La pasarela madrileña se encendió de nuevo con creatividad, audacia y tradición en su 82º edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWM). Esta cita, además de celebrar la moda, ha sido una muestra clara de cómo los diseñadores nacionales e internacionales siguen renovando códigos estéticos, explorando espacios emblemáticos y dando visibilidad a nuevas voces. A continuación, los momentos destacados que han marcado esta temporada, primavera-verano 2026:
Tempus Fugit de Baro Lucas: maestría sartorial y modernidad compartida
El diseñador vallisoletano Barlo Lucas fue reconocido con el Premio L’Oréal París a la mejor colección de esta edición. Su propuesta, “Tempus Fugit”, combina con acierto lo clásico y lo contemporáneo: chaquetas sartoriales, abrigos con estructura clásica, bermudas, pantalones oversize y siluetas vaporosas que rompen con el molde habitual. Diseñada para mujer y hombre, la colección evidencia evolución: no se trata solo en vestir, sino de narrar tiempos, espacios y posibilidades.

Con apenas 23 años, África García ha sido premiada también en esta edición como Mejor Modelo (Premio L’Oréal Paris). Su presencia fue constante: desfiló en doce shows, consolidándose como una de las figuras jóvenes más solicitadas del circuito internacional. Su proyección confirma no sólo talento sino también un estilo que trasciende fronteras.
Después de cuatro años sin desfilar en Madrid, Palomo regresó con Eighteen, una colección primavera/verano 2026 que explora la frontera entre adolescencia y adultez. Su desfile, realizado en el histórico The Palace Hotel, contó con la participación del actor Martiño Rivas como modelo invitado, lo que agregó un componente teatral y simbólico al espectáculo.
Esther Cañadas, la top albaceteña que supo conquistar pasarelas internacionales hace décadas, volvió a demostrar que la experiencia no cede ante el paso del tiempo. Fue protagonista del desfile colorista de Lola Casademunt by Maite, luciendo con autoridad, elegancia y presencia. Su regreso al centro de la escena refuerza la idea de que en la moda la autenticidad y el carácter siguen siendo esenciales.

Además, como en cada edición importante, el front now fue escenario de glamour, estilo y tendencias. y otras figuras conocidas desfilaron con sus looks más personales en el desfile de Pedro del Hierro, que presentó una visión conjunta de moda femenina y masculina bajo el liderazgo creativo de Nacho Aguayo y Álex Miralles. Una de las citas sociales más comentadas también nutrió el espíritu de la pasarela.
Una de las señas distintivas de esta edición ha sido la elección de espacios fuera del habitual Pabellón 14.1 de. Los desfiles en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, en el COAM, en el centro cultural Daoíz y Velarde, e incluso en el Movistar Arena, han permitido no sólo cambiar escenarios, sino profundizar en la relación entre arquitectura, moda y la ciudad. Esa variedad espacial de mayor fuerza narrativa a cada colección, haciendo que cada desfile sea más único.

El premio Mercedes-Benz Fashion Talent lo ganó Guillermo Décimo con In Tempo, una colección teatral, colorida y ricamente trabajada, que recogió elogios tanto del jurado, que incluye figuras como Baro Lucas y Valeria Mazza, como de la audiencia. Su propuesta se destaca por combinar audacia estética y precisión técnica, sugiriendo que la próxima generación tiene ganas no solo de hacer moda, sino de contar historias y plantear reflexiones.
Por último, la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ha vuelto a demostrar que no es solo un evento de telas, colecciones o fotógrafos: es un espejo de identidad, un escenario donde se mezclan estilos, roles, generaciones y donde Madrid recupera su lugar como epicentro de la moda iberoamericana. Las sedes emblemáticas le dan peso cultural, los accesorios muestran la artesanía local, los diseñadores jóvenes plantean preguntas, todo suma. Lo que se desfila hoy es una conversación sobre quiénes somos, qué queremos vestir, y cómo queremos hacerlo.










