que también reafirma su estrategia global de asociarse con referentes del entretenimiento y el deporte. En Emilia Mernes encuentra una aliada que encarna la fuerza de una nueva generación, capaz de inspirar a miles de seguidores a entrenar con confianza y a moverse con estilo, convirtiendo cada paso en una declaración de actitud.

Hailey Bieber demuestra que un peinado pulido no es solo un detalle estético, sino el complemento perfecto capaz de transformar cualquier atuendo. Este estilo aporta elegancia, sofisticación y frescura, adaptándose tanto a un look casual de día como a una propuesta más glamorosa para la noche. Su versatilidad lo convierte en un recurso infalible para realzar la presencia personal, recordándonos que la sencillez bien ejecutada puede convertirse en el mayor distintivo de estilo.

Con cada aparición, Hailey Bieber se consolida como la it-girl indiscutible de internet, marcando pauta en el mundo de la moda y la belleza. Su habilidad para convertir en tendencia cualquier detalle —desde un maquillaje minimalista hasta una manicura pulida o un peinado aparentemente sencillo— la ha posicionado como una de las referentes más influyentes de toda una generación que busca inspiración diaria en redes sociales.

Recientemente, sorprendió a sus seguidores al anunciar que su marca de belleza llegará a Sephora, un paso que refuerza su presencia en la industria cosmética. Este lanzamiento no solo representa un logro en su carrera, sino también la oportunidad de llevar su filosofía de belleza —basada en frescura, naturalidad y cuidado de la piel— a un público más amplio y diverso.

En esta nueva etapa, Hailey continúa brillando como ícono de estilo. Cada look que luce mantiene la esencia de su sello personal: moderno, chic y sin esfuerzo aparente. Y en todos ellos aparece un elemento que ya es parte inseparable de su identidad: el slicked back bun. Este recogido pulido demuestra que la elegancia puede residir en la simplicidad y que no es necesario recurrir a estilos recargados para destacar.

Práctico y sofisticado, este peinado se adapta a cualquier ocasión, desde una alfombra roja hasta un día lleno de compromisos. Su versatilidad explica por qué Hailey lo ha convertido en su insignia: proyecta confianza, frescura y modernidad en todo momento.

En su faceta de business woman, Hailey fue captada llegando a Sephora en Nueva York en medio del anuncio de la expansión de su marca de belleza. Para la ocasión, eligió un conjunto que equilibraba lo clásico y lo chic: top blanco de manga larga, pantalones acampanados impecables y stilettos negros. Los accesorios —unas gafas oscuras y un clutch estructurado de piel— elevaron el look, reafirmando que en la simplicidad puede hallarse la sofisticación.

El detalle final, como casi siempre, fue su bun pulido, convertido ya en su carta de presentación. Más que un peinado, es una declaración de estilo que aporta un toque refinado y equilibra modernidad con clasicismo.

En el evento de lanzamiento, Hailey volvió a sorprender al elegir un conjunto vintage de Donna Karan de 1996. En lugar de los pantalones originales, arriesgó con una minifalda a juego con la blusa, creando un look fresco y juvenil con un guiño a la estética noventera. El acabado satinado aportó un brillo sutil que realzó aún más su propuesta, demostrando su habilidad para reinterpretar piezas clásicas y convertirlas en tendencia nuevamente.

La modelo no solo rindió homenaje a la moda vintage, sino que reforzó su capacidad para transformar cada aparición en una declaración de estilo. Su estética se mantuvo coherente con otra de las tendencias que ella misma ha impulsado: las soap nails, una manicura minimalista que ha ganado popularidad gracias a su influencia. Hailey logra así conectar cada elemento de su imagen —ropa, peinado y detalles— en un todo aspiracional que refuerza su estatus de it-girl global.

En el after party exclusivo, volvió a reinventarse: combinó una falda satinada midi con una chaqueta utilitaria de piel, logrando un contraste perfecto entre lo femenino y lo urbano. Gafas oscuras y kitten heels completaron un look versátil y elegante, con un aire moderno y desenfadado.

Estos momentos confirman que el slicked back bun es mucho más que un recurso práctico: es un aliado de estilo capaz de elevar cualquier atuendo, desde los más clásicos hasta los más arriesgados. Su fuerza radica en cómo Hailey lo integra como parte esencial de su identidad visual, demostrando que la sofisticación auténtica se encuentra en la consistencia y en los pequeños detalles que hacen de un look algo memorable.

Además, su practicidad lo hace aún más atractivo: con unos básicos —cepillo pulidor, gel o spray fijador y ligas— se puede lograr un acabado profesional en pocos minutos. Y, para quienes desean un giro más personal, los accesorios son clave: listones, scrunchies o pasadores minimalistas transforman el peinado en un recurso versátil que nunca decepciona.

De este modo, Hailey Bieber reafirma su lugar como referente de estilo global, probando que la verdadera elegancia reside en la autenticidad, la coherencia y en la capacidad de transformar lo simple en inolvidable.

Hay momentos en los que la moda y la música se cruzan para escribir un nuevo capítulo en la cultura global. Esta temporada, ese encuentro tiene nombre y apellido: Peso Pluma. El cantante mexicano, fenómeno indiscutible de la música urbana y los corridos tumbados, acaba de convertirse en el primer embajador mexicano de la Semana de la Moda de Nueva York (NYFW), un logro que celebra no solo su impacto en la industria musical, sino también su creciente influencia en el universo del estilo.

La elección de Peso Pluma no es casual. NYFW, que cada septiembre inaugura un maratón de presentaciones, desfiles y eventos que marcan el pulso de la moda internacional, busca en cada edición renovarse, conectar con nuevas audiencias y tender puentes entre mundos que, aunque distintos, comparten un mismo lenguaje: la creatividad. En 2025, la moda se pronuncia con acento latino, reconociendo la fuerza de un artista que ha sabido redefinir lo que significa ser auténtico.

Del 11 al 16 de septiembre, el Rockefeller Center será el corazón palpitante de esta conversación. No solo se vestirá con la elegancia de los desfiles, sino que abrirá sus puertas al público a través de proyecciones en la pista de patinaje y en los Jardines del Canal, democratizando una experiencia que durante mucho tiempo estuvo reservada a insiders y celebridades. La intención es clara: devolver la emoción de la moda a la gente.

Junto a Peso Pluma, figuras internacionales como la supermodelo Anok Yai y la cantante puertorriqueña Young Miko aportarán diversidad y frescura al lanzamiento de la temporada Primavera/Verano 2026. El presidente del CFDA, Thom Browne, liderará la edición acompañado por gigantes de la industria como Michael Kors y Anna Sui, confirmando que la mezcla de tradición y novedad es la fórmula con la que NYFW quiere proyectarse al futuro.

El calendario reunirá a firmas como Coach, Collina Strada, Eckhaus Latta, Ralph Lauren y Todd Snyder, además del esperado regreso de COS —la marca premium del grupo H&M— y la consolidación de Off-White, que en 2024 debutó en la Gran Manzana. También se suman diseñadores como Colm Dilane, quien presentó sus colecciones masculinas en París y ahora llega a Nueva York.

El cantante ya había coqueteado con la moda. A principios de este año, fue uno de los invitados especiales al desfile de Thom Browne para la colección Otoño-Invierno 2025, un debut que marcó un antes y un después en su relación con la capital de la moda estadounidense. Ahora, su papel trasciende la simple asistencia: se convierte en rostro oficial de una plataforma cultural que busca inspirar y, al mismo tiempo, reflejar los tiempos actuales.

¿Por qué Peso Pluma? La respuesta está en su capacidad única de conectar. Su autenticidad —esa mezcla de rebeldía estilística y vulnerabilidad artística— le ha permitido romper barreras y trascender géneros. En él, la moda encuentra a un aliado que entiende la narrativa del riesgo, que no teme a la crítica y que, por encima de todo, sabe lo que significa ser fiel a sí mismo.

La incorporación de un artista mexicano a la estructura de NYFW habla de una conversación cada vez más global. La música urbana latina se ha convertido en un fenómeno mundial y ahora la moda —ese otro lenguaje universal— reconoce su influencia. No se trata solo de la ropa, sino de lo que representa: identidad, pertenencia, resistencia, autenticidad.

Peso Pluma simboliza el triunfo de quienes se atreven a ocupar espacios que antes parecían reservados para otros. Su llegada a NYFW es también la de una generación que entiende que el estilo no está separado de la música ni del origen cultural, sino que se nutre de ellos para reinventarse constantemente.

Esta edición de la Semana de la Moda promete ser un espectáculo en todos los sentidos. Desde la magnitud de los desfiles hasta la atmósfera en las calles, Nueva York se prepara para convertirse, una vez más, en la capital de la moda global. El street style, siempre un protagonista paralelo, también mostrará cómo la música y la cultura urbana influyen en la forma en que nos vestimos día a día.

Y en el centro de todo estará Peso Pluma, recordándonos que la moda no es un club exclusivo, sino un espacio abierto a quienes tienen algo que decir y una historia que contar. En este 2025, la historia de NYFW se escribe con ritmos mexicanos y con una autenticidad que promete dejar huella.

Para LeBron James, el número 23 es más que una cifra en la espalda de una camiseta: es un símbolo de identidad, continuidad y grandeza. Desde niño, en Akron, eligió portar los mismos dígitos que su ídolo Michael Jordan, estableciendo un vínculo eterno con la leyenda que inspiró a generaciones. Aunque en ciertos momentos de su carrera optó por el número 6 —primero con los Miami Heat, entre 2010 y 2014, y más tarde con Los Angeles Lakers, entre 2021 y 2023—, el 23 siempre ha sido su verdadero emblema, el que lo acompaña en la historia y ahora marca una nueva era en su legado deportivo y cultural.

