Guns N’ Roses: el rugido inmortal que volvió a Lima

El sonido del rock volvió a vibrar en la capital. Lima se preparó para uno de los regresos más esperados de los últimos años: Guns N’ Roses pisó nuevamente suelo peruano, y con ellos llegó una ola de nostalgia, energía y actitud que marcó una noche histórica para la música y para toda una generación que creció bajo el eco de su sonido inconfundible.

El Estadio San Marcos se transforma en el epicentro de un reencuentro que trasciende la música. Desde temprano, miles de fanáticos llegan con camisetas, vinilos, guitarras en la espalda y recuerdos en la piel. Hay quienes los vieron en su última presentación en el país, y otros que apenas los descubrirán en vivo por primera vez. Pero todos comparten lo mismo: la sensación de estar a punto de presenciar un pedazo vivo de historia. Porque pocas bandas logran lo que Guns N’ Roses ha conseguido: ser leyenda sin dejar de ser actuales, mantenerse relevantes sin traicionar su esencia.

Axl Rose, Slash y Duff McKagan encarnan una de las formaciones más emblemáticas del rock. Su reencuentro en el escenario representa algo más que nostalgia: es la confirmación de que, incluso después de décadas, la pasión y la energía pueden seguir siendo genuinas. Axl, con su voz cargada de historia y actitud, demuestra que sigue siendo el alma de la banda. Slash, con su guitarra Gibson Les Paul y su inconfundible melena rizada, no necesita palabras para dominar el escenario: basta un solo para encender al público. Y Duff, con la solidez de siempre, mantiene el pulso del grupo con la elegancia discreta de los grandes.

Mientras cae la noche sobre Lima, el ambiente se vuelve casi eléctrico. Las luces, las pruebas de sonido, las ovaciones anticipadas… todo se mezcla en una sensación colectiva de emoción contenida. El público sabe lo que viene. Las primeras notas de Welcome to the Jungle serán la chispa que encienda una multitud que lleva años esperando este momento. Luego vendrán los himnos: Sweet Child O’ Mine, Paradise City, November Rain, Knockin’ on Heaven’s Door. Cada canción es más que música; es un recuerdo, una historia, una época condensada en acordes que siguen sonando con la misma fuerza que hace treinta años.

Pero lo que vuelve especial este regreso no es solo la música, sino lo que representa. En una era donde los conciertos se llenan de efectos digitales, coreografías y proyecciones, Guns N’ Roses ofrece algo que parece cada vez más escaso: autenticidad. Su espectáculo es puro rock, sin artificios. Tres músicos en el escenario, un público que vibra, y una energía que traspasa generaciones. Ellos no buscan adaptarse a la industria actual; la industria sigue girando alrededor de lo que ellos representan: la esencia de lo real.

Este concierto también es una declaración sobre el tiempo. En un mundo donde todo pasa rápido, donde las modas cambian a la velocidad de las redes, Guns N’ Roses se mantiene firme. Su legado no envejece, se amplifica. Son una prueba viviente de que el rock no necesita rejuvenecerse porque nunca muere. Cada riff de Slash, cada grito de Axl, cada compás de Duff, es una muestra de resistencia frente a la fugacidad.

Para Lima, su regreso es también un reencuentro con una parte de su propia historia. Desde sus primeras visitas en los noventa, la banda ha mantenido una conexión especial con el público peruano. El fervor con el que fueron recibidos entonces se repite hoy, quizá con más intensidad, porque los años añaden un peso emocional que solo los grandes artistas pueden provocar. Hay quienes asistieron siendo adolescentes y hoy regresan con sus hijos, listos para compartir el mismo ritual, el mismo estremecimiento cuando suena el primer acorde

Guns N’ Roses no solo trae un concierto. Trae un mensaje: la pasión no envejece. Y mientras las luces del estadio se apaguen y el eco de su música recorra las calles de Lima, quedará claro que el rock, más que un género, es una forma de vida que sigue latiendo con la misma fuerza de siempre.

Esta noche, la ciudad se convierte en un escenario y el tiempo se detiene. Axl, Slash y Duff vuelven a recordarnos por qué su nombre está escrito en la historia, no solo del rock, sino de la cultura popular. Porque hay artistas que pasan, y hay otros que se quedan para siempre. Guns N’ Roses pertenece a esa segunda categoría.

Y esta noche en Lima, su rugido volvió a sentirse como la primera vez.

