El reguetón vuelve a verse envuelto en una batalla legal. Rauw Alejandro enfrenta una demanda interpuesta por BM Records, compañía que asegura tener la titularidad de grabaciones del histórico DJ Playero, pionero del género. La disquera alega que en el álbum Saturno (2022) se utilizaron fragmentos de canciones de Playero sin contar con las licencias correspondientes.
De acuerdo con Billboard Latino, la querella fue presentada el 21 de agosto e incluye como demandados no solo a Rauw, sino también a Sony Music Latin y Duars Entertainment, sellos responsables de lanzar el disco. Según los documentos judiciales, la demanda busca hasta 150,000 dólares en daños por cada tema señalado.

La acusación detalla una serie de coincidencias entre los tracks de Saturno y las creaciones de Playero:
“DE CAROLINA” contendría elementos de “La gente sabe”.
“PANTIES Y BRASIERES” de “Camuflash”.
“DEJAU’” de “Sigan bailando”.
“PUNTO 40” de “Tengo una punto 40”.
“El uso de estas obras se hizo sin obtener una licencia válida”, declaró el abogado Daniel Lifschitz, representante de BM Records. “Por lo tanto, la explotación de Saturno infringe los derechos de autor de las creaciones de Playero que pertenecen a [BM]”.
Lo llamativo del caso es que el propio DJ Playero figura acreditado en varias de las canciones de Saturno. Incluso, al momento de su lanzamiento, el productor utilizó sus redes sociales para celebrar el proyecto, destacando la colaboración con Rauw. Hasta la fecha, ni él ni el artista han emitido declaraciones públicas sobre si existió un acuerdo personal paralelo o si la disputa se limita a un conflicto de licencias entre el productor y BM Records.

El pleito recuerda al enfrentamiento de 2021 entre la misma compañía y Bad Bunny, por el uso de samples de Playero en el éxito “Safaera”. En ese entonces, el propio DJ se desmarcó de la controversia, señalando que escuchar su obra en un hit global era “una sensación hermosa”. El caso se resolvió en 2023 con un acuerdo extrajudicial.
Más allá de las cifras, la demanda pone sobre la mesa una discusión de fondo: el lugar del sampling en un género como el reguetón, que desde sus inicios se ha nutrido de la reutilización y la reinvención de sonidos. En la actualidad, con el reguetón convertido en un negocio multimillonario, el escrutinio legal sobre la utilización de fragmentos musicales es cada vez más estricto, obligando a los artistas a negociar licencias formales que antes se pasaban por alto.
Mientras tanto, el futuro legal de Rauw Alejandro queda en manos de los tribunales. El caso definirá no solo el desenlace para Saturno, sino también la manera en que la industria latina seguirá gestionando un recurso creativo que, paradójicamente, dio vida al propio reguetón.