La llegada de la vigésima tercera edición de su icónica línea con Nike no podía ser un lanzamiento cualquiera. El peso simbólico del número exigía un diseño capaz de condensar dos décadas de dominio en la NBA y, al mismo tiempo, proyectar la visión de LeBron hacia el futuro. El resultado son los Nike LeBron 23, unos tenis que no solo destacan por su estética y tecnología de vanguardia, sino también por la carga emocional que representan. Con una silueta media-alta, el modelo se presenta como un manifiesto visual y funcional de la carrera de un jugador considerado inmortal, cuyo lugar en el Salón de la Fama está prácticamente asegurado.

La campaña publicitaria, espectacular y llena de simbolismos, ha desatado rumores sobre una posible última temporada de LeBron James en la NBA. Nike, en complicidad con su estrella, ha lanzado 23 versiones de este calzado, cada una con un relato único que celebra capítulos icónicos de su trayectoria:

La edición “Uncharted”, bañada en dorado, conmemora su hazaña de superar la barrera de los 40,000 puntos, un récord sin precedentes en la liga.

La variante “Miami Twice” revive la intensidad de sus dos títulos consecutivos con los Heat, un momento que lo consolidó como líder indiscutible.

Y la “LeBronto” rescata con ironía y orgullo aquella época de dominio absoluto sobre los Toronto Raptors en los playoffs de la década pasada.

Más allá del homenaje, estos sneakers están diseñados para rendir en la cancha. Los LeBron 23 incorporan una entresuela ZoomX de longitud completa que garantiza ligereza y máximo retorno de energía, ideal para jugadores explosivos. Además, integran un innovador “sistema de contención Crown”, creado para ofrecer un nivel extra de estabilidad en los movimientos de alta intensidad, donde cada salto y cada cambio de dirección deben responder con precisión quirúrgica.

El lanzamiento global estuvo acompañado por la gira “Forever King”, que llevó a LeBron a distintas ciudades de China. Allí, la leyenda no solo presentó su nuevo calzado, sino que también participó en partidos juveniles, actividades con aficionados y proyectos comunitarios que refuerzan su compromiso de inspirar a la próxima generación. Más que un jugador, James sigue consolidándose como una figura cultural y social.

En Shanghái, durante una conversación con GQ, LeBron confesó que el reto de los LeBron 23 no era únicamente diseñar un par de tenis conmemorativos, sino crear un puente entre su legado y el futuro del juego. Para él, este lanzamiento no es un punto final, sino un recordatorio de todo lo construido y una invitación a imaginar lo que aún queda por lograr.

Con los Nike LeBron 23, no hablamos únicamente de sneakers: hablamos de historia, de innovación y de la capacidad de un atleta para transformar un número en un símbolo universal. Y aunque todavía no sabemos si este será el último capítulo de LeBron en la NBA, lo que sí es seguro es que estos tenis quedarán grabados como parte de su legado eterno.

La alfombra roja de los MTV Video Music Awards 2025 —en su edición número 41— no fue únicamente un desfile de celebridades y estilismos llamativos. Se convirtió en un escenario de declaraciones estéticas, políticas y culturales. Entre quienes lograron dejar huella estuvo Lenny Tavárez, quien brilló con una propuesta que trascendió lo visual: un look cargado de simbolismo, dedicado a los inmigrantes, en un momento donde la crisis migratoria ocupa titulares tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

El puertorriqueño apareció con un traje negro de impecable corte, firmado por el diseñador mexicano Manuel Tiscareño, reconocido en la alta costura por fusionar arte, moda y discurso social. Lo que lució Tavárez no fue un simple outfit de alfombra roja, sino una pieza concebida para transmitir resistencia, memoria y un grito silencioso de justicia.

El trasfondo lo hizo aún más conmovedor: el sastre principal de Tiscareño fue deportado recientemente a Ciudad de México en un momento decisivo para la marca, situación que no solo impactó al diseñador, sino que se convirtió en detonante creativo. De esa experiencia nació el traje que llevó Tavárez, transformado en un símbolo de lucha y visibilidad para miles de inmigrantes cuyas historias suelen quedar invisibles.

“Para mí no se trataba de usar un traje más de alfombra roja, yo quería que mi look dijera algo con propósito”, compartió el cantante en entrevista exclusiva. “Estoy bien consciente de lo que está pasando con las deportaciones y la división en el país, y sentía la necesidad de reflejar esa realidad en mi presencia aquí”. Sus palabras resonaron tanto como su imagen: sobria, elegante y cargada de significado.

El compromiso social no le restó glamour; al contrario, lo elevó. El negro absoluto del traje, acompañado de líneas depuradas y acabados artesanales, convirtió a Tavárez en uno de los más fotografiados de la noche. Su sobriedad contrastó con el brillo y la extravagancia de otros estilismos, logrando que el mensaje detrás de la prenda se volviera aún más evidente.

Horas después, Lenny Tavárez volvió a brillar, esta vez sobre el escenario junto a J Balvin y Justin Quiles para interpretar el hit “Zun Zun”. La presentación, llena de energía, transformó el Barclays Center en un auténtico club nocturno. Con luces de neón, coreografías precisas y un cuerpo de bailarines impresionante, el show se convirtió en uno de los más comentados de la gala.

Para esta segunda aparición, el artista optó por un cambio de imagen radical: chaqueta de cuero Vanson, bermudas diseñadas por Marco Hall y botas de combate de Steel Ground. Un look urbano, vibrante y con un aire rebelde que reflejaba la esencia misma del reguetón: irreverencia, autenticidad y fuerza.

Con sus dos facetas —primero en la alfombra roja, luego en el escenario— Lenny Tavárez dejó claro que la moda puede ser tanto un acto de glamour como un vehículo de protesta y visibilidad. Mientras muchos artistas se decantaron por la opulencia y la extravagancia, él eligió un gesto cargado de intención, demostrando que el verdadero impacto está en la narrativa detrás de cada prenda.

En una industria que con frecuencia prioriza lo superficial, Tavárez apostó por el riesgo más sofisticado: unir estilo y conciencia social. Un recordatorio de que la moda no solo viste, sino que comunica, incomoda y abre diálogos urgentes.

En los VMAs 2025, el reguetón encontró en Lenny Tavárez no solo a un intérprete poderoso, sino también a un embajador de estilo capaz de convertir la alfombra roja en una plataforma de visibilidad para quienes más lo necesitan. Y quizá ahí radicó la verdadera revolución estética de la noche.

La actriz española sorprendió en Madrid con un estilismo que encajó a la perfección con la tendencia pijama-core, una corriente que combina comodidad y sofisticación en dosis equilibradas. Cuando se habla de referentes de moda en España, el nombre de Ester Expósito surge de inmediato en los primeros lugares. Su elegancia natural, sumada a su carisma y a un innegable talento actoral, la han convertido no solo en una de las intérpretes más queridas y reconocidas de los últimos años, sino también en una auténtica it-girl internacional.
Expósito no solo conquista en cada uno de sus proyectos en la pantalla, sino que también se ha consolidado como un icono capaz de dictar tendencias, inspirar a miles de jóvenes y redefinir los estándares de estilo y belleza con cada aparición pública.

Siempre fiel a su característica melena rubia y larga —un sello distintivo en su imagen—, la actriz de 25 años ha optado a lo largo del tiempo por variaciones sutiles en el tono, permaneciendo dentro de la gama dorada que resalta su estilo. Sin embargo, donde realmente se ha atrevido a innovar es en los cortes y en las formas de peinarse, explorando alternativas que potencian sus facciones y evidencian su versatilidad frente a las tendencias.

En esta ocasión, Ester Expósito apostó por un flequillo elegante y moderno, reafirmando su capacidad de reinventarse sin perder la esencia que la caracteriza. Cabe recordar que no es la primera vez que recurre a este recurso: en sus redes sociales abundan selfies en los que luce flequillo de manera natural y desenfadada, aportando frescura y enmarcando su rostro con delicadeza. La diferencia es que, esta vez, decidió llevarlo a un evento público de gran visibilidad, convirtiéndolo en una propuesta sofisticada y altamente inspiradora.

Este gesto no solo refuerza su estatus como referente de moda y belleza, sino que también ofrece una alternativa atractiva para quienes buscan un cambio visible, práctico y versátil al mismo tiempo. Así, Expósito demuestra una vez más que su estilo evoluciona con naturalidad, marcando tendencia en cada paso.

El flequillo es uno de esos clásicos que nunca desaparecen del todo: puede experimentar altibajos en popularidad, pero siempre regresa para conquistar nuevas temporadas. De cara al inicio del otoño, la actriz española lo adoptó en una versión recta y ligeramente redondeada en los extremos, lo que enmarca su rostro de manera favorecedora y resalta la armonía de sus facciones.

La intérprete fue vista en pleno centro de Madrid durante la promoción de El Talento, su nueva película que llegará a los cines españoles este fin de semana. Mientras que en el póster oficial aparece con un semblante serio y una melena suelta de aire clásico, en este evento eligió sorprender con un look más femenino, delicado y actual, mostrando su capacidad de reinventarse frente a las cámaras.

Su cabello, con raíces ligeramente más oscuras que aportaban profundidad y un degradado rubio luminoso en las puntas, se convirtió en el centro de atención gracias al flequillo, auténtico protagonista de su beauty look. Para acompañar este cambio, Expósito eligió un maquillaje natural: piel radiante con efecto glow, labios delineados con un sutil toque de color y un acabado fresco que realzaba su juventud y vitalidad.

Con esta elección, la actriz no solo marca tendencia entre quienes buscan un cambio accesible pero impactante, sino que también confirma su posición como referente de estilo. Su apuesta por un flequillo versátil demuestra que pequeños detalles pueden transformar por completo una imagen y proyectar sofisticación sin perder naturalidad.

