Un paseo cotidiano con su perro terminó convirtiéndose en una de las experiencias más angustiantes que Ale Capetillo ha vivido. Lo que comenzó como una caminata tranquila con su inseparable compañero, Bobby, se transformó en un episodio de miedo e incertidumbre que la influencer decidió compartir con sus seguidores, relatando con sinceridad cómo una tarde común se convirtió en una verdadera pesadilla.
A través de sus historias de Instagram, Ale contó que el día transcurría con normalidad. “Bobby empezó la caminata normal, fuimos a hacer varios pendientes y dentro de esos yo tenía que ir al salón porque tenía dos uñas rotas”, recordó. Durante todo ese tiempo, el pequeño perro se mostró alegre y activo, sin señales de malestar. “Todo perfecto, no lo vi comer nada raro ni comportarse diferente”, explicó. Sin embargo, al salir del salón, la calma desapareció.
“De la nada, estábamos caminando como dos cuadras y Bobby se desploma”, relató aún impresionada. “No fue un simple desmayo, su cuerpo se quedó tieso, con las patitas rectas… fue horrible”. La influencer confesó que el pánico se apoderó de ella al ver a su mascota inconsciente. “Tenía los ojos abiertos, pero no sabía si respiraba. Me asusté muchísimo porque pensé que lo perdía.”

En medio del caos, Ale intentó reanimarlo desesperadamente. “Yo entré en pánico, me hinqué en plena calle y lo empecé a bofetear para que reaccionara. En mi cabeza todo duró una eternidad, pero fueron solo unos segundos”, contó con la voz entrecortada. Finalmente, Bobby respiró con fuerza y comenzó a moverse, dándole un pequeño respiro de alivio.
Una mujer que paseaba cerca se acercó para ayudarla y la guió hasta un veterinario de urgencias. “Fue un ángel, me ayudó a mantener la calma y a buscar asistencia. No sé qué habría hecho sin ella”, agradeció Ale. Una vez en la clínica, el personal médico atendió de inmediato a Bobby, mientras la influencer no podía contener las lágrimas. “Solo quería que me dijeran que estaba bien, fueron los minutos más largos de mi vida.”
Tras una revisión completa, el veterinario confirmó que el perro estaba estable y sin signos de gravedad. “Me dijeron que todos los análisis salieron perfectos, lo cual fue un alivio enorme”, comentó. Sin embargo, aún quedaban dudas. “El doctor me explicó que podría tratarse de un episodio epiléptico o un bajón de presión, pero que debíamos esperar para confirmarlo.”

Aunque la noticia fue alentadora, Ale reconoció que el miedo y la angustia no desaparecieron de inmediato. “Nunca me había pasado algo así. Me hizo darme cuenta de lo mucho que significa Bobby para mí y lo frágiles que pueden ser los animales.” Desde ese día, confesó que lo observa con mayor atención y procura mantenerlo bajo control veterinario. “Prefiero prevenir cualquier cosa, él es parte de mi familia y no quiero volver a pasar por ese miedo.”
El episodio, además del susto, le dejó una profunda reflexión sobre el amor y la responsabilidad que implica tener una mascota. “A veces no somos conscientes de cuánto los amamos hasta que algo así pasa. Son nuestros compañeros más fieles, los que están ahí sin pedir nada a cambio”, compartió. También destacó la importancia de actuar con rapidez en emergencias. “Hay que tener los números de veterinarios a la mano y saber cómo reaccionar. Yo entré en pánico, pero aprendí que lo más importante es mantener la calma.”
Con el paso de los días, Bobby recuperó por completo su energía. “Ya está jugando, comiendo bien y durmiendo normal. Eso me da muchísima paz”, aseguró. Sin embargo, admitió que emocionalmente le tomará tiempo superar el susto. “Fue muy fuerte, me afectó más de lo que pensé. Ahora lo consiento el doble y lo tengo vigilado las 24 horas.”

Ale también agradeció a sus seguidores por el apoyo recibido. “Recibí tantos mensajes bonitos que me sentí acompañada todo el tiempo. Gracias por preocuparse por Bobby y por mandarnos buenas energías”, expresó con gratitud.
Finalmente, la hija de Biby Gaytán y Eduardo Capetillo cerró su testimonio con un mensaje lleno de ternura y conciencia. “Estas cosas te hacen valorar cada momento. Bobby está bien, y eso es lo único que importa. Me quedo con la lección de cuidar, amar y agradecer cada día a quienes nos acompañan, incluso si tienen cuatro patitas.”
El episodio que pudo haber terminado en tragedia se convirtió en una historia de aprendizaje, empatía y amor incondicional. Hoy, Ale Capetillo mira a Bobby con más cariño que nunca, recordando que los sustos más grandes, a veces, son los que más nos enseñan a valorar la vida.