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Hay anuncios que sorprenden, y luego hay anuncios que directamente no te los crees. La incorporación de Penélope Cruz al doblaje en español de Toy Story 5 entra en esa segunda categoría. La actriz madrileña, ganadora del Oscar en 2009 por Vicky Cristina Barcelona, se convierte así en voz oficial de Flamenco, un personaje nuevo que llega con carácter propio a la quinta entrega de una de las franquicias más queridas de Pixar. Lo hace, además, en compañía inesperada: junto al cantante puertorriqueño Bad Bunny y al productor Bizarrap.

Un rincón olvidado del jardín, y sus nuevos habitantes

Flamenco, Pizza Con Lentes de Sol (Bad Bunny) y Santa de Jardín (Bizarrap) no son los protagonistas de siempre. Forman una pequeña comunidad de juguetes olvidados que viven en una casita abandonada del jardín, lejos del cuarto de Bonnie y de los focos que iluminan a Woody, Buzz y Jessie. La propia Penélope lo resumió en el video que Disney difundió en redes: disfrutó del proceso y espera que el público sienta lo mismo cuando la película llegue

a las salas.

Para la actriz, se trata de su primera experiencia formal como actriz de doblaje animado, un territorio que no había explorado a pesar de sus más de tres décadas de carrera. Un debut que no podría llegar en mejor momento: el año 2026 también la tendrá en pantalla con La bola negra (dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi), The Bride! de Maggie Gyllenhaal, y The Invite de Olivia Wilde.

La historia detrás de Bad Bunny: de los videos de la pandemia al estudio de Pixar

La llegada de Benito Antonio Martínez Ocasio a Toy Story 5 fue el resultado de años de demostraciones públicas de amor hacia la saga. Durante el confinamiento por COVID-19, Bad Bunny grabó una serie de videos caseros en los que recreaba escenas de Toy Story con juguetes, poniendo voces improvisadas a Woody, Rex y otros personajes. Esos clips se volvieron populares y, este año, llegaron a los oídos del equipo creativo de Pixar.

La productora Lindsey Collins explicó en una conferencia en Reino Unido que fue justamente ese fanatismo el que abrió la puerta. El equipo pensó que si el artista ya estaba tan metido en el universo de los juguetes, valía la pena preguntarle. La respuesta del cantante no se hizo esperar, fue de entusiasmo total desde el primer momento, afirma Collins. Aunque solo tenían unas líneas planeadas, el dinamismo de Benito hizo que el estudio reconsiderara grabar más líneas, primero en español, luego en inglés.

El personaje que interpreta, Pizza con Lentes de Sol, es descrito como un juguete relajado, misterioso y con actitud propia. Difícilmente podría haber encajado mejor con la imagen del cantante. Aunque Bad Bunny ya había aparecido en producciones cinematográficas y televisivas anteriormente, Toy Story 5 representa su primer trabajo como actor de voz en una película animada.

La película que llega con todo

Toy Story 5 está dirigida por Andrew Stanton, el ganador del Oscar responsable de Buscando a Nemo, y codirigida por Kenna Harris. La historia sitúa a los juguetes de siempre frente a una amenaza nueva: la tecnología. Lilypad, una tableta con forma de rana que llega a la vida de Bonnie para poner en jaque el lugar que tienen Woody, Buzz, Jessie y el resto del grupo.

Al reparto original se suman también Conan O’Brien y otras figuras invitadas, además del trío hispano formado por Penélope, Bad Bunny y Bizarrap, cuyas voces estarán tanto en la versión para España como para Latinoamérica. La película se estrena exclusivamente en cines el 17 de junio de 2026 y la expectativa no podría ser mayor.

 

La heredera al trono español supera uno de los desafíos más exigentes de su formación militar

La princesa Leonor volvió a convertirse en protagonista de la prensa internacional después de que la Casa Real española difundiera imágenes inéditas de sus primeros saltos en paracaídas como parte de su formación militar. Las fotografías muestran a la heredera al trono preparándose para el salto, dentro de la aeronave y descendiendo desde cientos de metros de altura.

Las imágenes fueron tomadas durante el Curso Básico de Paracaidismo realizado en la Escuela Militar de Paracaidismo Méndez Parada, ubicada en la Base Aérea de Alcantarilla, en Murcia. La formación forma parte de su preparación en la Academia General del Aire y del Espacio.

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