El flequillo no fue la única novedad que acaparó miradas en su última aparición pública. Ester Expósito sorprendió también con un estilismo inspirado en la tendencia pijama-core, una corriente que ha conquistado a iconos de la moda como Rihanna o Georgina Rodríguez, quienes han demostrado que prendas tradicionalmente asociadas al descanso pueden transformarse en propuestas sofisticadas y llenas de actitud con el styling adecuado.

Lejos de optar por una interpretación literal, la actriz llevó esta estética un paso más allá con un conjunto que evocaba la filosofía del upcycling: una blusa y una falda que recordaban a la reinvención de una clásica camisa masculina. La elección reflejó ingenio y creatividad, aportando un aire desenfadado pero cuidado al detalle.

El conjunto, confeccionado en algodón con estampado de cuadros, evocaba la ligereza de una pijama tradicional, pero gracias a los cortes estratégicos y a la manera en que fue combinado, se convirtió en un look capaz de destacar en un evento de gran visibilidad. El contraste entre lo cotidiano y lo glamuroso reforzó la idea de que la moda actual no solo busca impresionar, sino también transmitir autenticidad y versatilidad.

Con esta apuesta, Expósito reafirmó su estatus de referente fashionista y lanzó un mensaje claro: la comodidad y el estilo pueden ir de la mano. El pijama-core se consolida así como una alternativa fresca y divertida en el armario de quienes no temen experimentar.

Hay artistas que saben vestir. Y luego está A$AP Rocky, cuyo estilo se ha convertido en un fenómeno cultural por derecho propio. Desde hace años, el rapero de Harlem dejó de ser solo un referente de la música para convertirse en un arquitecto de tendencias capaz de anticipar lo que se llevará en las próximas temporadas. Su estilo no entiende de fronteras: mezcla lo urbano con lo clásico, lo experimental con lo elegante, y siempre consigue que cada aparición pública genere conversación.
No se trata únicamente de un intérprete que arriesga con la ropa, sino de alguien con visión creativa. Su papel como director creativo de Ray-Ban y el crecimiento de AWGE, su colectivo multidisciplinario, han consolidado su influencia en la moda, el arte y la cultura pop. A$AP Rocky ya no viste ropa: construye narrativas que se convierten en inspiración para toda una generación.

La última vez que lo vimos, en Los Ángeles, Rocky parecía estar en un registro cotidiano, casi de “vecino cool”. Pero en él, incluso lo más sencillo se convierte en declaración de estilo. El conjunto estaba formado por una camisa clásica de Celine y unos pantalones rectos de pana de Emporio Armani, prendas atemporales que, sin embargo, adquirieron una nueva dimensión gracias al toque maestro: unas botas de punta cuadrada.

Aquí radica la diferencia. Esa elección no es casual. El calzado de punta cuadrada, con reminiscencias de los 70 y ecos de minimalismo de los 90, ha vuelto con fuerza a la pasarela y promete ser la gran tendencia del otoño 2025. Lo han confirmado casas como Versace, Louis Vuitton, Loewe y, sobre todo, Bottega Veneta, la firma que ha consolidado esta silueta como un statement de modernidad.

Las escogidas por Rocky son los Haddock Lace-Up Boots de Bottega Veneta, en un delicado color arena. Están confeccionadas en ante robusto, con una suela de goma efecto crepé que equilibra resistencia y estilo. El detalle diferenciador es el cuello de cuero intrecciato en negro —el trenzado icónico de la maison italiana—, aunque en el estilismo del rapero quedaba oculto bajo sus pantalones.

El precio, 1.300 euros, las sitúa en el terreno del lujo aspiracional. Pero más allá de su coste, lo importante es su significado: representan la reinterpretación contemporánea del calzado masculino clásico, pensada para un hombre que busca distinguirse sin renunciar a la funcionalidad.

El verdadero poder de A$AP Rocky está en su capacidad para unir mundos. A un conjunto minimalista le añade accesorios de alto voltaje que transforman por completo el look. En esta ocasión, optó por el bolso más codiciado del momento: el Speedy de Louis Vuitton diseñado por Pharrell Williams, pieza que se ha convertido en el símbolo del nuevo lujo nómada.
A eso sumó unos pendientes de Tiffany & Co., las Explorer V Blacked Out de Ray-Ban (una versión futurista del clásico aviador) y, como guinda, un Royal Oak de Audemars Piguet de 39 mm en oro amarillo, cuyo valor en el mercado secundario supera los 240 mil euros. Un accesorio que, más allá de ser un reloj, se convierte en un manifiesto de poder y exclusividad.

Lo interesante es que, pese a la evidente exclusividad de cada prenda, A$AP Rocky transmite una idea clara: su estilo no es solo lujo, es actitud y construcción visual. Él puede vestir piezas de cuatro y cinco cifras, pero lo hace con la naturalidad de alguien que juega con la moda. Y eso es lo que lo vuelve aspiracional: cualquiera puede inspirarse en él y recrear su estética con piezas más accesibles, replicando la fórmula de básicos impecables + un accesorio statement.

Además, Rocky no solo sigue tendencias, las redefine. Con este look, marca el inicio de una temporada en la que el calzado se convierte en el protagonista, desplazando a sneakers y devolviendo protagonismo a las botas de diseño. En un momento en que la moda masculina busca equilibrar comodidad y elegancia, Rocky demuestra que ambos universos pueden convivir en perfecta armonía.

Si este es su punto de partida para la temporada, queda claro que el rapero promete regalarnos un auténtico desfile personal en los próximos meses. No sería extraño que en breve veamos cómo su apuesta por las botas de punta cuadrada escala a los armarios masculinos más influyentes del mundo, desde celebridades hasta insiders de la moda.

El otoño 2025 apenas empieza, pero A$AP Rocky ya nos ha dado la primera lección: despedirse del verano no significa perder frescura, sino reinventar la elegancia desde el detalle. Y, como siempre, lo hace caminando un paso adelante del resto.

“Honor a quien honor merece”. Si hay una frase que define el impacto de Giorgio Armani (1934-2025) en el mundo de la moda, la belleza y el estilo de vida, es esta. El diseñador italiano no solo revolucionó la indumentaria masculina y femenina con cortes impecables, siluetas minimalistas y una elegancia atemporal; también entendió que la moda trasciende la ropa. Armani construyó un universo donde el buen gusto podía respirarse, vestirse, degustarse y, por supuesto, también olerse.

En esa visión integral, la perfumería ocupó un lugar privilegiado. Para Giorgio Armani, un aroma era mucho más que un accesorio: era una firma invisible, un recuerdo imborrable, una manera de extender la elegancia a lo más íntimo de la experiencia humana. Y en ese terreno, dejó creaciones que hoy son pilares indiscutibles de la alta perfumería.

Hoy, al rendir homenaje a su vida y legado, repasamos tres de sus perfumes más emblemáticos. Fragancias que resumen su filosofía: la búsqueda de la sencillez refinada, la belleza natural y el lujo discreto.

Si hay un perfume que encapsula el espíritu de Giorgio Armani, ese es Acqua Di Giò. Lanzado en 1996, se convirtió en un clásico inmediato, una fragancia que no solo definió una generación, sino que logró trascender décadas sin perder vigencia.

Inspirado en la pasión de Armani por el Mediterráneo —en especial por la isla de Pantelleria, su refugio personal—, Acqua Di Giò es una oda al mar, a la brisa salina y a las mañanas luminosas de verano. Su pirámide olfativa combina notas cítricas, florales y marinas que evocan limpieza, frescura y libertad.

Con más de una decena de ediciones y reinterpretaciones, cada lanzamiento explora una faceta distinta de la masculinidad contemporánea. Sin embargo, el Eau de Toilette original sigue siendo insustituible: versátil, natural y elegante, apto tanto para una reunión formal como para una escapada a la playa.

Acqua Di Giò no es solo un aroma, es un estilo de vida: la prueba de que la verdadera elegancia está en la sencillez.

Si Acqua Di Giò conquistó al mundo, Bois d’Encens conquistó al propio Giorgio Armani. Parte de la exclusiva colección Armani Privé, lanzada en 2004, esta fragancia es quizá la más personal del diseñador.

La línea Privé fue concebida como una ventana a sus recuerdos, viajes y emociones. Cada creación es un relato, una experiencia olfativa que transporta a lugares y momentos íntimos. Entre todas, Bois d’Encens ocupa un lugar de honor: era el perfume favorito de Armani.

Con apenas cinco acordes amaderados y ambarinos, es un aroma cálido, austero y envolvente. Inspirado en Pantelleria, la isla volcánica que servía como refugio espiritual del diseñador, transmite misticismo, sobriedad y sofisticación.

No es casual que esta fragancia haya recibido tres premios de la Fragrance Foundation, los llamados “Oscar de la perfumería”. Bois d’Encens no busca agradar a todos, sino conectar de manera íntima y ritual con quien lo lleva. En él se encuentra la esencia pura de Armani: fuerza interior, discreción y un lujo que se vive hacia adentro.

Entre los lanzamientos más recientes y significativos, destaca Stronger With You Parfum (2025). Aunque la colección nació en 2017, esta versión representa su evolución hacia una intensidad más madura, profunda e inolvidable.

La fragancia celebra la modernidad masculina desde una perspectiva emocional: la fuerza del amor, la complicidad de pareja y la unión de dos almas. Originalmente lanzada junto a una versión femenina, simboliza el poder de la dualidad.

El Parfum de 2025 acentúa los matices orientales fougère con notas cálidas de castaña y vainilla, convirtiéndose en un aroma ideal para noches frías, encuentros íntimos y momentos que buscan dejar huella. Es un perfume que une lo clásico con lo contemporáneo: la elegancia eterna con la intensidad del presente.

