Momentos de extrema tensión se vivieron en un bar del centro de Lima cuando el cantante y bajista Carlos Suárez, integrante de la banda peruana Mi Mejor Amigo Scott, sufrió una descarga eléctrica en pleno escenario y se desplomó ante la mirada atónita del público. El episodio, ocurrido durante un concierto en el bar Quilca, quedó registrado en video y rápidamente se viralizó en redes sociales, generando preocupación y debate sobre las condiciones de seguridad en los espacios de música en vivo.
En las imágenes, que circularon masivamente en plataformas digitales, se observa a Suárez —conocido en el ambiente musical como “Mono”— tocando el bajo mientras se desarrolla el show. Al tomar el micrófono para cantar, recibe de inmediato una fuerte descarga eléctrica. El músico lanza un grito desgarrador y cae al suelo, visiblemente afectado, mientras sus compañeros reaccionan con desesperación para quitarle el micrófono de las manos y auxiliarlo.
El incidente duró apenas unos 18 segundos, pero fue suficiente para sembrar el pánico entre los asistentes. Los gritos del público y la rápida intervención de la banda y del personal técnico obligaron a suspender el espectáculo de forma inmediata, mientras se evaluaba el estado de salud del artista.
El estado de salud de Carlos Suárez
Pocas horas después del accidente, Carlos Suárez recurrió a sus redes sociales para llevar tranquilidad a sus seguidores. Desde el hospital, donde recibió atención médica, compartió una imagen con el rostro parcialmente cubierto y un breve mensaje: “Estoy estable, no hubo heridas graves. Solo dos quemaduras. Gracias por su preocupación”.
Al día siguiente, ya desde su domicilio, el músico publicó un video más extenso en el que explicó con mayor detalle cómo se encontraba y qué había sucedido durante el show. Con el cuello vendado, aclaró que no sufrió complicaciones de gravedad.
“Estoy bien de salud, estoy estable y no tengo ningún tipo de complicación en mi cuerpo. Solo tengo unas quemaduras de primer grado superficiales en el cuello”, señaló, explicando que estas se produjeron al apoyar el micrófono en el momento de la descarga eléctrica.
Suárez también confesó que, tras el incidente, quedó en estado de shock durante algunos minutos, aunque remarcó que nunca perdió la conciencia.

Qué falló durante el concierto
En su testimonio, el cantante brindó detalles técnicos sobre lo ocurrido. Según relató, antes de que Mi Mejor Amigo Scott subiera al escenario, la banda que los precedió les advirtió sobre problemas con un amplificador y con la corriente eléctrica del lugar. Sin embargo, reconoció que no le dio mayor importancia al aviso.
La banda se instaló en el escenario sin realizar una verificación previa del sistema eléctrico. Al comenzar el show, cuando Suárez tomó el micrófono, recibió una descarga que se extendió por aproximadamente siete segundos, dejándolo paralizado hasta que el baterista y el sonidista lograron retirar el equipo de sus manos.
Aunque aún no se ha determinado con precisión la causa exacta del accidente, desde el local le informaron posteriormente que el bar no contaba con una conexión de pozo a tierra adecuada para descargas de alto voltaje, una medida básica de seguridad en este tipo de espacios.
Un llamado de atención y posibles acciones legales
A raíz de lo ocurrido, Carlos Suárez aprovechó su experiencia para hacer un llamado a la reflexión sobre la importancia de los controles de seguridad en conciertos y presentaciones en vivo. Subrayó que el accidente pudo haberse evitado con revisiones técnicas mínimas y protocolos adecuados.
En el cierre de su mensaje, el músico adelantó que iniciará acciones legales contra el sonidista, responsable y propietario de los equipos utilizados durante el show. Según explicó, lo que más lo indignó fue la respuesta que recibió tras el incidente: “No sé, estas cosas nunca pasan”.
El episodio reavivó el debate sobre las condiciones en las que trabajan muchas bandas independientes y la necesidad de reforzar las medidas de seguridad para evitar que situaciones como esta vuelvan a repetirse.



