La japonesa deslumbró en Milano Cortina 2026 con un impecable frontside triple cork 1440, superando a Zoi Sadowski Synnott y Yu Seungeun en una final de alto voltaje
Hay momentos en el deporte que parecen detener el tiempo. Instantes en los que el aire se vuelve más denso, el silencio más profundo y el mundo entero observa una sola figura suspendida en el cielo. Eso fue exactamente lo que ocurrió en el Snow Park de Livigno cuando Kokomo Murase despegó de la rampa, giró con precisión quirúrgica en el aire y aterrizó con la seguridad de quien sabe que acaba de hacer historia.
Con apenas 21 años, la snowboarder japonesa se colgó la medalla de oro en la final femenina de big air en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026. Pero no fue solo una victoria. Fue una declaración.
El salto que cambió el destino
Murase cerró su participación con un frontside triple cork 1440, una de las maniobras más complejas y espectaculares del snowboard actual. El truco implica tres rotaciones verticales y cuatro giros horizontales con una rotación lateral en el aire. Traducido: una coreografía de riesgo extremo ejecutada a la perfección.
La puntuación fue contundente: 89,25 en esa última manga, sumando un total de 179,00 puntos. Suficiente para superar los 172,25 de la neozelandesa Zoi Sadowski Synnott, quien se quedó con la plata, y los 166,00 de la surcoreana Yu Seungeun, que obtuvo el bronce.
Pero la historia no empezó ahí.

De la frustración al oro
En Pekín 2022, con solo 17 años, Murase se convirtió en la japonesa más joven en ganar una medalla olímpica de invierno al obtener el bronce. Fue un logro histórico, pero también una espina clavada.
Con el paso del tiempo, esa medalla comenzó a pesar. No físicamente, sino emocionalmente. La frustración por no haber alcanzado el oro se transformó en combustible.
Durante cuatro años entrenó con una sola idea fija: cambiar el color de esa medalla.
Y lo logró.
“Oro olímpico. He estado entrenando duro durante los últimos cuatro años y he venido aquí para cambiar de color. Dije desde la primaria que ganaría una medalla de oro en los Juegos Olímpicos. Cumplo mi palabra”, expresó tras su victoria, visiblemente emocionada.
Una carrera forjada desde la infancia
Nacida en Gifu en 2004, Kokomo comenzó a practicar snowboard a los cuatro años, a pesar de que el frío no era precisamente su aliado. Su talento se manifestó temprano. A los 13 años ya hacía historia en los X Games de Oslo, convirtiéndose en la atleta más joven en subir al podio y en la primera mujer en completar un backside double cork 1260.
Las restricciones de edad le impidieron competir en Pyeongchang 2018, pero eso no frenó su ascenso. Títulos en la Copa del Mundo, campeonatos mundiales y récords técnicos marcaron su evolución.
En 2025 se proclamó campeona mundial en Suiza y sorprendió al mundo al convertirse en la primera mujer en aterrizar un backside triple cork 1620 en competencia oficial. Meses después, publicó un video ejecutando con éxito un backside 1620, una maniobra de cuatro vueltas y media que recibió elogios globales.
Murase no solo compite. Innova.
Una final de infarto
La competencia en Livigno fue electrizante. Murase comenzó fuerte con un backside triple cork 1440 mute que le otorgó 89,75 puntos y la colocó al frente. Pero la batalla estaba lejos de terminar.
Yu Seungeun tomó momentáneamente la delantera, mientras que Sadowski Synnott ejecutó un impresionante switch backside 1260 en la ronda final para ponerse primera.
Todo se definía en el último intento.
Y fue ahí cuando Murase voló más alto que nunca.

El peso del oro
Tras recibir la medalla, la japonesa confesó que este triunfo tiene un significado distinto al bronce de Pekín.
“La medalla de bronce me alegró, pero la frustración fue en aumento. El oro es diferente. Siento que todo mi esfuerzo está concentrado en él. Es increíblemente pesado en ese sentido”, afirmó.
No era solo metal. Era promesa cumplida. Era perseverancia hecha realidad.
Una dinastía sobre la nieve
El snowboard corre por sus venas. Su hermana menor, Yura Murase, también brilla en la disciplina y ya conquistó el oro en big air en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2024.
Japón, además, vive un momento dorado en el big air, consolidando un dominio que quedó reflejado también en la competencia masculina.
Pero Kokomo no piensa detenerse.
“Seguiré superándome”
Lejos de conformarse, Murase ya tiene la mirada puesta en el slopestyle, cuya final se celebrará próximamente. Su mensaje es claro: esto no termina aquí.
“No me rindo todavía. Mantendré mi energía y les traeré un snowboarding increíble. Seguiré superándome”.
Esa frase resume su esencia.
Kokomo Murase no solo ganó una medalla de oro. Confirmó que pertenece a una generación de atletas que desafían los límites técnicos y mentales del deporte. Una generación que convierte la presión en impulso y la frustración en combustible.
En Milano Cortina 2026, el mundo la vio volar.
Y todo indica que todavía no ha alcanzado su punto más alto.