La perfumería de Giorgio Armani no fue un capítulo aislado, sino una prolongación de su filosofía de vida. Sus fragancias no pretendían deslumbrar con artificios, sino acompañar con sutileza, transmitir emociones y convertirse en parte de la identidad de quien las lleva.

Desde la frescura mediterránea de Acqua Di Giò, hasta la espiritualidad íntima de Bois d’Encens y la pasión moderna de Stronger With You, cada creación es testimonio de una visión que transformó la forma de entender la elegancia.

Hoy, al recordar a Giorgio Armani, celebramos no solo al diseñador que cambió la moda, sino también al creador que supo atrapar el alma humana en gotas de fragancia. Un legado invisible, pero eterno, que seguirá atravesando generaciones.

Los Oscar y la Gala Met marcan la pauta de la moda más exquisita, pero hay otro tipo de evento donde el lujo se luce en la muñeca y se aprecia a plena vista: los torneos deportivos. El US Open, con su energía vibrante y ese aire inconfundiblemente neoyorquino, se ha convertido en uno de los mayores escaparates para los coleccionistas y amantes de la relojería. No hablamos de apariciones discretas: hablamos de un despliegue calculado, donde cada saque y cada celebración en la grada se convierte en la excusa perfecta para mostrar un ícono de la alta relojería.

Mientras que en los eventos de etiqueta suelen predominar piezas clásicas, sobrias y elegantes, en el US Open los relojes parecen soltarse el nudo de la corbata. Aquí conviven joyas de Cartier con Rolex Daytonas de platino, rarezas de casas independientes como Vanguart y apuestas de Louis Vuitton, que en pocos años ha pasado de ser vista como “marca de moda” a consolidarse como un jugador serio en la industria. El resultado es una pasarela informal, pero poderosísima, donde los relojes hablan tanto como la ropa.

Steve Carell con un Rolex Daytona ref. 116506

Steve Carell, eterno Michael Scott en The Office pero también actor con un estilo personal muy cuidado, apareció con un Rolex Daytona ref. 116506 en platino. Y no cualquier Daytona: esta referencia, lanzada en 2013 para conmemorar el 50 aniversario del modelo, es uno de los santos griales modernos de la relojería.

Su caja de platino de 40 mm, el brazalete Oyster del mismo metal, el bisel marrón Cerachrom y, sobre todo, la esfera azul hielo con índices de diamantes le otorgan un aura especial. No es un Rolex “común”, sino una declaración: discreto a primera vista, pero inconfundiblemente exclusivo. Carell, sin estridencias, demuestra que sabe jugar en la liga alta de los coleccionistas.

Jeremy Allen White en el US Open con Louis Vuitton.

Louis Vuitton lleva años buscando ser reconocida en el mundo de la relojería, y en 2023 dio un golpe sobre la mesa rediseñando su reloj insignia: el Tambour. Más delgado, refinado y con un perfil mucho más versátil, el nuevo diseño transformó un reloj de nicho en una pieza codiciada por entendidos.

El encargado de llevarlo al US Open fue Jeremy Allen White, protagonista de The Bear y próximo Bruce Springsteen en el biopic Deliver Me From Nowhere. Sentado en las gradas, su Tambour no solo hablaba de moda, sino también de un nuevo capítulo en el posicionamiento de la maison dentro de la alta relojería. Si hace unos años parecía improbable que Vuitton compitiera en esta liga, hoy es imposible ignorarlo.

Andrey Rublev luciendo un Vanguart Orb.

En la cancha, el ruso Andrey Rublev fue más allá de las grandes casas tradicionales y lució un Vanguart Orb, una pieza que representa la nueva ola de marcas independientes. Con diseño futurista y un espíritu técnico casi experimental, el reloj acompaña perfectamente la energía joven y disruptiva del tenista. En un torneo donde abundan Rolex y TAG Heuer, Rublev demuestra que no todos siguen el mismo guion: algunos prefieren escribir el suyo propio.

Lo que antes parecía anecdótico se ha convertido en tradición: los relojes del US Open son casi tan comentados como los propios partidos. Y no es casualidad. A diferencia de otros escenarios, aquí jugadores y celebridades se permiten la extravagancia: Daytonas con diamantes, Cartier Tank impecables, TAG Heuer deportivos e independientes que marcan tendencia.

En definitiva, el US Open es hoy un escaparate de savoir-faire suizo (y más allá), donde cada pieza cuenta una historia: la de la evolución de su portador, la de la marca que la fabrica y la de un deporte que, además de pasión y disciplina, se ha convertido en terreno fértil para el lujo más sofisticado.

Timothée Chalamet es, quizá, el único actor de su generación capaz de convertir una salida casual al estadio en un acontecimiento de estilo. Este fin de semana, el protagonista de Call Me by Your Name y Wonka acudió casi de incógnito al partido entre el Chelsea y el Fulham en Stamford Bridge, demostrando una vez más que la moda no necesita alfombra roja para ser noticia. Lo curioso es que su look no respondía ni al uniforme urbano londinense ni al casualwear habitual de un hincha de fútbol. Lo que Chalamet llevó consigo fue, nada más y nada menos, que la versión más aspiracional de una de las tendencias más improbables del menswear actual: el pantanocore.

El término swamp-core (o pantanocore en español) nació en redes como una etiqueta irónica, pero terminó por instalarse como una corriente estética definida. Su inspiración inicial vino de Jeremy Dufrene, marido de Lana Del Rey, quien en 2019 saltó a la fama por un detalle insólito: mientras el mundo veía a la cantante como la musa melancólica de la cultura pop, él trabajaba como guía turístico en los pantanos de Luisiana. Su uniforme diario —camisas de camuflaje, gorras utilitarias, botas embarradas— rompió internet y abrió la puerta a una tendencia que conjugaba crudeza, practicidad y un aire retro de trabajador anónimo del sur profundo.

Lo que empezó como un guiño redneck terminó transformándose en un estilo de culto: un chic desaliñado que mezcla prendas técnicas con toques rockeros y que, curiosamente, encontró eco entre celebridades que buscan diferenciarse de la perfección pulida de Hollywood.

El actor no llegó a Stamford Bridge con un estilismo obvio, sino con un conjunto cuidadosamente calculado para parecer espontáneo. La base fue una gorra de camuflaje de Nahmias, un accesorio más propio de una tienda de cebos de pesca en Luisiana que de un estadio londinense. A esto sumó unas gafas Oakley envolventes, rescatadas directamente de la estética deportiva de los 90, un detalle que confirma que el ugly chic sigue marcando pauta en la moda masculina.

En contraste, Chalamet elevó el conjunto con una sudadera negra con capucha de Chrome Hearts, la marca angelina de culto que mezcla lujo artesanal, referencias góticas y espíritu motero. Esta pieza no solo añadía oscuridad y textura, sino que situaba el look en un terreno híbrido: ni puramente pantanoso, ni del todo urbano, sino justo en la intersección donde surge la tendencia. Y, como si fuera necesario recordarlo, el toque de fanatismo: una bolsa oficial del Chelsea F.C., que completaba el estilismo con un gesto de autenticidad deportiva.

El impacto del look no estuvo solo en la ropa. Chalamet apareció con el cabello mucho más corto de lo habitual, casi al ras, un contraste radical frente a la melena desordenada que ha sido parte de su identidad visual en la última década. A ello se sumó un bigote mínimo, apenas perceptible, pero suficiente para evocar la estética de un cajero de gasolinera en Florida. Dos gestos que, en otro contexto, podrían parecer descuidados, pero que aquí funcionan como el hilo conductor de la narrativa: un aire de abandono cuidadosamente diseñado.

El atractivo de esta estética reside en su contradicción. El pantanocore no debería tener sentido en un escenario como un partido de la Premier League, y menos aún en el guardarropa de uno de los actores más cotizados de su generación. Pero en Chalamet, lo improbable se convierte en aspiracional. La clave está en la “despreocupación estudiada”: un estilo que aparenta improvisación, pero que en realidad está meticulosamente calculado.

Mientras otros optan por el streetwear o el lujo deportivo para asistir a un estadio, Chalamet transmite un mensaje distinto: se puede ser hincha del Chelsea y, al mismo tiempo, parecer listo para enfrentarse a un caimán en los pantanos de Luisiana. En su interpretación, el pantano es moda, y él es su embajador involuntario.

Timothée Chalamet reafirma una idea que la moda contemporánea repite una y otra vez: lo feo, lo funcional, lo marginal, puede convertirse en lujo si se recontextualiza con inteligencia. Su aparición en Stamford Bridge no solo fue un guiño a su pasión futbolera, sino también una clase magistral de estilo GQ: tomar lo inverosímil y convertirlo en deseable.

Hay bolsos… y luego está el Birkin de Hermès. Nacido en los años 80 como respuesta a las necesidades de Jane Birkin —un bolso práctico pero elegante—, esta pieza se convirtió en objeto de culto, símbolo de estatus y máxima representación de lo aspiracional en la moda. No es un simple accesorio: conseguir uno implica mucho más que dinero. Requiere paciencia, vínculos con la maison y, sobre todo, un golpe de suerte.

A lo largo de las décadas, el Birkin ha evolucionado sin perder su halo de exclusividad. Ha conquistado a actrices, modelos, raperos y ahora también a Leo Messi, quien ha demostrado que este bolso no solo encarna lujo, sino que también puede ser el aliado perfecto para un estilo de vida dinámico.

