Varada y con maletas en mano: la actriz denuncia que una aerolínea mexicana le prohibió volar con su perro de servicio por vivir en el extranjero. Te contamos la amarga experiencia que vivió la estrella este 2026 y la respuesta de la compañía ante el escándalo.
Lo que debía ser un viaje de rutina se transformó en una auténtica pesadilla para Natasha Dupeyrón. En un mundo que busca ser cada vez más inclusivo, la actriz mexicana se enfrentó a una barrera que calificó como injusta y discriminatoria en pleno aeropuerto. A través de sus redes sociales, y visiblemente afectada por la situación, Natasha alzó la voz para denunciar el trato recibido por parte de la aerolínea Viva Aerobus, encendiendo el debate sobre los derechos de los pasajeros y sus animales de apoyo.

Lágrimas e impotencia: «No me dejaron viajar por vivir en Estados Unidos»
Con los ojos empañados y el nudo en la garganta, Natasha utilizó su cuenta de Instagram como ventana para desahogar la frustración de verse impedida de abordar su vuelo junto a su fiel compañero, Apolo. Según el relato de la intérprete, la razón detrás del rechazo fue que su documentación médica estaba redactada en inglés, debido a que ella reside actualmente en Estados Unidos.
«Me negaron abordar mi vuelo aun teniendo todos los documentos necesarios: carta médica, vacunas completas y cumpliendo todos los requisitos», explicó indignada. Lo que más dolió a la actriz fue notar una supuesta disparidad de criterios: otra pasajera en una situación similar sí pudo viajar. «¿La diferencia? Ella vive en México. Yo en USA», sentenció Natasha, cuestionando duramente desde cuándo el lugar de residencia define los derechos fundamentales de un viajero.
Apolo: Más que una mascota, un apoyo vital
La situación cobra una relevancia mayor al tratarse de un perro de servicio. Natasha subrayó que viajar con un animal de apoyo no debería ser una odisea marcada por la «falta de criterio» o el «humor de alguien en el mostrador». Para la actriz, este incidente es el reflejo de una sociedad que aún no termina de comprender la importancia de estos animales para la salud física y mental de las personas.
«Viajar con un perro de servicio no debería ser complicado, pero la ignorancia y la falta de empatía lo vuelven todo más difícil», reflexionó en sus historias de Instagram una vez que la tormenta emocional comenzó a ceder. El video de Natasha, rodeada de sus maletas y con Apolo a su lado en la terminal, se volvió viral en cuestión de minutos, generando una ola de solidaridad entre sus seguidores y otros viajeros que han pasado por situaciones similares.

¿Final feliz? Reembolsos y lecciones para el futuro
Tras el revuelo mediático y la presión en redes sociales, la aerolínea se puso en contacto con la protagonista de Señorita 89. Según informó la propia Natasha, la empresa se comprometió a realizar el reembolso del costo del vuelo, aunque el daño emocional y el mal rato ya estaban hechos.
Este episodio en marzo de 2026 deja una pregunta en el aire para todas las compañías de transporte: ¿están realmente capacitados sus equipos para atender necesidades de salud mental y apoyo emocional sin caer en prejuicios territoriales? Por ahora, Natasha Dupeyrón prefiere enfocarse en recuperar la calma, con la esperanza de que su denuncia pública sirva para que ningún otro pasajero tenga que llorar en una sala de espera por una interpretación arbitraria de las normas.










