Tras 25 años bajo los reflectores, la estrella mexicana rompe el silencio sobre su deconstrucción, el peso del nombre «Paola» y cómo fundar su propia disquera le devolvió las ganas de soñar.
Hay nombres que pesan, y para Danna, el «Paola» fue durante mucho tiempo una mochila cargada de expectativas ajenas, contratos sin alma y una infancia entregada a los sets de televisión. Hoy, a sus 30 años, la artista no solo ha recortado su nombre; ha podado todo lo que no le permitía florecer. En una conversación profunda y reveladora, la cantante mexicana nos abre las puertas de su nueva realidad en Los Ángeles, una donde la ligereza y el enfoque son sus mejores accesorios.
Su álbum Childstar (2024) no fue solo un disco; fue un exorcismo. Con sonidos dark pop y una estética que desafió la pulcritud de la «niña buena» de las telenovelas, Danna se permitió incomodar para encontrarse. «Tenía que hacer Childstar para llegar a este nuevo proyecto», confiesa con la seguridad de quien ya no busca la aprobación externa, sino el deleite personal.

La metamorfosis: De «Childstar» a CEO
El camino no ha sido sencillo. Danna recuerda con honestidad los momentos de colapso, el llanto frente a la cámara y el agotamiento mental que capturó su documental Tenemos que hablar. Sin embargo, de esas cenizas surgió una mujer de negocios implacable. En 2025, fundó 1% Records junto a su pareja, Alex Hoyer, asumiendo el rol de CEO con una misión clara: crear una industria de artistas para artistas.
«Me costó mucho trabajo que me tomaran en serio. Como mujer me ha sido complicado, me he enfrentado a mucha testosterona imponente en la industria, pero me he sabido dar mi lugar», afirma Danna.
Hoy, no es solo la voz que domina los charts; es la jefa que supervisa cada detalle creativo de su gira XT4S1S y la estratega que elige colaborar con marcas como Garnier y Pandora solo si tiene «libre dirección creativa».
El arte de la paciencia en la era de TikTok
Mientras la industria exige lanzamientos semanales y una presencia frenética en redes, Danna ha decidido caminar a contracorriente. A pesar de las bromas de sus fans en TikTok sobre su «demora» en sacar música, ella defiende el proceso lento. «No podemos presionar el arte, no podemos vivir en la inmediatez», asegura. Su reciente sencillo Khe Calor es solo un aperitivo de lo que viene: un pop alternativo, experimental y profundo que promete reescribir las reglas del género en Latinoamérica.
Para Danna, el pop es comunidad, es disfrute y, sobre todo, es un espacio sin límites. Tras años de luchar contra el síndrome del impostor y la falta de confianza, hoy se declara «enamorada de su música» otra vez. Se ha reenamorado de su pasión porque, por primera vez en un cuarto de siglo, ella tiene las manos en el volante.

El refugio de la «Pirinola»
A pesar de su energía inagotable —la misma que hacía que su madre la llamara «pirinola» de niña—, Danna ha aprendido a proteger su energía. Sus momentos de aislamiento, el grounding, caminar a sus perritas y meditar en casa son los pilares que sostienen a la estrella.
Danna ya no corre para alcanzar a nadie. Está viviendo la vida de sus sueños porque se permitió destruir la imagen que otros construyeron de ella para edificar, desde las bases, a la mujer poderosa, ligera y enfocada que vemos hoy. El amanecer al final del túnel ha llegado, y tiene el nombre de una sola mujer: Danna.