El astro argentino fue captado recientemente en Buenos Aires con el Cargo HAC Birkin, un modelo lanzado en 2020 y diseñado con un público masculino en mente. Inspirado en la practicidad de los pantalones militares, incorpora cuatro bolsillos exteriores que aportan funcionalidad y un aire contemporáneo a su silueta clásica. La combinación de piel negra y lona blanca equilibra lo sofisticado con lo deportivo, evocando el espíritu ecuestre original de Hermès, pero adaptado al ritmo vertiginoso de la vida moderna.

Messi lo acompañó con un look total black y unas icónicas adidas Superstar, confirmando que, incluso en la sencillez, los detalles marcan la diferencia. La imagen resulta reveladora: entre vuelos internacionales, entrenamientos y el desafío de liderar a la albiceleste rumbo al Mundial 2026, el argentino necesita un accesorio que responda a todo. El Birkin lo hace, y además se integra como una extensión natural de su estilo.

Más allá de su precio —que en el mercado de reventa alcanza decenas de miles de euros—, lo que vuelve especial a este bolso es el acceso restringido. No basta con quererlo: hay que pertenecer a un círculo reducido para conseguirlo. Messi no solo cumple ese requisito, sino que lo resignifica, llevando una de las piezas más codiciadas de la maison al terreno de lo cotidiano. En su caso, el Birkin deja de ser un símbolo inalcanzable y se convierte en parte de la narrativa de un hombre que ya es leyenda, dentro y fuera del campo.

Saúl “Canelo” Álvarez ha comprendido que la elegancia no se mide únicamente en cinturones de campeonato ni en relojes exclusivos. Dentro del ring, sus puños cuentan historias de disciplina, sacrificio y gloria; fuera de él, su estilo se ha transformado en el reflejo maduro de quién es hoy. Esa evolución alcanza ahora un capítulo decisivo con AMIRI, la firma californiana que lo eligió como rostro de su campaña Otoño-Invierno 2025. Bajo la mirada artística de Hart Leshkina, las imágenes fueron capturadas en una mansión vintage donde la sastrería dialoga con las vendas de boxeo, en una fusión íntima entre fuerza y sofisticación.

“Mi estilo fuera del ring ha cambiado, al igual que he crecido como peleador”, confiesa Álvarez. Hubo un tiempo en que su mundo giraba únicamente alrededor de entrenamientos y combates, donde la moda parecía un lujo innecesario. Hoy entiende que la ropa también puede contar una historia: la del hombre que se ha construido más allá de los títulos, un relato de seguridad, carácter y legado.

Lo que define esta colaboración es la autenticidad. “Soy fan de AMIRI, he seguido la marca y he usado su ropa”, admite sin rodeos. No se trata de un acuerdo comercial distante, sino de un encuentro natural con una estética que lo atrapó por su calidad, su diseño y esa masculinidad moderna que combina sobriedad con audacia. Cuando conoció a Mike Amiri, la conexión fue inmediata. Los unía una misma filosofía: la pasión por perfeccionar un oficio, el respeto a la tradición y la obsesión por elevar cada detalle. “La moda es otro mundo —dice—, pero tiene mucho en común con el deporte: compromiso, disciplina y la búsqueda de excelencia”.

La campaña captura esa dualidad. Canelo aparece en trajes de sastrería impecable, camisas de esmoquin con volantes y moños desanudados, combinados con piezas que reinterpretan el sportswear estadounidense desde una óptica sofisticada. Ante la cámara, ya no es solo el campeón indiscutido, sino un hombre que revela nuevas facetas.

Una imagen lo resume todo: manos vendadas y traje perfecto. “Las vendas representan mi arte; los trajes, la evolución y el éxito fuera del ring. Unir ambos en una foto es poderoso”, asegura. Para él, esa fusión transmite un mensaje directo a las nuevas generaciones: se puede crecer sin olvidar de dónde vienes.

La elegancia, insiste, no empieza en el armario. “La elegancia viene de adentro: confianza, disciplina, respeto propio”. Recuerda que mucho antes de acceder a la moda de lujo ya cuidaba su presencia, porque la autenticidad no necesita etiquetas. “La elegancia es ser tú mismo sin fingir”.

En AMIRI ha encontrado un espejo de su propio recorrido: reinterpretar lo clásico, honrar la tradición y añadir un sello personal. Como en el boxeo, se trata de aprender de los grandes, respetar la herencia y después atreverse a innovar. “Los clásicos representan de dónde vengo: México, mis valores familiares, mis recuerdos”, afirma con orgullo.

Más allá de lo estético, esta colaboración le ha recordado que creatividad y disciplina son inseparables. Lo que en el gimnasio se traduce en horas de entrenamiento, en el taller de diseño se refleja en la obsesión por cada costura. “Salir de tu zona de confort puede abrir nuevas formas de crecer”, asegura convencido. Y en ese terreno común entre boxeo y moda, Canelo Álvarez redefine lo que significa ser campeón, dentro y fuera del ring.

Lacoste siempre ha entendido que su logo es mucho más que un simple emblema. El cocodrilo, inmortalizado por René Lacoste en los años veinte, simboliza una forma de vivir: elegancia en la cancha, disciplina en el juego y una rebeldía que desafía convenciones. Sin embargo, la maison francesa también ha demostrado que su icónico reptil es capaz de transformarse y adaptarse sin perder su esencia. Ya lo hizo en 2018, cuando sustituyó temporalmente al cocodrilo por una serie de animales en peligro de extinción —desde la esquiva vaquita marina hasta la majestuosa tortuga rugosa birmana— en una cápsula solidaria a beneficio de Save Our Species. Aquella colección se agotó en menos de una hora, convirtiéndose en un hito dentro de la moda con propósito.

Novak Djokovic, el indiscutible referente del tenis mundial.

Hoy, esa misma capacidad de reinvención regresa con un gesto cargado de simbolismo. En lugar del cocodrilo, aparece una cabra bordada en el pecho de las prendas. El mensaje es claro: se trata de un homenaje a Novak Djokovic, considerado por muchos el mejor tenista de todos los tiempos. Desde 2017, Lacoste respalda al jugador serbio, y ahora lo celebra con una cápsula exclusiva que une moda, deporte y leyenda.

¿Por qué una cabra? La respuesta está en el acrónimo GOAT (Greatest Of All Time), título que Djokovic se ha ganado con determinación y resultados. Con 24 títulos de Grand Slam en su haber, no solo es el jugador más laureado de la historia, sino también un símbolo de resistencia, disciplina y estilo. Virtudes que reflejan, como un espejo, las cualidades que caracterizaron a René Lacoste en sus días de gloria.

Thierry Guibert, director general de Lacoste, lo resumió con palabras cargadas de admiración durante la presentación oficial de la colección en Nueva York, ciudad que vibra como epicentro del tenis durante el US Open: “Novak Djokovic forma parte de la familia Lacoste desde hace más de ocho años. Juntos compartimos un periodo excepcional, durante el cual ganó 12 títulos de Grand Slam, la mitad de su carrera. Además de ser un jugador extraordinario, su tenacidad, su mentalidad y sus valores han contribuido a elevar y amplificar la marca”.

El tenista serbio en el lanzamiento de la exclusiva cápsula “Del cocodrilo a la cabra” de Lacoste.

La elección de Nueva York como escenario no es casual. Fue allí donde René Lacoste ganó el campeonato estadounidense en 1926 y recibió por primera vez el apodo de Cocodrilo. Un año después, daría vida al polo que revolucionaría la manera de vestir en el deporte y en la calle. “Transformar hoy nuestro cocodrilo en cabra para rendir homenaje a Djokovic y revelar la colección en la Gran Manzana nos parecía la decisión más lógica”, añadió Guibert. “Es la mejor manera de mostrar que seguimos reinventando nuestros códigos, permaneciendo fieles al legado de René”.

La cápsula, con el evocador nombre “Del cocodrilo a la cabra”, reinterpreta las piezas icónicas de Lacoste con un aire contemporáneo. El clásico polo en Petit Piqué, el chándal de tafetán con patrón de diamantes, una chaqueta estructurada, camisetas de corte limpio, pantalones deportivos y gorras forman parte de la propuesta. Todas las prendas mantienen el minimalismo elegante y el savoir-faire característico de la maison, pero con un detalle único: un logotipo de cabra diseñado en exclusiva, presentado en el inconfundible verde Lacoste.

Gorra de la exclusiva colección cápsula From the Crocodile to the Goat de Lacoste.

Más que ropa, esta cápsula limitada se convierte en un manifiesto. Un homenaje a la grandeza de Djokovic, al espíritu de superación que conecta generaciones y al legado de una marca que nunca deja de evolucionar. Disponible en mercados seleccionados a nivel global, la colección promete convertirse en objeto de deseo tanto para los amantes del tenis como para los devotos de la moda.

En el cruce entre deporte, lujo y cultura, Lacoste confirma una vez más que su cocodrilo puede transformarse sin perder su ferocidad. Y en esta ocasión, con orgullo, se convierte en cabra para celebrar al verdadero GOAT del tenis mundial.

La noche caía sobre Los Ángeles y, entre destellos de flashes, Margot Robbie apareció como una visión inesperada: ni rastro del rosa que la convirtió en muñeca de carne y hueso para Greta Gerwig. Esta vez, la actriz australiana se presentó envuelta en un negro absoluto, encarnando la estética que promete dominar el otoño-invierno 2025-2026.

El estreno de Un gran viaje atrevido y maravilloso, junto a Colin Farrell, fue el escenario perfecto para este giro estilístico. Andrew Mukamal, su cómplice habitual, orquestó un look de sobriedad calculada: un vestido de Stella McCartney (Resort 2026) con silueta corsé que ceñía la cintura y acentuaba las caderas con precisión geométrica. El resultado: elegante, magnético, casi arquitectónico.

