Bad Bunny sorprendió al aparecer como todo un golfista en la premier de Happy Gilmore 2. Sin embargo, mientras la parte superior de su look evocaba un backswing propio del deporte, la parte inferior remitía a una clase de ballet gracias a unos peculiares zapatos planos tipo bailarina con cintas elásticas cruzadas.
En plena residencia en Puerto Rico, Benito hizo una breve escapada a Nueva York para acompañar el estreno de la nueva película de Adam Sandler. Como guiño adicional, lució una gorra beige con la frase “Anoche estuve en el escenario”, recordando su inquebrantable vínculo con la música y la industria del entretenimiento.
Mientras Sandler se mantuvo fiel a su uniforme infalible de camisa hawaiana y shorts extragrandes de baloncesto, Bad Bunny optó por un look mucho más arriesgado: un blazer cruzado a cuadros de la colección pre-fall 2025 de Valentino, combinado con bermudas de algodón adornadas con el icónico estampado en “V” de la firma.
El calzado fue el detalle que lo colocó en el centro de todas las miradas. En lugar de recurrir a unas clásicas zapatillas deportivas —la elección más predecible—, el artista puertorriqueño apostó por unos calcetines blancos hasta la pantorrilla y zapatos planos tipo bailarina de Dries Van Noten, rematados con tiras elásticas entrecruzadas que evocaban directamente la estética del ballet clásico. Una decisión que, lejos de ser gratuita, encaja con la narrativa visual que Benito ha construido en los últimos años: desafiar lo convencional y ampliar los códigos de la masculinidad en la moda.

El contraste fue aún más evidente sobre la alfombra verde de la premier. Mientras otros invitados apostaban por trajes tradicionales, Bad Bunny se movía con sutileza sobre sus escarpines, balanceándose como si imitara los primeros pasos de un aprendiz de danza. Ese gesto espontáneo no le restó seriedad, sino que aportó un magnetismo único: convirtió su atuendo en algo más que un simple look, en una interpretación.
Lo fascinante es cómo esta elección trasciende el accesorio y se convierte en un manifiesto de estilo. En un momento en el que la moda busca disolver las fronteras de género, Benito refuerza la idea de que el calzado —al igual que la ropa— no tiene por qué responder a etiquetas rígidas. Reinterpretados en clave de alta moda y combinados con Valentino, unos zapatos de ballet alcanzan aquí un equilibrio perfecto entre teatralidad y sofisticación.
En definitiva, su aparición en Nueva York no fue solo un ejercicio de estilo, sino una declaración de intenciones. Bad Bunny no se limitó a posar en la alfombra para promocionar una película: convirtió el evento en un escenario para recordarnos que la moda es juego, experimentación y conversación. Y esa capacidad de provocar, al final, es lo que lo hace irresistible.










