El robot humanoide T800, desarrollado por la compañía china Engine AI, volvió a captar la atención internacional tras protagonizar una controvertida demostración en la que patea y derriba al propio director ejecutivo de la firma, Zhao Tongyang. El video, publicado por la empresa en redes sociales, se viralizó en cuestión de horas y reavivó el intenso debate sobre los límites, riesgos y autenticidad de los avances en robótica.
El T800 es un humanoide de propósito general diseñado para desempeñar tareas diversas en entornos reales. Sin embargo, su movilidad, fuerza y precisión han ocupado titulares desde su presentación oficial la semana pasada. En particular, las demostraciones de combate programado —en las que el robot derriba puertas, ejecuta patadas voladoras y realiza maniobras acrobáticas— provocaron que miles de usuarios sospecharan que las imágenes contenían CGI o efectos especiales.

De acuerdo con el medio especializado Interesting Engineering, la compañía ya había tenido que salir a desmentir las acusaciones. Engine AI aseguró que los videos eran completamente reales, “sin efectos especiales, sin IA y sin aceleración de video”. Incluso publicaron un detrás de cámaras para reforzar la transparencia del proceso, pero las dudas persistieron.
En medio de la controversia, la empresa decidió dar un paso más y publicó un nuevo video que terminó por encender las redes: el T800 pateando al CEO. “¿Qué se siente exactamente cuando el T800 patea a alguien? El equipo de Engine AI tenía la misma curiosidad, así que hicimos un experimento con nuestro jefe para descubrirlo”, escribieron en la publicación.
El registro muestra a Zhao Tongyang equipado para la prueba mientras el robot ejecuta una patada frontal que lo derriba con aparente facilidad. El empresario calificó la potencia del impacto como “muy brutal” y advirtió que, sin la protección adecuada, “cualquiera podría quebrarse un hueso”.
El experimento consiguió lo que Engine AI buscaba: demostrar la fuerza real del robot y contrarrestar las teorías de manipulación digital. Sin embargo, también abrió nuevas preguntas sobre los riesgos de entrenar robots con capacidades de combate, los protocolos de seguridad y la ética detrás de estas demostraciones cada vez más extremas.
Mientras la discusión continúa, el T800 ya se ha convertido en uno de los robots más comentados del año y un ejemplo de cómo el avance tecnológico puede generar tanto admiración como preocupación.