Pero lo verdaderamente llamativo fue lo que no estaba. Ni joyas, ni clutch, ni maquillaje recargado. Solo un little black dress, sandalias mínimas y la decisión deliberada de dejar que la prenda hablara por sí misma. Una ausencia de adornos que, paradójicamente, multiplicaba la fuerza de su presencia.

En esta apuesta por la oscuridad, Robbie no está sola. Margaret Qualley y Zoë Kravitz ya habían mostrado su inclinación por una estética minimalista y gótica en sus últimas apariciones públicas. Y con el regreso de Miércoles 2 y el tour de prensa liderado por Jenna Ortega en clave dark, la tendencia no hace más que consolidarse. El negro se erige como el verdadero lujo de la temporada: un color que, en su sencillez, transmite poder y misterio.

El aire de la alfombra roja lo confirmaba. Entre vestidos brillantes y looks maximalistas de otros invitados, Robbie parecía habitar otra dimensión: silenciosa, contenida, imponente. Su estilismo evocaba lo que ya adelantaron Balenciaga, Dior, McQueen y Valentino en pasarela: un invierno en el que la moda regresa a lo esencial, abrazando la sombra como una nueva forma de sofisticación.

La escena era clara: mientras los fotógrafos gritaban su nombre y las luces buscaban cada ángulo, Margot Robbie se mantenía inmóvil, casi estoica, como si supiera que lo suyo no era solo un look, sino una declaración. El inicio oficial del goth girl winter ya tiene rostro, y es el de la actriz que supo transformarse de Barbie luminosa a heroína oscura con la misma naturalidad con la que conquista una alfombra roja.

Hace unos días, Justin Bieber sorprendió en Instagram al compartir una camiseta de fútbol que fusiona las icónicas tres rayas de Adidas con el logotipo de su marca, SKYLRK. La prenda, en azul claro y con tipografía minimalista, se complementa con pantalones cortos negros que también lucen ambos logos. El resultado: un diseño deportivo, sencillo y con todo el estilo característico del cantante.

Adidas x SKYLRK: así es la colaboración con Justin Bieber

La propuesta no se detiene en la camiseta. En julio, Bieber ya había presentado unas zapatillas de fútbol en tonos rosa pastel y crema, ubicadas en un punto intermedio entre el streetwear y el calzado de alto rendimiento.

Pero, ¿qué hay detrás de todo esto? No es casualidad que Bieber esté dedicando tanta pasión y energía a su nueva marca. Tras el lanzamiento de su álbum SWAG, ahora busca trasladar esa misma vibración a la moda, con un mensaje claro: no existen fronteras entre géneros, ni en la música ni en el estilo.

Un detalle curioso es que el nombre SKYLRK puede sonar familiar a los fanáticos del fútbol, ya que existe un club llamado Skylark FC en Bangladesh. Aunque la marca de Bieber no tiene relación con este equipo, la coincidencia conecta de manera natural con la energía futbolera que transmite la firma.

Justin Bieber vistiendo el jersey de la colaboración

Por ahora no hay información oficial sobre la fecha de lanzamiento ni sobre el precio de la camiseta adidas x SKYLRK. Habrá que esperar para descubrirlo, quizá cuando aparezca, de manera casual, sobre el futurista sofá de Bieber.

La marca peruana ESCVDO ha sido incorporada al catálogo de Harrods, el emblemático almacén londinense ubicado en Knightsbridge, marcando un hito para la moda latinoamericana en el circuito internacional del lujo. La colección de la firma ya está disponible tanto en la tienda física como en su plataforma digital, abriendo una nueva vitrina global para sus prendas de diseño contemporáneo y elaboración artesanal.

Este ingreso consolida el posicionamiento de ESCVDO como una de las propuestas más sólidas del diseño sudamericano. Su presencia en Harrods —un espacio históricamente dominado por casas europeas— representa un reconocimiento al potencial de la moda latinoamericana, especialmente cuando viene acompañada de una visión auténtica, sostenible y profundamente conectada con el territorio.

 

 

Desde su fundación, ESCVDO ha trabajado mano a mano con comunidades artesanas peruanas, integrando técnicas textiles ancestrales en colecciones que destacan por su sofisticación y originalidad. Varias de estas iniciativas se han desarrollado en alianza con organizaciones como Misión Huascarán, fortaleciendo una cadena de producción basada en el comercio justo, la trazabilidad y la preservación del saber local.

La marca, que ha vestido a figuras como Katy Perry —quien lució uno de sus vestidos en el videoclip de Electric—, mantiene su compromiso con la sostenibilidad mucho antes de que esta se convirtiera en una tendencia dentro de la industria. A diferencia de otros enfoques superficiales, ESCVDO ha construido relaciones laborales éticas y duraderas con los artesanos que colaboran en sus colecciones, siendo reconocida como la única marca peruana realmente sostenible en este sentido.

 

Con presencia en Fashion Week de Milán y vitrinas activas en cuatro continentes, ESCVDO reafirma su crecimiento constante y su capacidad de representar al diseño peruano en escenarios de alto perfil. Al frente del proyecto está la diseñadora Chiara Macchiavello, una de las creadoras más influyentes de su generación, quien ha logrado llevar su visión del lujo ético peruano a audiencias globales.

El ingreso de ESCVDO a Harrods no solo es un logro individual, sino una señal clara del lugar que la moda latinoamericana puede y debe ocupar en el mundo del lujo contemporáneo.

¿Aún estás en busca del calzado perfecto para este verano? Si tomamos como referencia el estilo de Jennifer Garner, las sandalias tipo chancla con detalles metálicos son una apuesta segura.

En los últimos dos años, la actriz ha sido vista en varias ocasiones usando las Tippi Slides de Celine, un modelo de tres tiras fabricado en lujosa piel de becerro, decorado con tachuelas doradas y aros metálicos. El verano pasado, Garner combinó estas sandalias de $1,100 con un look clásico de camiseta a rayas y pantalones azul marino. Este verano, volvió a lucirlas, esta vez con un polo de rayas y vaqueros blancos de pierna ancha, demostrando que son tan versátiles como atemporales.

 

 

Y si bien el precio de sus sandalias no es accesible para todos, hay buenas noticias: en Amazon existe un modelo casi idéntico por solo $65. Se trata de las sandalias Marc Fisher Verity, que replican con acierto el diseño de las Celine. Presentan una silueta de punta abierta, tres tiras anchas decoradas con tachuelas doradas y anillos, además de una plantilla acolchada y una cómoda plataforma de 2,5 cm. Vienen en cuero marrón —como las de Garner—, así como en blanco y negro, y están disponibles en tallas del 5 al 11, incluyendo medias tallas.

 

Créditos: Amazon

Estas sandalias económicas no solo tienen el visto bueno del estilo, sino también de cientos de compradoras. Una usuaria de Amazon las describió como “increíblemente cómodas”, mientras que otra elogió su gran sujeción y diseño llamativo: “Son estilosas y bonitas”.

Jennifer Garner no es la única celebridad que apuesta por este tipo de calzado: Martha Stewart se mantiene fiel a sus sandalias doradas, mientras que Demi Moore, Dakota Johnson y Gwyneth Paltrow también han sido vistas usando sandalias Celine en diferentes versiones.

¿Lo mejor? Las Marc Fisher Verity son increíblemente versátiles. Puedes usarlas con jeans cortos y camiseta para un look casual de día, o elevarlas con un vestido largo fluido y clutch para una noche de verano.

Elegancia, comodidad y estilo… por solo $65.

Si bien hay muchos neoyorquinos que han jurado jamás dejar que sus pies descalzos vean la luz del día, yo no soy una de esas personas. Y al parecer, Jennifer Lawrence tampoco. Esta semana, la actriz fue vista en Nueva York luciendo una de las tendencias más cómodas —y también más divisivas— del verano: las chanclas.

¿La diferencia? Lawrence las convirtió en un statement de estilo. Combinó un par de chanclas negras con un vestido largo sin mangas y un espacioso bolso de mano, logrando que un look ultra relajado se viera inesperadamente sofisticado.

Como amante de las chanclas desde siempre, ver a una de mis musas de estilo adoptarlas con tanto aplomo fue simplemente emocionante. Pero esta no es la primera vez que las fashionistas del momento las hacen parte de su uniforme. De hecho, me atrevo a decir que el estilo casual ha vuelto oficialmente —y con justa razón. Las chanclas son cómodas, versátiles y facilísimas de poner en esos días de prisa. Todo lo que una necesita en su calzado de verano ideal.

¿Lista para canalizar el estilo effortless de Jennifer Lawrence? Aquí te dejo opciones similares al look que llevó, muchas de ellas con descuento gracias a la Venta de Aniversario de Nordstrom.

El look de verano inspirado en Jennifer Lawrence

👡 Chanclas y sandalias:

  • Havaianas You Flip-Flop – $25 (antes $42)
  • Sandalia Ocean de Open Edit – $33 (antes $50)
  • Sandalia Roxanne Jelly de Tory Burch – $80 (antes $128)

👗 Vestidos largos y cómodos:

  • Vestido acanalado sin mangas de Nordstrom – $40 (antes $80)
  • Vestido tipo suéter plisado de Mango – $98 (antes $140)
  • Vestido sin mangas de mezcla de algodón de Nordstrom – $52 (antes $70)

👜 Bolsos tote espaciosos:

  • Bolso Coach North de piel granulada – $250 (antes $395)
  • Bolso triangular de Baboon to the Moon – $49 (antes $99)
  • Weekender de Baboon to the Moon – $113 (antes $169)

 

 

Tengo que confesarlo: para mí, las chanclas nunca pasaron de moda. Y las Havaianas han sido parte esencial de mi clóset desde hace años. Con su forro de goma que se seca rápidamente y una comodidad que simplemente no se discute, este modelo negro está con 40 % de descuento. ¡Imposible no llevarlas a casa!

