El 26 de octubre, los históricos estudios Paramount en Los Ángeles se transformaron en un escenario de ensueño. Allí tuvo lugar Vogue World: Hollywood 2025, una gala que unió el poder del cine y la moda en un desfile que fue mucho más que una simple pasarela. Bajo la producción de Vogue, el evento —que en ediciones anteriores visitó Nueva York, Londres y París— celebró esta vez el legado del séptimo arte con homenajes visuales, recreaciones de vestuarios legendarios y una propuesta estética que combinó nostalgia, innovación y espectáculo puro.
La inauguración estuvo a cargo de Nicole Kidman, quien interpretó el clásico “Put the Blame on Mame”, en un guiño directo a Gilda (1946), para luego descender la pasarela con un impresionante vestido negro de Chanel diseñado por Matthieu Blazy. Su presencia marcó el tono de la noche: sofisticado, cinematográfico y profundamente evocador. En otro momento de la velada, Kendall Jenner sorprendió al usar el traje original de Moulin Rouge! que Kidman había lucido en 2001, una pieza resplandeciente de lentejuelas que sirvió como símbolo de conexión entre generaciones de glamour.

La estructura del desfile se dividió en capítulos temáticos, cada uno inspirado en distintas épocas y estilos cinematográficos. El primero, titulado “Renegades”, rindió homenaje a personajes excéntricos y rebeldes como los de Matrix, Edward Scissorhands y Alice in Wonderland, con colaboraciones entre casas de moda como Alexander McQueen y la diseñadora Colleen Atwood. Luego, Julia Garner deslumbró al transformarse en Marie Antoinette, con un vestido rosa lleno de volantes y detalles barrocos inspirado en el filme de Sofia Coppola, una recreación firmada por la legendaria figurinista Milena Canonero.
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con el tributo a Diane Keaton, fallecida recientemente. La modelo Betsy Gaghan desfiló con un traje Ralph Lauren al estilo Annie Hall, mientras la voz de Keaton sonaba de fondo interpretando “Seems Like Old Times”. También hubo homenajes a íconos eternos como Audrey Hepburn, cuya silueta de Breakfast at Tiffany’s fue revivida con una réplica exacta del vestido Givenchy y su inconfundible collar de perlas. Cada secuencia del evento fue pensada como un relato visual, donde la moda reescribía los capítulos del cine clásico.

El cierre del espectáculo fue tan vibrante como su inicio. Doja Cat apareció en escena con un mini vestido de cota de malla diseñado por Michael Schmidt, inspirado en el atuendo de Tina Turner en Mad Max Beyond Thunderdome. La artista fusionó poder, rebeldía y sensualidad en una performance que selló el espíritu del evento: el arte como punto de encuentro entre mundos distintos.
Entre el público, las celebridades también marcaron tendencia. Miley Cyrus asistió en cuero negro de Saint Laurent, compartiendo primera fila con Hailey Bieber, mientras que V de BTS atrajo todas las miradas con su elegante traje clásico junto a Dakota Johnson. Más allá del brillo, Vogue World: Hollywood tuvo una causa solidaria: el 100 % de los ingresos fue destinado al Entertainment Community Fund, organización que apoya a trabajadores del cine y la televisión afectados por los incendios recientes en California y otras crisis del sector.

El mensaje del evento fue claro: la moda no solo viste, sino que cuenta historias. Al reunir a diseñadores, actores, músicos y figurinistas en una misma narrativa, Vogue World demostró que el estilo puede ser tan poderoso como una película, capaz de evocar emociones, rescatar memorias y construir nuevas identidades culturales. Este encuentro entre pasarela y celuloide también reveló el poder de la nostalgia como motor creativo, y cómo la reinvención de lo clásico puede seguir inspirando nuevas generaciones.
En definitiva, Vogue World: Hollywood 2025 no fue simplemente un desfile, sino una puesta en escena que celebró la conexión eterna entre el cine y la moda. Bajo las luces del legendario estudio Paramount, los trajes, los gestos y las referencias fílmicas revivieron como si fueran escenas de una película viva, recordándonos que, al final, el verdadero glamour no solo se lleva puesto: se interpreta.










