La primera entrega de Horizon: An American Saga marca el inicio de un ambicioso proyecto compuesto por cuatro películas del género western, en el que Kevin Costner no solo despliega su talento como actor y director, sino que también pone en juego su propio capital y prestigio profesional. Apasionado desde siempre por el Viejo Oeste, el veterano de Hollywood ha decidido involucrarse de lleno en esta saga que busca revitalizar el género y devolverle la grandeza que lo hizo legendario. Con este desafío, Costner reafirma su compromiso artístico y su confianza en que el público aún conserva un fuerte vínculo con las narrativas épicas de frontera, honor y supervivencia.
Aunque el thriller vive actualmente un auge en la industria audiovisual, el western también ha resurgido con fuerza en los últimos años. Sin ser un género considerado masivo, ha logrado reposicionarse gracias a producciones que lo reinventan desde una óptica contemporánea sin abandonar su esencia clásica. Series como Yellowstone y sus spin-offs (1883 y 1923), junto con títulos como Landman, Outer Range, Godless, American Primeval o Ransom Canyon, han acercado el western a nuevas generaciones que quizá antes no se hubieran sentido atraídas por él.

En este contexto, Netflix acaba de sumar a su catálogo una película que se ha convertido en fenómeno inmediato. Presentada en el Festival de Cannes 2024, donde obtuvo una ovación de diez minutos, Horizon: An American Saga – Parte 1 demostró que el género sigue vivo y con mucho que ofrecer. Aunque su paso por las salas de cine no alcanzó la recaudación esperada para una superproducción de este calibre, su estreno en streaming, el pasado 23 de agosto, fue un éxito arrollador: en cuestión de horas se posicionó entre las más vistas en varios países, incluido el nuestro.
La trayectoria de Kevin Costner está llena de momentos clave, pero dos decisiones han definido no solo su carrera como actor y cineasta, sino también su carácter arriesgado y su visión artística.

La primera fue en 1990, cuando decidió protagonizar y dirigir Bailando con lobos. En un momento en que pocos confiaban en el proyecto, rechazó un papel mucho más lucrativo para apostar por un western que suponía un gran riesgo financiero y creativo. El resultado fue histórico: la cinta recibió 12 nominaciones al Óscar y ganó 7, entre ellas Mejor Película y Mejor Dirección. Ese triunfo lo consagró como uno de los grandes nombres de Hollywood.
Décadas más tarde, la segunda gran apuesta llegó con Horizon, una tetralogía ambientada en los años previos, durante y posteriores a la Guerra Civil estadounidense. Además de dirigir, protagonizar y coescribir, Costner decidió producir la saga con una inversión personal estimada en 100 millones de dólares. El sacrificio fue considerable: renunció a su protagónico en Yellowstone, una de las series más exitosas de la actualidad, donde cobraba cerca de un millón de dólares por episodio. Con esta decisión, dejó en claro que su prioridad es dar vida a historias que lo apasionan y que aspiran a dejar huella en la historia del cine.
“Me hice una promesa y estoy intentando con todas mis fuerzas cumplirla: llevar a la gente este tipo de historias gigantescas y espero que se enamoren de estos personajes”, declaró en el programa Today Show. Para él, Horizon no es solo una película, sino la culminación de un sueño que comenzó hace más de 35 años.
La saga está concebida como una tetralogía, de la cual al menos tres entregas ya están aseguradas, y cuenta con un elenco de primer nivel. Costner interpreta a Haze Ellison, un forajido clásico del género, acompañado por figuras como Sienna Miller, Sam Worthington, Jena Malone, Abbey Lee, Michael Rooker, Danny Huston, Luke Wilson, Isabelle Fuhrman, Jeff Fahey, Jamie Campbell Bower, Will Patton, Tatanka Means, Ella Hunt y Thomas Haden Church. Un reparto coral para dar vida a un relato épico lleno de dureza, conflicto y esperanza.
En entrevistas, Costner ha explicado que la trama está inspirada en hechos auténticos de la época: “Hubo esos primeros momentos en los que alguien miró el mismo valle que otros habían contemplado durante miles de años y dijo: ‘Aquí construiremos’. Pero al hacerlo, alteraron la vida de quienes habían habitado allí desde tiempos ancestrales. Cada rincón de Estados Unidos fue escenario de disputas y decisiones que cambiaron para siempre la historia”.

Horizon: An American Saga – Parte 1 dura cerca de tres horas, y Costner advierte que no es una cinta ligera ni de consumo rápido. Es un viaje cinematográfico que requiere atención, paciencia y disposición, con múltiples tramas que permanecen abiertas para dar paso a la segunda entrega.
En palabras del propio cineasta: “Estos grandes westerns antiguos son difíciles de hacer. Hay que invertir en los detalles. No se trata solo del tiroteo, sino de mostrar la humanidad, lo que ocurría mientras la gente se abría camino en este país, desplazando a culturas que habían estado aquí durante miles de años”.
En la primera parte de Horizon, esa visión se traduce en un mosaico de historias donde se entrelazan choques culturales, violencia, luchas por el poder, machismo, amor, lealtad y resistencia. Una narrativa ambiciosa que promete expandirse en las siguientes entregas, reafirmando la convicción de Kevin Costner de que el western aún tiene mucho que contar.