En cuanto al vestido, estoy añadiendo al carrito el modelo inspirado en el de Lawrence. Su corte sin mangas es ideal para los días calurosos de Nueva York, y una compradora dijo que «se siente como el cielo en la piel». ¿Cómo no quererlo? Perfecto con sandalias para un brunch o con sneakers para hacer recados.

Y como fan declarada de los bolsos grandes, celebro que Lawrence comparta mi amor por los totes espaciosos. El modelo de Coach que llevó es tan funcional como elegante y viene en tonos que van con todo. Ideal para personalizarlo con un pañuelo, un llavero o lo que dicte tu estilo.

La ciudad eterna volvió a ser protagonista de un evento inolvidable. Bajo el cálido resplandor del atardecer en el Foro Romano, Domenico Dolce presentó en solitario la última colección de Alta Moda de Dolce & Gabbana. Con una puesta en escena imponente que transformó la emblemática Via Sacra la arteria principal de la Antigua Roma en una pasarela majestuosa, 450 invitados de distintas partes del mundo fueron testigos de un desfile que fusionó historia, lujo y teatralidad. Entre los asistentes destacaron figuras del mundo digital, la alta sociedad, el arte y la realeza, pero fue Lady Kitty Spencer quien acaparó todas las miradas con su impecable presencia y estilo.

Con la gracia de una figura mitológica y la seguridad de quien domina el arte de la alta costura, Kitty Spencer hizo su entrada en la pasarela transformada en templo romano. Aunque no es nueva en el universo barroco de Dolce & Gabbana, esta aparición se consagra como una de las más impactantes: lució un vestido ricamente bordado con piedras y flores en relieve, un peinado majestuoso digno de la realeza clásica y una presencia que combinaba el porte de Grace Kelly con la mística de una vestal moderna con linaje Windsor.

En el exclusivo universo de la alta costura, donde la artesanía es sagrada y cada puntada cuenta una historia, se necesitan momentos de pura audacia para sacudir los cimientos de la tradición. Daniel Roseberry, al frente de la legendaria Maison Schiaparelli, no solo ha aceptado ese reto, sino que lo ha redefinido con una creación que ya es icónica: un vestido cuyo corazón, literalmente, late con luz propia.

Presentado en su colección de Alta Costura Otoño 2025, el look causó un silencio reverencial seguido de una ovación instantánea. En un desfile que en su mayor parte, se movió en una paleta de blancos y negros. De pronto como una punzada de vida en medio de la elegante penumbra, apareció un vestido que no solo se veía, sino que se sentía.

En medio de una procesión de siluetas esculturales y guiños astutos a los archivos de Elsa Schiaparelli, una modelo desfiló en un vestido de satén carmesí profundo y visceral. La pieza, de una simplicidad engañosa en su columna fluida, guardaba su drama en el pecho. Allí, expuesto y sin disculpas, un corazón anatómico tridimensional, rodeado de rubíes y pedrería roja, latía con un ritmo propio, mecánico y constante.

El murmullo de la sala se convirtió en un asombro colectivo. No era una simple joya; era una declaración, una pieza de performance art que se contraía y pulsaba, imitando el órgano que nos da la vida. Este corazón, una maravilla de la artesanía y la ingeniería, es un homenaje directo a una de las colaboraciones más icónicas de la fundadora de la casa: la joya de “The Royal Heart” (El Corazón Real), creada por Salvador Dalí en 1953, que también presentaba un mecanismo de latido.

Roseberry, con su agudo sentido de la historia y su visión vanguardista, no se detuvo ahí. El surrealismo del vestido continuaba en su construcción. La espalda de la prenda esta esculpida en el mismo satén para recrear la forma de un torso femenino, con senos y abdomen definidos, creando la extraña y cautivadora ilusión de que la modelo llevaba la cabeza al revés. Era una pieza que desafiaba la percepción, fusionando el frente con la espalda, lo interno con lo externo, la vida con el arte.

Este vestido rojo sangre fue el clímax de una colección que, por lo demás, exploraba una elegancia más contenida pero igualmente potente. En una era de moda rápida y tendencias efímeras, el corazón palpitante de Schiaparelli es un poderoso recordatorio del propósito de la Alta Costura. No se trata solo de crear ropa hermosa, sino de evocar emociones, contar historias y empujar los límites de lo posible. Daniel Roseberry no solo ha diseñado un vestido; ha creado un momento inolvidable, demostrando una vez más que el legado de Schiaparelli no está en un museo, sino que sigue latiendo, más fuerte que nunca, en el corazón de la moda.

La noche del 13 de julio Bad Bunny inauguró su tan esperada residencia en el Coliseo de Puerto Rico no solo fue una explosión de música y orgullo boricua, sino también una lección magistral de estilo. Lejos de los atuendos extravagantes y las complejas propuestas de moda a las que nos tiene acostumbrados en las alfombras rojas, Benito Martinez Ocasio subió al escenario con un look que gritaba autenticidad: unos simples jeans y un par de impecables zapatillas blancas.

El poder de lo básico: Un look que habla por sí solo

En un mundo donde las celebridades compiten por el atuendo más llamativo, la elección de Bad Bunny fue una declaración de intenciones. Al volver a casa, se despojó de las capas de moda de alta costura para presentarse en su forma más pura relatable. Este “anti-look” es, paradójicamente, una de sus declaraciones de estilo más fuertes hasta la fecha.

Los Jeans: Comodidad y Rebeldía Cotidiana

No eran unos jeans cualquiera. Con un corte relajado, ni demasiado ajustado ni excesivamente holgado, la prenda evocaba la estética urbana de los años 90 que tanto ha influenciado su música y su estilo. El ligero desgaste en las rodillas añadía un toque de rebeldía vivida, un guiño a sus raíces y a una juventud que no teme ensuciarse las manos. El mensaje era claro: «Sigo siendo el mismo Benito de siempre».

 

 

Las zapatillas blancas: Un lienzo de posibilidades

Las zapatillas blancas son un clásico atemporal en el armario de cualquier persona, y esa es precisamente su magia. Al elegirlos, Bad Bunny creó una base limpia y nítida que ponía todo el foco en su presencia, su energía y su arte. Unas zapatillas impecables simbolizan un nuevo comienzo, una página en blanco. Para la primera noche de su residencia en casa, no podría haber una metáfora más perfecta. Demuestran que no se necesita un calzado de miles de dólares para pisar fuerte; solo se necesita confianza.

 

La belleza de la autenticidad

Más allá de las prendas, el verdadero “look de belleza” de la noche fue la confianza que emanaba. Su piel, cuidada y natural, brillaba bajo las luces del escenario. Su cabello, peinado de forma casual, y la ausencia de accesorios ostentosos completaban un cuadro de seguridad en sí mismo.

Este look nos enseña una lección fundamental: el estilo no reside en la etiqueta o en la complejidad, sino en la honestidad. Bad Bunny demostró que sentirse cómodo en la propia piel es el accesorio más poderoso. Al presentarse ante su gente su gente con la misma ropa que podría usar cualquiera de sus fans, rompió la barrera entre el ídolo y el pueblo, creando una conexión instantánea y genuina.

En definitiva, el primer look de Bad Bunny en su residencia fue un recordatorio de que, a veces, menos es infinitamente más. Fue un homenaje a sus orígenes, una oda a la simplicidad y la prueba definitiva de que el verdadero estilo no se viste, se siente.

 

Mientras el mundo mira hacia Perú por su gastronomía y su riqueza histórica, una nueva revolución silenciosa está tomando las pasarelas. Una generación de diseñadores audaces está tejiendo el futuro de la moda nacional, fusionando un profundo respeto por el legado ancestral con una visión vanguardista y global. Lejos de los nombres consagrados, esta nueva guardia emerge con propuestas que hablan de sostenibilidad, identidad y una sofisticación innata. Estos son los talentos que no solo debes conocer, sino seguir de cerca.

Alana Mauricio: Raíces y Devoción

Cuando una colección inspirada en una de las festividades más religiosas de los Andes peruanos, el ‘Qoyllur Riti’, cautiva a expertos de la moda, sabes que estás ante algo especial. Mónica “Alana” Mauricio Pérez lo logró, obteniendo el primer lugar en el prestigioso concurso “Jóvenes Creadores al Mundo 2024”.

Su propuesta, “Hijos del Viento”, es más que una colección; es una ofrenda. Utilizando algodón y finísima alpaca, Mauricio traduce los colores, las texturas y la fe de esta peregrinación en prendas de una belleza conmovedora. Cada pieza, confeccionada a mano junto a su hermana, lleva la impronta de un trabajo artesanal íntimo y detallado. Su visión no busca simplemente la estética, sino contar la historia de una cultura viva que se adapta y respira en el siglo XXI. Alana Mauricio representa la voz del alma hecha moda, uniendo tradición y vanguardia en una danza de hilos y devoción.

Susana Farro Rojas: La alquimista del mar

En un mundo que clama por sostenibilidad, Susana Farro Rojas no solo responde, sino que innova de manera radical. Ganadora del concurso de Jóvenes Talentos de Orígenes, organizado por la Asociación de Moda Sostenible del Perú, su trabajo es un manifiesto de activismo y creatividad.

Con su colección «Simbiosis», Farro explora la conexión entre el ser humano y el ecosistema marino. Su taller es un laboratorio donde las algas marinas se transforman en biomateriales de aspecto etéreo, los tintes naturales otorgan colores sacados de la tierra y las redes de pesca desechadas encuentran una nueva vida como intrincados tejidos. Inspirada en la iconografía de la cultura Chimú, su propuesta es un puente entre el pasado prehispánico y un futuro donde la moda no solo no daña, sino que regenera. Susana Farro es la prueba de que el lujo del mañana será, sin duda, consciente y orgánico.

