Una nueva biografía sostiene que la princesa Margarita, hermana menor de la reina Isabel II, podría haber padecido síndrome de alcoholismo fetal, una condición causada por el consumo de alcohol durante el embarazo. La afirmación proviene del libro Princess Margaret and the Curse: An Inquiry into a Royal Life, escrito por la autora nominada al Pulitzer Meryle Secrest, y cuya publicación está prevista para el 9 de septiembre en Estados Unidos.
Según información publicada por The Telegraph el 30 de julio, Secrest especula que la salud física y emocional de la princesa estuvo marcada por una “discapacidad invisible”, derivada del consumo de alcohol de la reina madre Isabel durante el embarazo. La autora no afirma que exista un diagnóstico oficial, pero señala que ciertos síntomas —como los cambios de humor, las migrañas recurrentes, la baja estatura y las dificultades de aprendizaje— podrían ser consistentes con el cuadro clínico de esta condición.

El síndrome de alcoholismo fetal fue identificado recién en 1973. Se produce cuando un feto es expuesto al alcohol en el útero, y puede causar alteraciones neurológicas, cognitivas y físicas de por vida. La Clínica Mayo lo describe como una afección que puede derivar en problemas de comportamiento, dificultades académicas y rasgos físicos distintivos, aunque estos no siempre están presentes.
Margarita nació en 1930, cuando su madre aún era conocida como la duquesa de York. En contraste con su embarazo anterior —cuando esperaba a la futura reina Isabel II—, se dice que durante la gestación de su segunda hija la reina madre no evitó el consumo de alcohol, algo que en ese momento no era desaconsejado por la ciencia médica. Según cartas recuperadas por The Telegraph, la Reina Madre incluso bromeaba sobre su deseo de volver a beber mientras aún estaba embarazada.
A lo largo de su vida, la princesa Margarita fue considerada la «rebelde real», conocida por su carácter impulsivo, su estilo de vida glamoroso y su agitada vida amorosa, que la diferenciaba de la conducta sobria y reservada de su hermana Isabel. Secrest afirma que quienes la rodeaban —familia, cortesanos y enfermeras— la describían como “traviesa, provocadora” y “sin filtro”.

Margarita se casó en 1960 con el fotógrafo Anthony Armstrong-Jones, en lo que fue el primer matrimonio real televisado. Sin embargo, la relación se vio empañada por infidelidades mutuas y terminó en divorcio en 1978. Según reportes, sufrió una crisis nerviosa en 1974 y enfrentó varios problemas de salud en sus últimos años, falleciendo en 2002 a los 71 años tras una serie de derrames cerebrales.
En su biografía, Secrest compara aspectos de la vida y comportamiento de Margarita con los de personas diagnosticadas con el síndrome de alcoholismo fetal, apoyándose en estudios del Dr. Kenneth Jones, pionero en el estudio de esta condición. No obstante, no existe evidencia médica o histórica que confirme que la princesa haya padecido este síndrome.
El libro Princess Margaret and the Curse: An Inquiry into a Royal Life promete generar debate al abordar la vida de una de las figuras más complejas y enigmáticas de la monarquía británica desde un ángulo poco explorado.








