Kim Kardashian volvió a sincerarse sobre la compleja relación que mantiene con su exesposo Kanye West, cuya conducta pública —frecuentemente impredecible— continúa generando tensión en su vida personal y familiar. En el episodio emitido el 27 de noviembre de The Kardashians (Hulu), la empresaria de 45 años habló abiertamente sobre cómo la afectan las declaraciones del rapero y el impacto emocional que estas situaciones tienen en sus hijos.
La conversación ocurrió mientras acompañaba a Scott Disick a una exploración médica, luego de que un estudio previo mostrara un pequeño aneurisma que requirió atención especializada. En medio de ese ambiente de preocupación, Disick le expresó su apoyo y le comentó, sin mencionar directamente a West: “Veo algunas cosas y me quedo como: ¡joder! Parece muy estresante”.
Kardashian no ocultó que la situación la sobrepasa en ocasiones. “Es difícil”, respondió. En un testimonio a cámara, la producción señaló que West se encuentra “muy ruidoso ahora mismo”, a lo que Kim añadió: “Simplemente no puedo conectar. Creo que es para mejor”.
La fundadora de SKIMS también aclaró uno de los temas que más ha circulado en redes: West ha insinuado públicamente que mantiene comunicación con ella, pero, según Kardashian, eso no es cierto. “Él nunca me llamó”, afirmó. La empresaria subrayó que siempre promueve que Kanye mantenga una relación con sus hijos —North (12), Saint (9), Chicago (7) y Psalm (6)—, pero insistió en que debe ser “una relación sana”.

Lo que más le duele, confesó, es que la conducta del rapero afecte su imagen como madre y genere un entorno emocional complicado para los menores. “A veces me dan ganas de estallar, pero no puedo. Simplemente no puedo”, dijo. Más adelante, en un confesionario, agregó: “Mi único objetivo y trabajo es realmente ser fuerte para mis hijos”.
Esta no es la primera vez que Kardashian expone la tensión con su exmarido en la serie. En episodios anteriores reveló que llegó a sentir que sufría “síndrome de Estocolmo emocional” durante su matrimonio, y calificó como “jodidamente triste” la distancia irreparable entre ambos. También admitió que el estrés de enfrentar los arrebatos de West contribuyó a que su psoriasis reapareciera.
Uno de los momentos más difíciles surgió cuando uno de sus hijos —presumiblemente North— tomó conciencia de lo que ocurría. “Mis pobres hijos. Todos a mi alrededor pueden soportarlo, pero… protejan a mis bebés”, dijo. “Van a aprender cosas. Van a ver. Así que mi trabajo como madre es asegurarme de que, cuando ese comportamiento ocurra, estén protegidos”.
Kardashian y West estuvieron casados desde 2014 hasta su divorcio en 2021. Desde entonces, la socialité ha evitado entrar en confrontaciones públicas, aunque reconoce que la situación la pone al límite en ocasiones. Aun así, insiste en mantener la estabilidad emocional de sus hijos como su máxima prioridad.
Los nuevos episodios de The Kardashians se estrenan cada jueves en Hulu.