Ana G. (Ana María Guiulfo): Elegancia sin fronteras

Tener una marca consolidada no impide ser parte de una «nueva guardia», especialmente cuando se conquista un escenario tan competitivo como París. Ana María Guiulfo, con su marca Ana G., está demostrando cómo el diseño peruano puede dialogar de tú a tú con el mercado de lujo internacional.

Su reciente participación en Tranoï, el prestigioso salón de la Semana de la Moda de París, con su colección «REFUGE», ha consolidado su posición. Sus diseños, que fusionan la comodidad del algodón pima y la seda con cortes impecables y una paleta de colores sofisticada, evocan un «lujo relajado». Inspirada en el legado precolombino y en un espíritu viajero, Ana G. crea prendas atemporales que son a la vez modernas y portadoras de una historia. Su éxito internacional no solo le abre puertas a ella, sino que ilumina el camino para otros, demostrando que la identidad peruana es un activo de valor universal.

Escvdo: El Hilo Conector del Lujo Sostenible

En la conversación sobre moda sostenible de lujo, Escvdo es un nombre ineludible. Liderada por Chiara Macchiavello, la marca ha sido galardonada en eventos de la talla de la semana de la moda de millás, no solo por su estética, sino por su profundo compromiso social y ambiental.

Escvdo es un homenaje a las técnicas textiles ancestrales de Perú. Cada pieza es el resultado de una estrecha colaboración con comunidades de artesanos, garantizando un comercio justo y la preservación de un conocimiento que se transmite de generación en generación. La marca ha logrado lo que muchos aspiran: crear objetos de deseo que son a la vez contemporáneos y profundamente tradicionales. Con un estudio en el corazón del bohemio distrito de Barranco, en Lima, Escvdo cierra el círculo creativo, conectando la herencia cultural con el consumidor de lujo consciente a nivel mundial.

Teilor: Del emporio a la Gran Manzana

La historia de Teilor es una de resiliencia y ambición. Fundada hace más de 20 años por Silvia Marín en el dinámico emporio comercial de Gamarra y ahora co-liderada por su hija, Magaly Alba, la marca ha dado un salto monumental al debutar en la Semana de la Moda de Nueva York a inicios de 2025.

Este hito representa el ascenso de un segmento diferente de la moda peruana: la sastrería de alta calidad pensada para la mujer moderna y multifacética. Teilor se especializa en crear prendas formales y versátiles que combinan la comodidad con un diseño vanguardista. Su viaje desde el corazón textil de Lima hasta una de las capitales mundiales de la moda es un testimonio del poder de la visión empresarial y la capacidad de adaptación. Teilor demuestra que la excelencia peruana no se limita a las fibras nobles, sino que también reside en el corte, la confección y una profunda comprensión de las necesidades de la mujer contemporánea.

El 17 de junio de 2025, Max Mara presentará su colección Crucero 2026 en la imponente Reggia di Caserta, joya arquitectónica del barroco italiano y Patrimonio de la Humanidad. Este desfile continúa la tradición de la firma de unir moda y cultura, tras escenarios anteriores como el Palazzo Ducale de Venecia. Aunque los detalles de la colección aún no se han revelado, se espera una propuesta fiel a la elegancia atemporal de la casa, con guiños al esplendor histórico del entorno. Max Mara reafirma así su lugar entre las marcas que fusionan alta moda y legado cultural con impecable sofisticación.

La icónica casa italiana Max Mara ha elegido el imponente Palacio Real de Caserta, también conocido como el «Versalles italiano», como escenario para revelar su colección Crucero 2026 el próximo 17 de junio. Este majestuoso recinto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, servirá de telón de fondo para una propuesta que combinará la elegancia clásica de la firma con la riqueza histórica y arquitectónica del lugar. Bajo la dirección creativa de Ian Griffiths, la maison promete un desfile que celebra la artesanía italiana, la sofisticación atemporal y el esplendor del patrimonio cultural. Un evento que reafirma a Italia como epicentro indiscutible de la moda de lujo.

Un viaje al origen del sueño Max Mara

Cuando Achille Maramotti fundó Max Mara en 1951, lo hizo con una visión clara: crear piezas pensadas para aquellas mujeres que entonces acompañaban a médicos y abogados, pero que pronto ocuparían ellas mismas puestos de liderazgo y gran influencia. Hoy, ese legado continúa vivo bajo la dirección creativa de Ian Griffiths, quien honra esa misión a través de una elegancia discreta y refinada, fiel al concepto de lujo silencioso que define a la firma.

El próximo 15 de mayo, Gucci presentará su esperada colección Crucero en la histórica ciudad de Florencia, Italia, reafirmando su vínculo con la elegancia italiana y la herencia cultural. Estas colecciones, también llamadas Resort o Pre-Spring, nacieron para vestir a la élite que viaja a destinos cálidos durante el invierno. Hoy, son una estrategia clave de las grandes casas de moda. Con piezas versátiles y glamorosas, son ideales para climas templados y estilos de vida internacionales. Más que moda, una colección Crucero simboliza lujo, libertad y sofisticación sin estaciones, perfecta para celebridades y amantes del estilo más exclusivo.

SABATO DE SARNO

La colección Crucero 2025 de Gucci, diseñada por Sabato De Sarno,  marcando un regreso simbólico a las raíces italianas de la marca. 

La colección fusiona elementos clásicos con toques contemporáneos, destacando prendas como chaquetas de gamuza, vestidos con estampados florales de manzanilla, y chaquetas de corte británico. Los bordados florales en 3D y las lentejuelas moldeadas aportan un toque romántico y sofisticado. Este desfile, realizado en el histórico Palazzo della Mercanzia, refleja el compromiso de Gucci con la artesanía italiana. Sin embargo, también coincidió con la salida de Sabato De Sarno como director creativo, lo que marca una nueva etapa para la maison.

«ELEGANCIA EN CONTRASTE

Para Sabato De Sarno, el diseño de moda es una herramienta para investigar, reflexionar y reinterpretar el mundo. En la presentación de su colección Crucero 2025, el diseñador compartía una faceta más íntima y compleja de su visión creativa: una perspectiva impregnada de romanticismo y contrastes. Según explicó, le fascina tomar elementos familiares, cuestionar sus reglas y llevarlos al límite sin perder su esencia, acercándolos incluso a su opuesto para encontrar un equilibrio inesperado. Esta filosofía dio forma a una propuesta cargada de contrastes, donde se difuminan las fronteras entre el vestuario diurno y nocturno, y donde las siluetas fluctúan entre el volumen del oversize y la sutileza de las transparencias que envuelven el cuerpo.

Las colecciones Crucero, también llamadas Resort o Pre-Spring, nacieron como propuestas exclusivas para clientas de alto perfil que viajaban a destinos cálidos durante el invierno. Hoy, son una poderosa herramienta de las grandes casas de moda como Chanel, Dior o Louis Vuitton, que presentan estas líneas en desfiles espectaculares alrededor del mundo. Las prendas destacan por su versatilidad y elegancia atemporal, ideales para climas templados o estilos de vida cosmopolitas. Más que moda, una colección shionistas que viven al ritmo del glamour internacional.

Crucero es símbolo de lujo, libertad y estilo sin estaciones, perfecta para celebridades.

SE CONVIRTIÓ EN UN GRAN NEGOCIO

Son líneas de moda diseñadas originalmente para viajes y vacaciones en climas cálidos. Presentadas anualmente por casas de lujo en destinos exóticos, estas colecciones combinan sofisticación, funcionalidad y escapismo. Hoy, la ropa de vacaciones se ha transformado en un negocio millonario para la industria del lujo, ofreciendo a las marcas una oportunidad clave para conectar con su público entre temporadas, al tiempo que alimentan el deseo de un estilo de vida aspiracional y cosmopolita.

CONSUMIDORES 

Las colecciones Crucero permiten a las marcas de lujo acercarse a un público más amplio sin perder su exclusividad, ya que sus precios son más accesibles en comparación con las colecciones principales. Aunque más asequibles, estas prendas siguen manteniendo un aire de sofisticación, con opciones que se adaptan tanto a vacaciones como a la vida diaria. Además, sirven como una puerta de entrada para consumidores más jóvenes y de clases medias aspiracionales, quienes se sienten atraídos por la narrativa de lujo y la exclusividad que las marcas promueven a través de sus deslumbrantes presentaciones.

El 22 de mayo de 2025, Louis Vuitton presentará su colección Crucero 2026 en el icónico Palais des Papes de Aviñón. Bajo la visión de Nicolas Ghesquière, la maison explorará el arte del viaje con siluetas arquitectónicas, drapeados y bordados que rinden homenaje al estilo español, todo en un entorno cargado de historia y elegancia.

En línea con su compromiso habitual de apoyar el patrimonio histórico y los proyectos comunitarios en las ciudades que acogen sus desfiles Crucero, Louis Vuitton participará en la financiación de un proyecto de iluminación para el Palais des Papes, reconocido mundialmente por su riqueza histórica y arquitectónica. Esta iniciativa busca resaltar la majestuosidad del edificio gótico y mejorar la seguridad de las áreas circundantes. La iluminación abarcará no solo la fachada del palacio, sino también la de otros monumentos emblemáticos como la catedral, el Petit Palais, el Hôtel des Monnaies y el Hôtel Calvet de la Palun, todos ubicados alrededor de la plaza central de Aviñón.

La colección rindió homenaje a la rica tradición española, incorporando elementos de la vestimenta de los matadores, el flamenco y la cultura andaluza. Destacaron prendas con volúmenes dramáticos, mangas abullonadas y faldas fluidas que evocaban la elegancia de la vestimenta tradicional española, reinterpretadas con un enfoque moderno y vanguardista.

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