Tras casi siete años en España, la conductora revela las razones profundas que la llevaron a cerrar este importante ciclo familiar
Hay decisiones que marcan un antes y un después en la vida, y para Jimena Pérez, mejor conocida como La Choco, ese momento ha llegado. Después de casi siete años viviendo en España junto a su esposo, Rafa Sarmiento, y sus hijos, Iñaki e Iker, la conductora ha confirmado que su familia se prepara para regresar a México. Una noticia cargada de emoción, reflexión y madurez, que llega tras un largo proceso personal y familiar lleno de aprendizajes.
Fue en 2019 cuando Jimena tomó una de las decisiones más valientes de su vida: dejar su carrera estable en la televisión mexicana, despedirse de su rutina y mudarse a Europa con un solo objetivo claro: priorizar el bienestar de su familia, especialmente el de su hijo Iñaki, quien había sido diagnosticado con un trastorno del neurodesarrollo. Aquella elección implicó renunciar a certezas profesionales, pero también abrió la puerta a una etapa de crecimiento profundo.

Un ciclo que se cumplió
Desde España, Jimena y su familia lograron lo que se propusieron. El avance de Iñaki, el crecimiento de Iker —quien hoy ya es todo un adolescente— y la estabilidad emocional del hogar confirmaron que la decisión tomada años atrás fue la correcta. Hoy, con la tranquilidad de haber cumplido esa misión, La Choco siente que es momento de volver a casa.
“Ya es tiempo de regresar a México. La vida son ciclos y creo que este ya se cumplió”, compartió la conductora con absoluta convicción. Para ella, el regreso no representa un retroceso, sino una evolución natural después de una etapa intensa y transformadora.
La fuerza de las raíces
Más allá de lo profesional, Jimena ha sido honesta al hablar de un factor que terminó por inclinar la balanza: la distancia con su familia y sus seres queridos. Estar lejos durante tanto tiempo le permitió entender el verdadero valor del acompañamiento emocional y del apoyo cotidiano.
“Estar cerca de la familia a veces es mucho más poderoso que mil terapias”, confesó. Para ella, volver a México significa reconectar con sus raíces, permitir que sus hijos crezcan rodeados de los suyos y recuperar una cercanía que, con los años, se volvió una necesidad emocional.
Una decisión que también sana
El proceso de regresar no solo está ligado a la nostalgia o al deseo de volver al país que ama. Jimena reveló que su diagnóstico de cáncer de mama, ocurrido hace tres años, fue un punto de quiebre que la llevó a mirarse hacia adentro y a replantear muchas cosas.
Durante ese tiempo, el trabajo terapéutico fue clave para entender que la migración, aunque necesaria en su momento, también había dejado heridas emocionales. Las visitas de familiares, las despedidas constantes y la sensación de vivir entre ausencias terminaron pesando más de lo que imaginaba. Reconocerlo fue el primer paso para tomar una decisión que hoy siente completamente alineada con su bienestar.

Un acuerdo de amor y equipo
Nada de esto se hizo de manera impulsiva. Jimena y Rafa Sarmiento analizaron juntos cada escenario, evaluaron los pros y los contras y llegaron a un acuerdo como familia. Rafa, quien continúa con una sólida carrera en medios y eventos internacionales, se mostró completamente dispuesto a acompañar este nuevo capítulo.
“Tomamos esta decisión en conjunto. Todo son ciclos y este, por ahora, se cierra”, expresó Jimena, dejando claro que el regreso está lleno de ilusión y nuevos proyectos para los cuatro.
Volver a empezar, pero con más claridad
Con el corazón en paz y la certeza de haber tomado la decisión correcta, Jimena Pérez se prepara para volver a México con una mirada distinta: más consciente, más fuerte y profundamente agradecida. Este regreso no es solo geográfico, es emocional. Es el cierre de una etapa que cumplió su propósito y el inicio de otra donde la familia, la salud y la plenitud personal ocupan el primer lugar.
Porque a veces, volver a casa no es mirar atrás, sino avanzar con el alma más ligera.










